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Somniloquia: ¿Es normal hablar dormido como Selena Gomez?

La acción de hablar mientras se descansa es un fenómeno que gran parte de la población descubre de forma externa, usualmente mediante el relato de quienes comparten su entorno. En fechas recientes, la reconocida artista Selena Gomez compartió en una entrevista que tiene el hábito de hablar en sueños e, incluso, de sostener diálogos íntegros sin estar consciente. Esta conducta, que suele despertar interrogantes sobre el estado de salud, es más habitual de lo que se piensa.

De acuerdo con las precisiones de la Dra. María Antonia Rodríguez, quien se desempeña como especialista en Medicina del Sueño dentro de la organización Linde Médica, este comportamiento recibe el nombre técnico de somniloquia. La experta aclara que, en la gran mayoría de las circunstancias, esta condición no representa un peligro o problema médico de gravedad para el individuo.

La somniloquia se manifiesta a través del habla en voz alta o el murmullo durante las horas de sueño, caracterizándose porque el sujeto no guarda recuerdo alguno de lo sucedido al despertar. La especialista subraya que se trata de activaciones parciales de la corteza cerebral mientras se descansa, presentándose con una frecuencia considerable en la población general.

Por lo general, este hábito carece de una trascendencia clínica significativa, sobre todo cuando se produce de manera esporádica y no aparece junto a otras afecciones. De hecho, muchas personas solo toman conocimiento de que hablan dormidas gracias a las observaciones de su pareja o familiares cercanos.

Según la Dra. María Antonia Rodríguez, la somniloquia es habitual y en la mayoría de los casos no indica trastornos graves del sueño en adultos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Este fenómeno, catalogado como una conducta del sueño, habitualmente no demanda una intervención médica especializada, a menos que se vincule con otras irregularidades del descanso. La Dra. Rodríguez sostiene que esta es una de las vías más comunes en las que el cerebro se activa durante el periodo de reposo.

¿Qué define a la somniloquia y cuál es su alcance?

Técnicamente, la somniloquia es una parasomnia definida por la emisión de palabras o sonidos mientras se duerme. Representa una activación parcial cerebral que suele pasar totalmente desapercibida para quien la padece. Las estadísticas indican que aproximadamente uno de cada cinco adultos atraviesa por episodios de somniloquia en algún punto de su vida, aunque es un rasgo mucho más común durante la etapa infantil.

Información proporcionada por la Sleep Foundation revela que hasta un 66% de la población mundial ha hablado dormida al menos una vez en su existencia. Pese a ser una de las conductas nocturnas más frecuentes, apenas el 17% de la población adulta registra episodios recurrentes en sus historiales recientes, lo que confirma que suele ser un evento ocasional.

La Dra. Rodríguez enfatiza que, si se presenta de forma aislada, la somniloquia difícilmente requiere de un tratamiento médico. Sin embargo, recomienda prestar especial atención a la aparición de síntomas adicionales, los cuales podrían sugerir la necesidad de un análisis clínico más profundo.

Orígenes y consecuencias en el descanso nocturno

En niños, hablar dormido suele ser transitorio y corresponde a la maduración del sistema nervioso, sin consecuencias médicas a largo plazo Imagen Ilustrativa Infobae)

El proceso de descanso es una estructura dinámica compuesta por etapas específicas: sueño ligero, sueño profundo y la fase REM. En medio de estas etapas se producen transiciones cortas e inestables. Si el ciclo del sueño es robusto, estos cambios son imperceptibles; no obstante, cuando el sueño se fragmenta, es posible que el cerebro experimente una activación momentánea sin llegar al despertar total. Es en estos lapsos donde surgen comportamientos automáticos, como el habla, frases con sentido o movimientos motores.

La somniloquia está estrechamente ligada a los denominados microdespertares, que consisten en breves impulsos de actividad cerebral de apenas segundos. Estos eventos pueden ser una consecuencia de trastornos respiratorios, destacando la apnea del sueño. En estos casos, la vía respiratoria se obstruye y el cerebro se ve forzado a reaccionar para restablecer el oxígeno, lo que desencadena conductas como hablar en sueños o movimientos bruscos.

Para Rodríguez, diferenciar entre un fenómeno benigno y la señal de un trastorno complejo depende enteramente de la identificación de estos patrones específicos.

A diferencia de otros trastornos que se limitan a etapas concretas, la Sleep Foundation aclara que la somniloquia puede ocurrir indistintamente durante la fase REM o en el sueño no REM. Esta característica la posiciona como una respuesta a los estados de inestabilidad cerebral durante las transiciones del descanso.

Diferencias entre la infancia y la edad adulta

La somniloquia en adultos puede asociarse a síntomas como ronquidos, fatiga diurna y despertares frecuentes, alertando sobre posibles trastornos subyacentes como la apnea del sueño (Imagen Ilustrativa Infobae)

En el caso de los niños, el hablar dormido se considera algo sumamente habitual y suele ser una etapa de transición ligada al proceso natural de maduración del sistema nervioso central. La experta recalca que en los menores de edad la somniloquia casi nunca posee connotaciones médicas y tiende a desvanecerse a medida que crecen.

Sin embargo, en la población adulta, la interpretación puede variar. Si bien como hecho aislado no es preocupante, cuando se combina con factores como ronquidos persistentes, despertares continuos, fatiga durante el día o una sensación de agotamiento al despertar, podría ser el aviso de un problema de fondo, como la ya mencionada apnea del sueño.

La doctora también hace una advertencia particular para las mujeres adultas, señalando que ciertos síntomas pueden ser ignorados o malinterpretados tras la menopausia, manifestándose frecuentemente como insomnio, ansiedad durante la noche o un estado de cansancio crónico.

Diagnóstico y cuándo acudir al especialista

Dado que el sujeto no es consciente de su comportamiento, el diagnóstico de la somniloquia suele originarse en el entorno cercano. Si existen sospechas de un trastorno vinculado, la evaluación clínica incluye la revisión de antecedentes médicos, tests de somnolencia, exámenes del sistema respiratorio y estudios avanzados como la polisomnografía o la poligrafía respiratoria en casa.

El diagnóstico de la somniloquia y la apnea del sueño utiliza tecnologías de monitoreo domiciliario, facilitando la evaluación de conductas y síntomas asociados sin requerir hospitalización (Imagen Ilustrativa Infobae)

Gracias a los desarrollos tecnológicos actuales, hoy es factible obtener un diagnóstico de apnea del sueño sin necesidad de internación hospitalaria, utilizando equipos de monitoreo domiciliario que facilitan el seguimiento del paciente.

Es vital estar alerta a síntomas complementarios como la hipertensión arterial, cefaleas al despertar, agotamiento persistente, falta de concentración o episodios de irritabilidad. La especialista hace hincapié en analizar el perfil clínico completo, vigilando señales críticas como la sensación de asfixia nocturna, interrupciones constantes del sueño, somnolencia diurna excesiva y posibles fallos en la memoria.

Tratamientos y recomendaciones para mejorar

Las estrategias terapéuticas se diseñan según la causa raíz detectada. Si la somniloquia proviene de un trastorno respiratorio, el tratamiento adecuado permite normalizar el descanso. Al asegurar que la vía aérea permanezca abierta y eliminar las interrupciones respiratorias, se reducen los microdespertares, logrando un sueño reparador y mayor vitalidad diurna.

Para disminuir la frecuencia de estos episodios, la Sleep Foundation sugiere enfocarse en la higiene del sueño a través de las siguientes acciones:

  • Mantener horarios de sueño regulares y constantes.
  • Evitar o reducir drásticamente el consumo de cafeína.
  • Restringir el uso de dispositivos electrónicos antes de ir a la cama.

Estas prácticas buscan evitar la fragmentación del descanso, puesto que las alteraciones en los ciclos normales son las que propician la aparición de la somniloquia.

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