Los cuadros clínicos relacionados con las alergias, manifestados a través de estornudos, la molesta congestión nasal, el lagrimeo constante y diversas erupciones cutáneas, han mostrado un incremento notable. Según indican los expertos, estas condiciones son el resultado de una reacción desmedida del sistema inmune frente a agentes que, en condiciones normales, resultan inofensivos, tales como el polen, ciertos alimentos o componentes del entorno durante la primavera.
El impacto estacional en la salud respiratoria
Con el arribo del cambio de estación, las denominadas alergias estacionales suelen agudizarse de forma considerable. Investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) señalan que este fenómeno responde principalmente a la dispersión masiva de polen por parte de la vegetación y a las constantes fluctuaciones en la temperatura ambiental. Este escenario provoca que un segmento mayor de la población experimente molestias debido a la alta concentración de estas partículas suspendidas en el aire.
La polución urbana como catalizador de síntomas
Vivir en metrópolis densamente pobladas, como la Ciudad de México, agrava significativamente el panorama para los pacientes. En entornos de gran escala, las alergias en la ciudad pueden volverse mucho más agresivas. La razón principal es la interacción química entre la contaminación atmosférica y el material biológico de las plantas, lo que da lugar a partículas con una capacidad reactiva superior.
“En entornos urbanos, el polen se vuelve más reactivo debido a la contaminación y a la formación de radicales libres, lo que aumenta la incidencia de reacciones alérgicas”
Así lo detalló el especialista Fernando Rodríguez Ramos, perteneciente a la UAM, al analizar cómo el entorno citadino influye directamente en la salud pública.

Más allá de los factores externos, la predisposición genética juega un papel fundamental en el desarrollo de estas patologías. Los especialistas advierten que muchos individuos inician su proceso de sensibilización con ácaros o alimentos, para luego desarrollar una respuesta alérgica ante el polen y otros elementos ambientales. La exposición recurrente a contaminantes actúa como un agravante en estos perfiles hereditarios.
Mecanismos internos: La respuesta del organismo
El origen de una alergia es netamente molecular. Al identificar un alérgeno, el cuerpo pone en marcha sus células de defensa, generando anticuerpos que liberan sustancias químicas encargadas de producir la inflamación. Una de las sustancias más conocidas en este proceso es la histamina, responsable directa de la irritación en los ojos, la inflamación de las mucosas y los estornudos recurrentes.

Este proceso es calificado por los expertos como una “batalla silenciosa”, dado que el sistema inmunológico consume recursos y energía para combatir elementos que no representan un peligro real para la integridad del organismo.
Prevención y avances en el tratamiento
Actualmente, el equipo científico de la UAM se encuentra enfocado en la creación de terapias que ayuden a regular la respuesta inmunológica de manera preventiva, antes de que el cuadro sintomático se manifieste. Entre las recomendaciones principales para los pacientes destacan las siguientes:
- Identificar de forma temprana los alérgenos específicos que causan la reacción en el individuo.
- Evitar tajantemente la automedicación, ya que el uso incorrecto de fármacos puede complicar la situación clínica del afectado.
- Buscar un diagnóstico médico profesional para optimizar la calidad de vida durante los periodos de mayor incidencia estacional.
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