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Entrenamiento de pesas y salud cardíaca: El fin de un viejo estigma

Por mucho tiempo, el levantamiento de pesas ha sido considerado un área de riesgo dentro de la cardiología. La instrucción habitual para quienes padecen afecciones del corazón ha sido contundente: alejarse de las cargas pesadas. No obstante, esta postura médica está experimentando una transformación ante las nuevas evidencias científicas y los argumentos de profesionales como el doctor Javier Adarraga, quien ha generado debate a través de un video en sus plataformas digitales.

“Te han dicho que con tu corazón nada de pesas, pero en la mayoría de los casos eso no es exactamente verdad”

El mensaje del especialista no pretende ignorar la cautela clínica, sino ofrecer un contexto más amplio y combatir la creencia arraigada de que los pacientes cardíacos deben mantenerse alejados del entrenamiento de fuerza. Adarraga sostiene que esta no es una postura personal, sino el resultado de décadas de evidencia científica que la práctica cardiológica convencional ha tardado en asimilar completamente.

El motivo histórico del rechazo a las pesas reside en la denominada respuesta presora. Al levantar cargas, la presión arterial experimenta un aumento agudo, un fenómeno que durante años sirvió para prohibir estas actividades de forma casi automática. Sin embargo, el facultativo aclara que “esa respuesta es transitoria, controlable y los beneficios a largo plazo superan con creces ese riesgo en la mayoría de cardiopatías”.

El entrenamiento de fuerza tiene beneficios a largo plazo para el corazón. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Impactos positivos que transforman la salud

Frente al incremento puntual de la tensión durante el esfuerzo, Adarraga enfatiza los resultados positivos y duraderos del entrenamiento de fuerza. En su análisis, destaca tres pilares fundamentales:

  • Disminución de la tensión arterial basal.
  • Optimización de la sensibilidad a la insulina.
  • Incremento de la masa muscular.

Este último punto es crucial para el bienestar integral del paciente.

“Aumenta tu masa muscular, que te protege metabólicamente”

, afirma el doctor, señalando que la relevancia del músculo va más allá de la potencia física o la estética, influyendo directamente en el equilibrio del metabolismo humano.

Asimismo, el experto indica que existen diversos cuadros clínicos donde la evidencia es favorable, tales como el postinfarto estable, la insuficiencia cardíaca y las valvulopatías no severas. En todos estos contextos, se recomienda el entrenamiento de fuerza supervisado como una herramienta de recuperación y mantenimiento.

El entrenamiento de fuerza tiene un impacto en el equilibrio general del organismo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La metodología: La clave está en el cómo

Para el doctor Javier Adarraga, la discusión no debería centrarse en si el ejercicio está permitido, sino en la manera correcta de ejecutarlo. Para garantizar la seguridad del paciente, el especialista propone tres adaptaciones esenciales:

En primer lugar, se debe ajustar la intensidad. Lo ideal es trabajar con cargas moderadas y series prolongadas, evitando a toda costa buscar la repetición máxima para no generar picos de presión arterial peligrosos.

El segundo punto, calificado por el médico como el más determinante, es el control de la respiración. Es vital evitar la maniobra de valsalva (aguantar el aire durante el esfuerzo), ya que esto dispara la tensión interna.

“Hay que respirar durante el esfuerzo, nunca aguantar el aire”

, advierte, señalando que este es un error común incluso en deportistas sin patologías.

Finalmente, se requiere una supervisión inicial estricta. Es indispensable comenzar el proceso bajo guía profesional para monitorear la respuesta individual de cada paciente ante las cargas, debido a la variabilidad biológica de cada organismo.

Un llamado a la reflexión médica

El cardiólogo concluye su mensaje instando a una revisión de las prácticas actuales tanto de pacientes como de sus colegas.

“Si tienes una cardiopatía y tu médico te ha dicho que no puedes hacer fuerza, pregúntale exactamente por qué”

. Adarraga reflexiona sobre una inercia común en la consulta:

“En cardiología, ‘no hagas ejercicio’ muchas veces significa ‘no sé cómo adaptarlo’”

.

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