El consumo habitual de productos como patatas fritas, bebidas azucaradas, pizzas congeladas y bollería industrial podría estar convirtiéndose en un obstáculo invisible para miles de parejas que desean formar una familia. Según revelan dos estudios científicos recientes, la ingesta de alimentos altamente procesados impacta negativamente en la capacidad reproductiva tanto de hombres como de mujeres.
Las investigaciones señalan que la denominada comida chatarra no solo deteriora la salud general, sino que mina directamente las probabilidades de lograr un embarazo exitoso. La Dra. Romy Gaillard, pediatra en el Erasmus University Medical Center de Róterdam, Países Bajos, advirtió sobre la importancia de modificar los hábitos alimenticios antes de buscar un hijo.
«Nuestros hallazgos sugieren que una dieta baja en UPFs sería lo mejor para ambas parejas, no solo para su propia salud, sino también para sus posibilidades de embarazo y la salud de su hijo no nacido», señaló la especialista.
Impacto en la fertilidad masculina y desarrollo embrionario
El equipo liderado por la Dra. Gaillard analizó datos de un estudio neerlandés realizado entre 2017 y 2021, el cual incluyó a 831 mujeres y 651 parejas masculinas. Los resultados, publicados el 24 de marzo en la prestigiosa revista Human Reproduction, revelaron datos alarmantes sobre el consumo de ultraprocesados en hombres.
De acuerdo con la investigación, una dieta con alta presencia de estos productos incrementaba en un 63% la probabilidad de que un hombre presentara dificultades para que su pareja lograra la concepción. Celine Lin, investigadora principal y doctoranda en el Erasmus University Medical Center, explicó que se observó una relación directa entre el consumo de estos alimentos y un mayor riesgo de subfertilidad, además de una prolongación en el tiempo necesario para alcanzar el embarazo.
Asimismo, los científicos detectaron que en las mujeres con alto consumo de ultraprocesados, el crecimiento embrionario era ligeramente menor y más lento al llegar a la séptima semana de gestación.
«Nuestro estudio muestra por primera vez que el consumo de FPU en hombres y mujeres está asociado con los resultados de fertilidad y el desarrollo humano temprano», enfatizó Gaillard.
Riesgos específicos en la salud reproductiva femenina
De manera simultánea, otro informe publicado en la revista Nutrition and Health reforzó estas conclusiones desde la perspectiva femenina. Este estudio, liderado por la Dra. Anthea Christoforou, profesora asistente de kinesiología en la Universidad McMaster en Ontario, Canadá, analizó información de más de 2.500 mujeres que participaron en una encuesta nacional de salud en Estados Unidos.
Los hallazgos indicaron que las mujeres con una mayor ingesta de ultraprocesados tenían un 68% menos de probabilidades de ser fértiles, incluso tras ajustar otros factores de riesgo. Christoforou destacó que la dieta es un elemento medible y crucial en la capacidad reproductiva.
«Una cosa es decir que los alimentos ultraprocesados contribuyen al aumento de peso o a las enfermedades cardiometabólicas. Pero si también afectan a las vías hormonales, eso es un problema mucho mayor — y es algo de lo que la gente no es tan consciente», manifestó la experta.
¿Por qué los ultraprocesados son tan perjudiciales?
Los especialistas definen a los alimentos ultraprocesados como aquellos fabricados a partir de componentes extraídos de alimentos integrales, tales como azúcares añadidos, almidones y grasas saturadas. Además, suelen incorporar múltiples aditivos para potenciar su sabor y prolongar su conservación. Entre los ejemplos más comunes se encuentran:
- Cereales azucarados y productos horneados envasados.
- Embutidos de charcutería.
- Platos listos para calentar o consumir inmediatamente.
Actualmente, estos productos representan hasta el 60% de las calorías diarias en diversas naciones desarrolladas. Sin embargo, el problema va más allá del valor nutricional. Angelina Baric, investigadora de la Universidad McMaster, señaló la presencia de agentes químicos nocivos en estos procesos.
«Los alimentos ultraprocesados suelen llevar químicos como ftalatos, BPA y acrilamidas, que pueden filtrarse de los envases o incluso de la maquinaria plástica utilizada durante el procesamiento. Se sabe que estos compuestos alteran las hormonas, y eso puede ser parte de la razón por la que estamos viendo una relación», explicó Baric.
Finalmente, los expertos recomiendan a quienes buscan concebir que prioricen alimentos en su estado natural e ingredientes reconocibles. Aunque evitar estos productos por completo es un reto, reducir su presencia en la mesa puede disminuir la exposición a sustancias químicas que alteran el equilibrio hormonal y la fertilidad.
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