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Evelyn McHale: La historia tras ‘el suicidio más hermoso’ de Nueva York

A pesar del paso de las décadas, existe una imagen que conserva una fuerza estremecedora. En el centro de la West 33rd Street, a los pies del imponente Empire State de Nueva York, una mujer joven descansa sobre el techo hundido de un vehículo. Sus manos permanecen delicadamente cruzadas sobre el pecho, su falda se despliega con elegancia y su rostro proyecta una quietud inusual. Ella era Evelyn McHale, y su último aliento fue capturado el 30 de abril de 1947 por el fotógrafo Robert Wiles, creando un ícono visual conocido mundialmente como “el suicidio más hermoso”.

El primer indicio de la tragedia en la concurrida calle fue una bufanda blanca que descendía suavemente por el aire. Segundos después, un fuerte impacto sacudió el sector. Evelyn McHale se había lanzado desde una altura superior a los 300 metros, impactando directamente contra el techo de una limusina de las Naciones Unidas que se encontraba estacionada.

Robert Wiles llegó cuatro minutos después y tomó esta imagen (Robert Wiles)

El instante que congeló la tragedia

Aquel 30 de abril, el Empire State, emblema del progreso neoyorquino, se transformó en el escenario de un final abrupto. Evelyn McHale, de apenas 23 años, accedió al mirador del piso 86, contempló el panorama de Midtown y decidió saltar al vacío. El estruendo de su caída interrumpió la agitada rutina de los transeúntes y conductores de la zona.

El reportero gráfico Robert Wiles llegó al lugar pocos minutos después del suceso, encontrando una multitud ya congregada. Aunque el metal del automóvil estaba completamente destrozado por la fuerza del golpe, la figura de Evelyn se mantenía intacta: sus piernas estaban cruzadas, su peinado permanecía ordenado y su expresión era de una serenidad desconcertante. Wiles capturó la fotografía que la revista Life calificaría posteriormente como una pieza “técnicamente rica y visualmente poderosa”.

Una semana después, la mencionada publicación difundió la imagen a página completa con un pie de foto que rozaba lo poético:

“Al pie del Empire State Building, el cuerpo de Evelyn McHale reposa con serenidad en una grotesca litera, su cuerpo al caer incrustado en la parte superior de un coche”.

El mirador del Empire State desde donde se arrojó Evelyn McHale en 1947

La reacción global fue inmediata. La postura de la joven transmitía una paz que contrastaba violentamente con el acto cometido, lo que llevó a la prensa a bautizar la escena como el suicidio más estético de la historia.

La vida privada de Evelyn antes del salto

La biografía de Evelyn McHale se ha reconstruido mediante registros históricos. Nació en California en el seno de una familia numerosa de nueve hermanos. Su infancia estuvo marcada por la inestabilidad emocional de su madre, quien padecía depresión en una época sin tratamientos adecuados. Tras la separación de sus padres, su progenitor obtuvo la custodia y trasladó a la familia a Nueva York.

En la metrópoli, Evelyn formó parte del Women’s Army Corps durante el periodo de la Segunda Guerra Mundial. Posteriormente, se desempeñó como contadora y entabló una relación sentimental con Barry Rhodes, un estudiante de ingeniería. La pareja tenía planes de contraer nupcias en el mes de junio.

No se reportaron comportamientos inusuales antes del incidente. Barry Rhodes declaró a las autoridades que la última vez que compartieron fue la noche previa, celebrando el cumpleaños número 24 de Evelyn. Según sus palabras, al despedirse, ella se mostró serena.

Evelyn McHale de pequea junto a uno de sus hermanos

Sin embargo, la mañana del 30 de abril, Evelyn se dirigió al Empire State. Tras adquirir su entrada al mirador, pasó un tiempo observando el horizonte. Con total parsimonia, se despojó de su abrigo, lo dobló sobre la barandilla y se lanzó desde el piso 86.

El mensaje final y el legado no deseado

En el abrigo que dejó atrás, los investigadores hallaron una nota manuscrita. El mensaje era una petición de anonimato y olvido:

“No quiero que nadie, ni de mi familia ni ajenos, vea ninguna parte de mí. ¿Podrían destruir mi cuerpo mediante la cremación? Les ruego a ustedes y a mi familia que no hagan ningún servicio, ni recuerdo para mí. Mi prometido me pidió que me casara con él en junio. No creo que sería una buena esposa para nadie. Él estará mucho mejor sin mí. Díganle a mi padre que tengo demasiadas tendencias de mi madre”.

Evelyn expresó un profundo temor a no cumplir con las expectativas sociales de su época. “Mi prometido me pidió matrimonio en junio. No creo que fuera una buena esposa para nadie. Él está mucho mejor sin mí”, dejó escrito.

Cumpliendo parcialmente su voluntad, sus restos fueron cremados y no hubo funeral. No obstante, su deseo de no ser vista fue ignorado por el destino: la imagen de Robert Wiles se viralizó rápidamente, convirtiéndose en un referente cultural. En 1973, la fotografía fue incluida en The Best of Life, consolidándose como una de las capturas más importantes del siglo pasado.

La historia de Evelyn McHale se reconstruyó a partir de datos dispersos. Nació en California, en una familia numerosa. Los McHale eran nueve hermanos

La influencia de este retrato alcanzó el arte pop; Andy Warhol utilizó la imagen para una de sus series, y ha sido referenciada en múltiples canciones, documentales y ensayos. El impacto de la foto radica en el choque entre la violencia de una caída de 320 metros y la aparente tranquilidad del cuerpo de McHale.

Posteriormente, el detective Frank Murray localizó sus pertenencias en la plataforma de observación: su abrigo color canela perfectamente doblado y un neceser marrón que contenía fotografías de su familia.

Nueva York en 1947: El escenario del suceso

El fallecimiento de Evelyn McHale ocurrió en un Estados Unidos de posguerra, marcado por el crecimiento económico y tensiones sociales latentes. El Empire State Building, inaugurado en 1931, era ya un símbolo de modernidad, pero también un foco de incidentes trágicos. Entre su apertura y 1947, se contabilizaron más de una docena de suicidios desde sus alturas.

En la publicación original de 1947, Life ni siquiera mencionó el nombre de la joven, refiriéndose a ella simplemente como una “mujer atractiva” que descansaba plácidamente tras el impacto.

Hoy en día, el Empire State sigue siendo un hito turístico global. Aunque las medidas de seguridad en el piso 86 fueron reforzadas drásticamente tras lo ocurrido con Evelyn, el edificio permanece ligado históricamente a la memoria de aquel fatídico día de abril.

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