No data was found

ONU activa operativo militar móvil por escalada de violencia en RDC

Ante el recrudecimiento de las hostilidades y la reciente ola de enfrentamientos que iniciaron el pasado 5 de diciembre, la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUSCO) ha puesto en marcha la operación militar denominada “Nyundo II”. Esta intervención surge por los choques armados entre el Ejército congoleño y las milicias de la Convención para la Revolución Popular (CRP) en la provincia de Ituri, una zona severamente golpeada por el conflicto.

El objetivo central de este despliegue es el establecimiento de seis bases militares móviles situadas en enclaves estratégicos. Con esta maniobra, la MONUSCO busca contener la violencia generada por los grupos irregulares, garantizar la protección de la población civil y permitir que la asistencia humanitaria urgente llegue a su destino. De igual manera, se pretende frenar a las milicias responsables de ataques sistemáticos y asegurar que los servicios sanitarios funcionen, permitiendo además que los desplazados intenten retomar sus actividades agrícolas en las regiones afectadas.

Distribución estratégica en Ituri

El despliegue operativo abarca los territorios de Djugu y de Irumu, áreas donde la presencia de diversos grupos armados constituye una amenaza latente para la seguridad ciudadana. Las bases móviles se han distribuido de forma equitativa: tres enclaves en Djugu (Tshumbu, Lopa y Lodha) y tres más en Irumu (Bavunkutu, Boga y Taliaba). Todas estas posiciones se encuentran localizadas en las inmediaciones del lago Alberto, en la zona fronteriza que divide a la República Democrática del Congo (RDC) de Uganda.

La intención de las fuerzas de paz es consolidar rutas seguras para el tránsito de los civiles y facilitar la evacuación y atención médica de las personas heridas durante las refriegas. El organismo internacional ha manifestado su preocupación por la complejidad del panorama bélico, donde sobresalen actores como la Cooperativa para el Desarrollo del Congo (CODECO) y la Convención para la Revolución Popular (CRP), cuyas incursiones desestabilizan los territorios mencionados.

Adicionalmente, se han registrado incidentes violentos vinculados al grupo Zaïre y a elementos de las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF), estas últimas asociadas al Estado Islámico. Estas agrupaciones no solo mantienen un ciclo de violencia constante, sino que fuerzan a miles de ciudadanos al desplazamiento, privándolos de acceso a servicios básicos y medios de subsistencia fundamentales.

Raíces del conflicto y crisis humanitaria

La actual crisis en la provincia de Ituri se enmarca en un contexto histórico de choques étnicos. Las milicias de la CRP son identificadas como una derivación de las estructuras creadas originalmente por Thomas Lubanga. Este último fue condenado por crímenes de guerra tras liderar la Unión de Patriotas Congoleños (UPC), grupo que tuvo un rol determinante en los conflictos registrados entre 1999 y 2007, marcados por la rivalidad entre la etnia lendu y los pastores hema.

Lubanga posee el registro histórico de ser el primer detenido bajo una orden del Tribunal Penal Internacional en el año 2006. Se le acusó de graves delitos, incluyendo masacres étnicas, el reclutamiento forzoso de menores, violaciones y mutilaciones. Tras recibir una sentencia de 30 años de prisión, el exlíder miliciano obtuvo su libertad en el año 2020, habiendo cumplido la mitad de su condena.

En este escenario, la MONUSCO ha reiterado que es vital rehabilitar la movilidad segura para que los habitantes puedan realizar tareas de agricultura, motor de la economía local. La proliferación de armas y la frecuencia de las agresiones han restringido severamente la capacidad de los pobladores para permanecer en sus hogares y sostener sus actividades diarias.

Debate en el Consejo de Seguridad

La implementación de las nuevas bases móviles coincidió con una sesión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas enfocada en la crisis de la provincia de Kivu, ubicada a unos 600 kilómetros al sur de Ituri. Durante el encuentro, Vivian Van de Perre, representante especial adjunta para operaciones de la MONUSCO, alertó sobre la vulnerabilidad de mujeres y niños ante el repunte de asesinatos, agresiones sexuales y desplazamientos masivos.

“Ninguna parte involucrada debe tomar a civiles o trabajadores humanitarios como objetivo; los responsables de estos actos deben rendir cuentas ante la justicia”, enfatizó Van de Perre.

Esta declaración se produce tras un reciente ataque con dron sobre la ciudad de Goma, zona bajo control del grupo M23, que resultó en la muerte de tres personas, incluyendo una trabajadora de nacionalidad francesa perteneciente a UNICEF. Las cifras globales de la crisis son devastadoras: 6,4 millones de personas desplazadas y más de 26,6 millones enfrentando condiciones de inseguridad alimentaria crítica.

Por otro lado, el delegado de Ruanda, Karoli Martin Ngoga, señaló durante el debate que las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR) representan una “fuerza genocida” integrada por extremistas hutus responsables del genocidio de 1994. Ngoga urgió a priorizar el combate a este grupo para lograr una paz duradera y solicitó mayor rigor en la protección frente a ataques tecnológicos y con drones.

En contraparte, Zenon Ngay Mukongo, representante de la RDC, manifestó su rechazo a la continuidad de la guerra pese a los diálogos diplomáticos. El funcionario denunció el supuesto respaldo de la Fuerza de Defensa de Ruanda al M23, calificándolo como una violación directa a la soberanía e integridad territorial de su país. Mukongo subrayó que la presencia de administraciones paralelas impulsadas por los rebeldes bloquea el retorno de la autoridad estatal.

Finalmente, el grupo M23, que mantiene ocupada la ciudad de Goma desde enero de 2025, acusó a las fuerzas gubernamentales de iniciar una ofensiva masiva desde finales de febrero, a pesar de la vigencia teórica de un cese al fuego. Con el control de amplias zonas en Kivu Norte y Kivu Sur, la tensión política entre Kinshasa y Kigali continúa en aumento, mientras la operación “Nyundo II” intenta mitigar los efectos de uno de los desastres humanitarios más profundos del continente africano.

Fuente: Fuente

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK

TWITTER