Un equipo de investigadores ha logrado un descubrimiento fundamental para el diagnóstico preciso de la enfermedad de Parkinson y la demencia con cuerpos de Lewy. El hallazgo se centra en un biomarcador específico, un indicador de carácter biológico utilizado para evaluar procesos internos del organismo de manera objetiva.
Este avance científico promete facilitar una detección precoz y fiable de dos de las afecciones neurodegenerativas más difíciles de identificar, según los resultados de un estudio recientemente difundido a través de la revista especializada Nature Medicine.
La metodología innovadora consiste en el análisis de la proteína DOPA descarboxilasa en el tejido cerebral, la cual desempeña una función determinante en la producción de dopamina. Los expertos comprobaron que los niveles de esta proteína son notablemente superiores en individuos que padecen Parkinson o demencia con cuerpos de Lewy, en comparación con quienes presentan la enfermedad de Alzheimer. Esta diferencia otorga una capacidad de diagnóstico con una precisión sin precedentes hasta la fecha.
Liderazgo científico y colaboración internacional
El proyecto fue encabezado por la Dra. Katharina Bolsewig y la profesora Charlotte Teunissen, integrantes del Laboratorio de Neuroquímica del UMC de Ámsterdam. El estudio contó además con el apoyo fundamental del profesor Sebastiaan Engelborghs, quien se desempeña como catedrático en la Vrije Universiteit Brussel y lidera el área de Neurología en el UZ Brussel.
“Un nuevo biomarcador en el líquido cefalorraquídeo mejora el diagnóstico de la enfermedad de Parkinson y la demencia con cuerpos de Lewy”
A través de un reporte institucional, los investigadores destacaron la relevancia de este hito. Las pruebas clínicas efectuadas por este consorcio internacional indicaron que la presencia de DOPA descarboxilasa en el líquido cefalorraquídeo puede ser hasta dos veces y media mayor que la detectada en personas sanas. Cabe recordar que el líquido cefalorraquídeo es el fluido que rodea y protege el sistema nervioso central, incluyendo el cerebro y la médula espinal.

Los datos obtenidos no solo marcan una diferencia estadística frente a la población general, sino que actúan como un filtro para distinguir entre las diversas patologías neurodegenerativas vinculadas a la demencia que surgen por anomalías proteicas en el cerebro.
Impacto en la práctica médica
Al respecto, el profesor Engelborghs subrayó las implicaciones de este hallazgo:
“La importancia de este descubrimiento para la práctica clínica es considerable, ya que la demencia con cuerpos de Lewy suele ser difícil de diagnosticar correctamente en la actualidad. Debido a la gran similitud de los síntomas con otras formas de demencia, los pacientes suelen recibir diagnósticos erróneos. Un diagnóstico erróneo puede derivar en tratamientos menos eficaces o, en algunos casos, perjudiciales. El nuevo método de medición proporciona a los médicos una herramienta objetiva para determinar el curso de acción adecuado en una fase temprana”.
La aplicabilidad clínica de este biomarcador ha quedado validada mediante la creación de dos test de laboratorio de alta sensibilidad. Estos exámenes pueden cuantificar con exactitud la DOPA descarboxilasa en el líquido cefalorraquídeo. Según los expertos, se ha observado una relación directa: a mayor concentración de la proteína, mayor es el nivel de daño patológico en el cerebro, lo que otorga un valor biológico sustancial a la evaluación.
De acuerdo con el equipo de especialistas, esta prueba será vital para definir el camino terapéutico de manera objetiva desde los primeros estadios de la enfermedad. Engelborghs concluye que
“Esta publicación acerca un biomarcador crucial al paciente, precisamente en casos donde el diagnóstico aún se asocia con demasiada frecuencia a la incertidumbre”
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Desafíos de la precisión ante síntomas similares
Lograr un diagnóstico certero para la demencia con cuerpos de Lewy y el Parkinson es una tarea compleja debido a que comparten signos clínicos con otros tipos de demencias, tal como se reporta en Nature Medicine. Los científicos alertan que los errores diagnósticos recurrentes en la medicina actual suelen llevar a la prescripción de fármacos inadecuados, lo que impacta negativamente en la salud y el bienestar de los pacientes.
La demencia con cuerpos de Lewy es, según datos de la Mayo Clinic, la segunda causa de discapacidad cognitiva más común después del Alzheimer. Esta se origina por la formación de depósitos de proteína conocidos como cuerpos de Lewy en las neuronas, lo que altera las funciones de la memoria, el pensamiento y el movimiento. Entre sus manifestaciones clínicas destacan las alucinaciones visuales y las variaciones repentinas en el estado de alerta. A esto se añaden síntomas motores como temblores, rigidez en los músculos, lentitud al moverse y problemas para caminar.
La diferenciación entre estos cuadros y el deterioro cognitivo general es, en palabras de los investigadores, “una necesidad crítica en neurología”. La similitud externa de los síntomas suele inducir a diagnósticos equivocados que derivan en el uso de terapias que podrían ser incluso nocivas.

Entendiendo el Parkinson y la demencia
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la enfermedad de Parkinson como una afección cerebral que provoca problemas motrices, trastornos mentales, afecciones del sueño y dolores crónicos. Es una patología de carácter progresivo y, aunque carece de cura, existen opciones para mitigar los síntomas, entre los que sobresalen los temblores, las dificultades en el lenguaje y las contracciones musculares dolorosas.
Este trastorno conlleva altos niveles de dependencia. Además, un porcentaje significativo de pacientes con Parkinson desarrolla demencia en etapas avanzadas. El riesgo es mayor en adultos mayores y en personas con factores genéticos. Es más frecuente en hombres que en mujeres. Aunque su origen exacto es desconocido, la OMS señala factores de riesgo ambientales como la exposición a disolventes, plaguicidas y la contaminación del aire.
Por su parte, la demencia con cuerpos de Lewy comparte una evolución degenerativa que afecta la autonomía y la integración social. La Mayo Clinic aclara que esta enfermedad presenta dos variantes principales ligadas a síntomas cognitivos: la demencia por enfermedad de Parkinson y la demencia con cuerpos de Lewy propiamente dicha.

El estudio liderado por Bolsewig, Teunissen y Engelborghs confirma que la identificación de la DOPA descarboxilasa mejora la distinción entre estas condiciones y el Alzheimer. Asimismo, la investigación enfatiza que la concentración de la proteína sirve como un termómetro de la severidad del daño neurodegenerativo.
Los procedimientos de laboratorio diseñados para esta investigación superan en sensibilidad a los indicadores tradicionales. No obstante, los autores del estudio aclaran que, para que esta prueba se convierta en un estándar en los hospitales, “es necesaria una mayor estandarización”, paso previo y obligatorio para su implementación masiva.
Futuro del diagnóstico neurológico
Los hallazgos publicados en Nature Medicine posicionan a la medición de la DOPA descarboxilasa como una de las herramientas más prometedoras de la neurología moderna. La gran ventaja reside en la posibilidad de prever el avance de la enfermedad antes de que los síntomas motores y cognitivos sean irreversibles.

Sebastiaan Engelborghs resalta la importancia del trabajo en equipo:
“Podemos hablar de una fructífera colaboración internacional. Esta publicación acerca un biomarcador crucial al paciente, precisamente en casos donde el diagnóstico aún se asocia con demasiada frecuencia a la incertidumbre”
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El artículo titulado “Un biomarcador cuantitativo de la DOPA descarboxilasa para el diagnóstico de trastornos por cuerpos de Lewy” marca un hito, aunque la comunidad científica coincide en que el siguiente reto es integrar formalmente este test en los protocolos de atención médica diaria.
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