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Irán advierte represalias ante plan de EE.UU. e Israel para ocupar islas

Mohamed Baqer Qalibaf, quien preside el Parlamento de Irán, emitió una severa advertencia sobre las consecuencias de cualquier intento de invasión a los territorios insulares del país. Según el alto funcionario, si se materializa una agresión contra alguna de sus islas con la complicidad de un país del Golfo, la infraestructura vital de dicha nación será blanco de ataques directos y «sin restricciones». Qalibaf subrayó que los estamentos de defensa han incrementado las tareas de monitoreo sobre cualquier actividad que resulte sospechosa en la zona.

De acuerdo con los reportes oficiales, la inteligencia iraní habría identificado una estrategia conjunta liderada por Estados Unidos e Israel, presuntamente respaldada por un socio regional, para tomar el control de una isla en el sur del territorio. Aunque no se detalló el nombre específico del país colaborador, el legislador sugirió que el objetivo podría estar en zonas actualmente bajo disputa con los Emiratos Árabes Unidos, tales como Jark, Abu Musa, Tunb Mayor y Tunb Menor.

Durante un encuentro con la prensa local, Qalibaf fue enfático al declarar:

“Todos los movimientos enemigos están bajo la supervisión de las Fuerzas Armadas”

. El funcionario reiteró que la respuesta de Teherán ante una provocación armada sería inmediata y se concentraría en desmantelar la capacidad operativa y de servicios del aliado regional que facilite la incursión en el área.

Estas tensiones coinciden con el reconocimiento por parte del Pentágono sobre el envío de tropas de Estados Unidos hacia el Oriente Próximo. Este contingente incluye unidades de una división aerotransportada y brigadas de combate. Informaciones provenientes de medios norteamericanos señalan preparativos para una eventual incursión en la isla de Jark, un punto neurálgico para el flujo marítimo que cruza el estrecho de Ormuz y el golfo Pérsico.

Disputa territorial y valor estratégico

La soberanía de las islas mencionadas ha sido objeto de conflicto entre Irán y los Emiratos Árabes Unidos por décadas. Su ubicación es crítica para la economía global, ya que por estas aguas circulan las principales rutas de transporte de petróleo. Esta escalada de declaraciones ocurre en un momento de extrema sensibilidad diplomática, mientras Washington y Teherán mantienen diálogos complejos para intentar alcanzar un nuevo acuerdo nuclear.

El panorama humanitario es igualmente desolador tras el inicio de hostilidades el pasado 28 de febrero. Mientras que el gobierno de Irán cifra los fallecidos en más de 1.500 personas como resultado de las operaciones de Israel y Estados Unidos, la organización Human Rights Activists in Iran, con sede en territorio estadounidense, reporta que la cifra supera los 3.000 muertos. Entre las bajas más notables se encuentran figuras de la cúpula política y militar:

  • El líder supremo, ayatolá Alí Jamenei.
  • Alí Lariyani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional.
  • Los ministros Aziz Nasirzadé (Defensa) e Esmaeil Jatib (Inteligencia).
  • Altos mandos de las Fuerzas Armadas y otros cuerpos de seguridad estatal.

Finalmente, la postura de Irán busca disuadir cualquier movimiento hostil en el golfo Pérsico mediante una vigilancia constante. La advertencia de una respuesta “implacable y sin restricciones” contra la infraestructura de aliados regionales ha incrementado la volatilidad en la zona. La isla de Jark, dada su importancia para el tránsito de hidrocarburos, sigue siendo el centro de la atención ante el riesgo de una escalada militar que afecte la seguridad y la estabilidad regional.

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