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Luis Cortés: El fenómeno del flamenco que conquistará Vistalegre

Mucho después de consolidarse como una de las figuras más prometedoras de la escena musical española, Luis Cortés tuvo una conversación reveladora con Scorpion, su primer productor. El joven artista le consultó qué fue aquello que detectó en él cuando apenas tenía 17 años y era un chico del barrio de las 613 viviendas de Burjassot, en Valencia, que grababa maquetas caseras en el estudio de un allegado.

La respuesta fue tan singular como su talento.

“Me dijo que yo era una vaca morá (morada). ‘¿Cómo que una vaca morá?’ Dije yo, y él: ‘¿Tú has visto vacas morás?’. ‘No’. ‘Pues eso: gitanos negros hay pocos, y que canten tan bien como tú, pues tampoco’”

, narra el intérprete durante un encuentro reciente. Esa definición marcó el inicio de una transformación radical en su vida, permitiéndole abandonar sus extenuantes turnos nocturnos en una fábrica para dedicarse plenamente a una carrera que hoy cuenta con éxitos en su EP Dolores, con temas como Al Alba y Me duele quererte, además de su primer álbum Corazón negro, que incluye canciones como Desarmarte y Que me lleve el aire.

Actualmente, el músico se encuentra inmerso en el tramo final de una gira que ha recorrido diversos puntos de la geografía española, acumulando múltiples sold outs. Su próximo gran desafío será el 18 de abril, cuando se presente en el emblemático Palacio de Vistalegre en Madrid. Cortés asegura que el proceso ha sido gratificante, aunque reconoce el desgaste físico de los traslados constantes: “Siento que está yendo todo sobre ruedas. Hay un punto de cansancio, porque son muchísimos viajes, pero me siento siempre agradecido con lo que estamos haciendo”.

Luis Cortés, cantante de flamenco y pop. (Cedida)

El arraigo familiar y la lucha por el éxito

Pese a contar con millones de oyentes mensuales en plataformas digitales y redes sociales, Luis Cortés mantiene una cercanía que lo aleja del estereotipo de estrella inalcanzable. Para él, lo fundamental sigue intacto: su vínculo con su entorno más íntimo. “Soy una persona muy familiar. Me encanta estar con mi familia, con mis sobrinos, mi madre, mi abuela, y siempre que tengo tiempo libre, trato de juntarlos a todos”, explica, admitiendo que la distancia es el aspecto más complejo de su profesión.

Gracias a su evolución en la industria, el cantante ha logrado brindar estabilidad financiera a sus seres queridos, algo que ellos celebran al verlo realizado. A sus 24 años, reflexiona sobre lo complejo que ha sido su camino:

“Nada en esta vida se me ha puesto fácil. En los 24 años que tengo de vida, siempre me ha costado tirar un poquito hacia adelante y ver esa luz que estoy viendo a día de hoy. Me da miedo perder eso, que las cosas dejen de funcionar”

. Esta inquietud lo ha llevado a seguir el consejo de su círculo cercano: enfocarse en el presente.

Este proceso de crecimiento también incluye una fase de introspección profunda. Cortés admite que está aprendiendo a conocerse mejor y a gestionar sus emociones de manera más saludable. Antes, solía ocultar sus malos días tras una sonrisa para no preocupar a los demás, pero ahora utiliza la composición como una vía de escape necesaria para expresarse con libertad.

Fotografía de Luis Cortés. (Cedida)

La música como terapia y evolución emocional

La creatividad de Luis Cortés fluye de manera constante, incluso en piezas que quizás nunca vean la luz comercial. El artista confiesa que escribe para soltar lo que lleva dentro, utilizando sus letras como una forma de autoayuda. Un ejemplo claro de esta vulnerabilidad se encuentra en su sencillo más reciente, Libre como el mar, cuya letra desafía estereotipos de masculinidad:

“Dicen que los hombres no lloran, que los perros no se enamoran”

.

Sobre este tema, el valenciano es tajante al defender el derecho a mostrar fragilidad: “¿Por qué no puedo decirlo? ¿Porque me vean vulnerable o tristón? Lo digo y ya está: es lo que hay, es como me siento”. Esta evolución personal se refleja en sus letras, las cuales han pasado de hablar de lo que él creía que era el amor hace años, a retratar una visión del mundo mucho más amplia adquirida tras viajar y conocer diversas culturas fuera de los límites de su barrio.

Luis Cortés. (Cedida)

El refugio del barrio y el legado artístico

A pesar de haber recorrido el mundo, el cantante encuentra su verdadera paz al regresar a su lugar de origen. Luis Cortés no oculta su orgullo por sus raíces humildes y asegura que su barrio marginal es el sitio donde encuentra la felicidad plena. “Ni en el mejor lugar del mundo estoy como en mi casa y en mi barrio. Es donde me he criado, donde he estado siempre y donde me gustaría morir”, afirma con convicción.

Lograr una identidad artística definida no fue una tarea sencilla. Durante sus primeros siete años de trayectoria, experimentó con fusiones que iban desde el flamenco pop hasta el flamenco urbano y el reguetón, buscando que el público pudiera identificar su sello personal al instante. Su objetivo final es trascender a través de sus creaciones y no solo por su imagen personal. “Me gustaría que la gente me recordara por mi música; por lo que yo transmitía y cómo lo expresaba, por esas verdades de ese momento”, sostiene.

Mirando hacia el futuro, su prioridad es mantener la chispa que lo impulsa a entrar al estudio y subirse a los escenarios. Para él, el factor económico es secundario frente a la pasión por el arte:

“Me da miedo perder las ganas que tengo de ir a los conciertos y al estudio. Una vez pierda eso, dejaré la música, porque para qué: el dinero se va, es una tontería; son las ganas que tú tengas de hacer las cosas”

.

Fuente: Fuente

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