La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, emprende este miércoles un viaje estratégico hacia Argelia que trasciende los protocolos diplomáticos convencionales. En el complejo tablero del norte de África, una región cuya relevancia geopolítica es cada vez más determinante, Argelia y Marruecos compiten ferozmente por el liderazgo regional, siendo la exportación de gas uno de los campos de batalla más críticos para sus economías.
La creciente inestabilidad en Oriente Medio ha provocado que las rutas tradicionales de suministro de gas se vuelvan más costosas y logísticamente complicadas. Ante este escenario, Argelia ha emergido como un proveedor alternativo clave para Europa, posicionándose para cerrar nuevos acuerdos con el gobierno italiano en una mesa de negociación que busca estabilidad energética a largo plazo.
Este encuentro es el resultado de una conversación telefónica previa mantenida a inicios de febrero entre Meloni y Abdelmadjid Tebboune, presidente de la República Argelina Democrática. En dicho diálogo, ambos líderes manifestaron su firme intención de intensificar la cooperación económica bilateral. Tras recibir la invitación formal de Tebboune, la mandataria italiana arriba al país africano en un momento de alta sensibilidad internacional debido a las tensiones bélicas que involucran a Irán, Estados Unidos e Israel.
Ejes de la cooperación entre Italia y Argelia
Dentro de la agenda de trabajo destacan los progresos del denominado Plan Mattei, una iniciativa italiana que prioriza sectores estratégicos como:
- Formación académica y técnica.
- Investigación científica.
- Innovación agrícola aplicada al desarrollo regional.
Asimismo, el ejecutivo italiano ha subrayado que la materia migratoria es un pilar fundamental en las conversaciones, con un enfoque especial en la coordinación de acciones conjuntas para la lucha contra la trata de personas. Cabe recordar que en 2022, Italia consolidó su posición como el cliente principal de gas argelino mediante un acuerdo valorado en 4.000 millones de euros. Aunque Meloni ha intentado equilibrar su relación con Marruecos, el encarecimiento y las dificultades en el transporte del gas de Qatar impulsan nuevamente a Italia hacia una alianza más estrecha con Argel.
Distanciamiento estratégico con la administración Trump
A pesar de que Giorgia Meloni ha mostrado afinidad ideológica con Donald Trump en el pasado, las recientes maniobras geopolíticas de Washington han generado fricciones. Un punto de quiebre fue la intención expresada por Trump de controlar Groenlandia para contrarrestar la influencia de Rusia y China, una postura que Meloni rechazó públicamente.
Respecto al conflicto en Oriente Medio, la líder italiana ha marcado una distancia clara con el republicano al declarar tajantemente que
“no es su guerra”
. Como medida de presión, Italia ha bloqueado el uso de sus bases militares para lanzamientos de ataques contra Irán. Este giro estratégico hacia Argelia podría tensionar aún más la relación con EE.UU., dado que Marruecos es un aliado histórico de Washington, país que ha respaldado la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental en el marco de las Naciones Unidas y ha firmado importantes convenios de defensa con la administración estadounidense.
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