En una reciente intervención especializada, el reconocido gastroenterólogo Facu Pereyra profundizó sobre el estrecho vínculo que existe entre el bienestar digestivo y la salud emocional. Según el experto, una gran cantidad de síntomas relacionados con la ansiedad, el insomnio y diversas fluctuaciones en el estado de ánimo encuentran su origen directo en el funcionamiento del sistema intestinal.
Durante su análisis, Pereyra fue enfático al señalar que una parte considerable de los trastornos neurológicos y emocionales actuales provienen de procesos digestivos.
“La ansiedad es intestinal. Hace poco se descubrió que muchas personas que tienen insomnio, ansiedad, tristeza, inclusive autismo, neblina mental, visión borrosa, cefaleas, tienen su origen en el intestino”
, afirmó el especialista. Bajo su perspectiva, este órgano actúa como una barrera selectiva encargada de filtrar nutrientes y bloquear agentes nocivos. No obstante, factores externos como el estrés, el consumo de gluten, lácteos, así como el uso de antibióticos o analgésicos, pueden comprometer este filtro, permitiendo el paso de toxinas que terminan por inflamar el cerebro.
El sistema de reseteo intestinal para mejorar la salud
Para contrarrestar estos efectos, el médico ha desarrollado una estrategia clínica específica centrada en la depuración del sistema digestivo.
“Diseñamos un método de limpieza intestinal que se llama reseteo intestinal, que pone a descansar el intestino durante siete días, lo sana y ahí vemos que muchos pacientes mejoran su salud mental”
. De acuerdo con las estadísticas manejadas por el profesional, aproximadamente el 60% de los individuos que completan este protocolo experimentan transformaciones notables en su estado general.
Este procedimiento consiste en una fase intensiva de una semana con restricciones dietéticas precisas:
- Eliminación temporal: Se suspende por siete días el consumo de gluten, lácteos, azúcar, carnes rojas y ciertos vegetales o legumbres que contienen FODMAPs (azúcares fermentables que causan inflamación).
- Alimentación permitida: Durante el desayuno y la merienda se priorizan alimentos como huevos, jamón, nueces, pollo, galletas de arroz y mantequilla de maní. Para el almuerzo y la cena, se recomienda pollo, pescado, mariscos, arroz, quinua y vegetales específicos como zapallo, zanahoria, rúcula y tomatitos cherry, además de frutas como cítricos, kiwi y banana.
Pereyra aclaró que este régimen está dirigido a un segmento que representa el 30% de la población, lo que equivale a unos 16 millones de personas en Argentina. Una vez superada la primera semana, el proceso continúa:
“al día ocho empiezan a incorporar un alimento por día para ver cuál es el alimento que les hace mal”
. Esta metodología no solo busca sanar la digestión, sino también romper con la dependencia a los carbohidratos refinados.
La lucha contra la adicción al azúcar y las harinas
El especialista advirtió que el 20% de la población padece una adicción real a los azúcares y las harinas. Para identificar este problema, Pereyra propone un diagnóstico sencillo:
“¿Cómo te das cuenta si sos adicto? Porque no podés pasar un día sin comer azúcar y harina. Tenés que salir corriendo de tu casa, agarrar el auto e irte a comprar un alfajor. Eso es adicción”
. El cese de estos alimentos suele provocar un síndrome de abstinencia caracterizado por cefaleas, ansiedad y malestar físico.
El tratamiento sugerido es una reducción progresiva durante cuatro días antes del corte total. En el momento crítico, el médico recomienda mantener una hidratación óptima con agua con sal para mitigar los dolores de cabeza. Tras superar los primeros dos días de abstinencia absoluta, el cuerpo deja de demandar estas sustancias, permitiendo establecer nuevos hábitos saludables en un plazo de quince días. Además, subraya la regla del permitido: nunca consumir dos alimentos fuera de dieta de forma consecutiva para no reiniciar el ciclo de dopamina.
Microbiota, serotonina y el uso de adaptógenos
La base científica de esta conexión radica en las células enterocromafines y la microbiota intestinal. Un ecosistema bacteriano equilibrado estimula la producción de serotonina, conocida como la hormona de la felicidad, la cual viaja desde el intestino al cerebro a través del nervio vago.

Para mantener una microbiota diversa, el doctor sugiere consumir al menos 30 tipos de plantas por semana y un alimento fermentado diariamente. Una digestión saludable, según sus palabras, debe ser imperceptible, sin inflamación ni dolor, y con evacuaciones de consistencia y color regulares.
Finalmente, el experto se refirió a los hongos adaptógenos como aliados frente al estrés:
- Ashwagandha: Utilizada habitualmente por las noches para regular el estrés.
- Reishi: Orientado a tratar cuadros de ansiedad.
- Melena de León: Enfocado en potenciar la salud cerebral.
No obstante, Pereyra advirtió que estos suplementos, generalmente administrados en extractos o tinturas, deben contar siempre con supervisión médica, dado que un consumo excesivo de ciertos compuestos como el ashwagandha podría interferir con el funcionamiento de la tiroides.
Fuente: Fuente