Las Fuerzas de Defensa de Israel han hecho público este martes un informe sobre sus recientes operaciones militares, confirmando nuevos ataques aéreos contra la «infraestructura del régimen terrorista iraní» situada en «el corazón de Teherán». Estas acciones se integran en la gran ofensiva desplegada desde el pasado 28 de febrero, ejecutada de manera conjunta con Estados Unidos en el territorio de la nación asiática.
De acuerdo con el reporte oficial, durante las incursiones del lunes, la aviación israelí logró impactar «dos sedes de la organización de Inteligencia de la Guardia Revolucionaria y otra sede del Ministerio de Inteligencia» en la capital iraní. El mando militar ha calificado estas maniobras como «una profundización de los daños a los valores y capacidades» estratégicas del gobierno de Irán.
Impacto en la defensa y logística militar
Paralelamente a los ataques en centros de inteligencia, las fuerzas israelíes informaron sobre la destrucción de diversos almacenes de armamento y sistemas de defensa antiaérea. Estas acciones buscan, según el comunicado, «expandir la superioridad aérea de la Fuerza Aérea en los cielos iraníes». El operativo no se limitó a la capital, pues se confirmó que «adicionalmente» fueron alcanzados «más de 50 objetivos» distribuidos en las zonas norte y centro de Irán.
«Esta nueva oleada de bombardeos es parte de una fase de profundización de los daños a las estructuras centrales del régimen terrorista iraní y sus pilares»
Aunque el ejército israelí no ha proporcionado estimaciones sobre las bajas humanas resultantes de estas operaciones específicas, la situación humanitaria en la región es crítica. Las autoridades oficiales de Irán han registrado un balance que supera los 1.500 fallecidos desde el inicio de la intervención de Israel y Estados Unidos. Por su parte, la organización Human Rights Activists in Iran, que opera desde territorio estadounidense, maneja cifras significativamente mayores, situando el número de víctimas mortales por encima de las 3.000 personas.
Contexto de las hostilidades regionales
Este incremento en la actividad bélica ocurre en un momento de alta tensión diplomática, mientras Estados Unidos e Irán mantenían gestiones para reactivar un posible acuerdo nuclear. Ante la presión militar, Teherán ha respondido con acciones directas contra objetivos en territorio israelí, así como ataques a posiciones y bases militares de Estados Unidos situadas en diversos puntos de Oriente Próximo.
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