A pesar de que la asistencia a terapia psicológica se ha vuelto una práctica cada vez más recurrente en la sociedad actual, todavía existen muros invisibles que complican la decisión de buscar ayuda profesional. Es común que las personas experimenten niveles de nerviosismo, incertidumbre o temor antes de su primera consulta. Generalmente, esto no responde a un rechazo voluntario, sino a una falta de conocimiento sobre el funcionamiento real del acompañamiento en salud mental.
Esta carencia de información no solo influye en las expectativas del proceso, sino que afecta la comprensión del rol del paciente. Surgen dudas comunes sobre qué se puede solicitar, qué esperar del profesional o cuáles son los límites éticos de la relación clínica. Estas interrogantes, lamentablemente, no siempre reciben una respuesta clara antes de iniciar las sesiones.
En este contexto, cobran vital importancia los derechos terapéuticos del paciente. Estos principios están integrados en los códigos deontológicos que rigen la psicología, aunque raramente forman parte del debate cotidiano de los usuarios de estos servicios.
Sobre este tema, el psicólogo Víctor Martín (@victormartinpsicologo) compartió un análisis a través de sus redes sociales para educar a la comunidad.
“Hoy me gustaría hablar de vuestros derechos terapéuticos como pacientes”
, manifiesta el experto, enfocándose principalmente en el derecho a recibir información y a la derivación oportuna.

El derecho fundamental a la información
En el ejercicio clínico, poseer el derecho a una devolución de información implica que quien acude a consulta no debe quedar en un estado de duda respecto a su proceso. Aunque en ciertas etapas no sea viable emitir un diagnóstico definitivo, el psicólogo tiene la obligación ética de brindar una explicación que el paciente pueda comprender sobre lo que se ha observado en las sesiones.
Al respecto, Martín aclara lo siguiente:
“En muchas ocasiones, los psicólogos no podemos poner una etiqueta al problema que tiene la persona, pero eso no significa que el psicólogo no te pueda hacer una devolución sobre las cosas que ha podido ver”
. Por lo tanto, la falta de un nombre específico para el malestar no justifica de ninguna manera el silencio o la opacidad informativa por parte del especialista.
Para garantizar este derecho, la etapa de evaluación resulta determinante. El profesional debe trabajar bajo parámetros científicos y comunicativos claros.
“Es muy importante que a través de una buena evaluación, el psicólogo pueda elaborar ciertas hipótesis y pueda descartar otras y que todo eso se le pueda comunicar al paciente, si no durante el mismo proceso de evaluación, después del mismo”
. La transparencia en la comunicación es, por sí misma, una herramienta terapéutica esencial.
Asimismo, el experto recalca que el empoderamiento del paciente nace del conocimiento:
“Yo siempre hago hincapié en la necesidad y la importancia de que el paciente conozca su problema exactamente igual de bien que el psicólogo, para que él precisamente pueda ponerle remedio y pueda cambiar ciertas cosas que le están perjudicando”
. Entender la raíz de las dificultades no solo brinda tranquilidad, sino que facilita una participación activa en la recuperación.
La importancia del derecho a la derivación
La psicología es una ciencia que a menudo se enfrenta a situaciones complejas y matices inciertos. Según Martín, la honestidad profesional es fundamental cuando un caso presenta dificultades extraordinarias.
“Es verdad que muchas veces hay ciertos casos o ciertos pacientes que pueden ser menos claros y que nos pueden generar mucho más dudas, pero eso también el psicólogo te lo tiene que decir”
.
Incluso cuando el tratamiento se estanca o el profesional llega a sus límites de competencia, el paciente mantiene sus garantías de atención. Si el especialista no logra identificar el problema o siente que no posee las herramientas para ayudar, debe proceder éticamente.
“Incluso en el caso de que el psicólogo determine o llegue a la conclusión de que no puede ayudarte o que no consigue ver a través de todo lo que le cuentas cuál es realmente el problema, tienes derecho a que ese psicólogo te haga una derivación a otro profesional según las hipótesis que pueda tener acerca de tu problema”
, concluye el psicólogo.
- Derecho a una explicación clara sobre lo observado en terapia.
- Derecho a conocer las hipótesis del psicólogo tras la evaluación.
- Derecho a ser referido a otro especialista si el tratamiento no progresa adecuadamente.
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