El paro en la frontera entre Ecuador y Colombia llegó a su fin este viernes 27 de marzo de 2026, tras 19 días de bloqueo en el corredor Ipiales–Rumichaca.
Desde las 07:00, el tránsito comenzó a normalizarse en el puente internacional de Puente Internacional de Rumichaca, el único paso oficial entre ambos países, permitiendo nuevamente la circulación de vehículos particulares, transporte de carga y comercio internacional.
La medida fue levantada por gremios colombianos que mantenían cerrada la vía desde el pasado 9 de marzo como forma de presión frente a la disputa arancelaria.
El cierre deja atrás la fase más visible del conflicto, pero no resuelve el problema de fondo.
Los aranceles impuestos por Ecuador -que alcanzan hasta el 50% y fueron justificados por razones de seguridad- se mantienen vigentes, lo que prolonga la incertidumbre en el intercambio comercial.
Contrabando
Durante las casi tres semanas de bloqueo, la paralización del paso formal provocó efectos colaterales inmediatos: caída del comercio, afectación a sectores productivos y el fortalecimiento de economías ilegales.
Más de 70 pasos clandestinos fueron utilizados para movilizar mercancías fuera de control estatal, consolidando redes de contrabando.
El conflicto también escaló a instancias políticas en Colombia, con alertas en el Senado sobre posibles quiebras empresariales y pérdida de empleo, mientras la Iglesia Católica de ambos países advirtió sobre una crisis humanitaria en la zona fronteriza.
Con la reapertura, la prioridad ahora es la reactivación económica. Desde la Cámara de Comercio de Ipiales se advierte que sectores como el turismo -especialmente en el Santuario de Santuario de Las Lajas- buscan recuperarse de cara a la temporada de Semana Santa, tras haber sido de los más golpeados por el cierre.
Al mismo tiempo, gremios impulsan pedidos de medidas extraordinarias al Gobierno colombiano, como alivios tributarios y declaratorias de emergencia, para sostener a los sectores afectados.
Aunque el bloqueo terminó, el conflicto está lejos de cerrarse.
Los gremios se mantienen en asamblea permanente y advierten que el reclamo continuará mientras no se revisen las medidas arancelarias.
Así, la frontera se reabre en lo físico, pero sigue tensionada en lo económico y diplomático, a la espera de que los acercamientos iniciados en el ámbito andino se traduzcan en decisiones concretas entre Quito y Bogotá.
Radio Pichincha