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Biotecnología marina: Residuos que impulsan la salud femenina

Científicos de la Universidad de Sevilla y de la Universidad del País Vasco (EHU) están liderando una innovadora iniciativa que consiste en la extracción de sustancias bioactivas de desechos marinos. Estos elementos, provenientes de las cáscaras del cangrejo rojo americano y de las plumas de calamar, se están convirtiendo en herramientas clave para proteger y movilizar compuestos destinados a mitigar los efectos del síndrome premenstrual y la menopausia.

El propósito fundamental de este proyecto es elevar el bienestar femenino a través del desarrollo de suplementos alimentarios y productos cosméticos. Gracias a esta tecnología, se ha abierto la posibilidad de fabricar parches transdérmicos y snacks con propiedades saludables, los cuales tienen la capacidad de mantener estables diversos ingredientes con valor farmacológico.

Esta propuesta busca atender una necesidad histórica relacionada con la salud de las mujeres, un área que frecuentemente ha sido ignorada por prejuicios sociales o culturales, a pesar de que afecta a la mitad de la población a nivel global. El ciclo reproductivo femenino implica que las mujeres conviven con la menstruación durante cerca de 40 años, periodo en el cual pueden sufrir síntomas del síndrome premenstrual como hinchazón en el abdomen, cefaleas, mastalgia (sensibilidad mamaria), acné, dolores en articulaciones o músculos, así como irritabilidad y fluctuaciones en el estado de ánimo.

Adicionalmente, la transición hacia la perimenopausia y la menopausia introduce otros desafíos físicos: sofocos, sudoración nocturna, insomnio, sequedad vaginal, ciclos irregulares y una baja en la libido. A esto se suman alteraciones en la piel provocadas por la reducción drástica de colágeno y estrógenos, lo que deriva en una epidermis más fina, flacidez, aumento de arrugas y resequedad cutánea.

La menopausia puede causar sofocos, insomnio, sequedad vaginal y cambios de humor (Imagen Ilustrativa Infobae)

El potencial biotecnológico del quitosano y la quitina

En la localidad de Isla Mayor, Sevilla, la industria dedicada al cangrejo rojo americano —una especie de agua dulce originaria de Norteamérica que se ha consolidado en España— genera una facturación anual de aproximadamente 20 millones de euros. No obstante, apenas entre el 10 y el 30 % del animal se destina a la alimentación humana. El porcentaje restante, compuesto mayoritariamente por caparazones, se usa usualmente para la elaboración de piensos.

Por otro lado, la pluma del calamar, que funciona como una estructura interna del animal, representa otro residuo significativo dentro de la industria de procesamiento de cefalópodos. Ambos tipos de desechos comparten una característica valiosa: poseen altas concentraciones de proteínas y quitina, lo que los posiciona como una materia prima estratégica para la biotecnología de alto valor añadido.

Expertos de la Universidad del País Vasco (EHU) han diseñado métodos químicos rigurosos para procesar la quitina y obtener quitosano. Este polímero destaca por ser biocompatible, biodegradable y poseer cualidades antimicrobianas. Dichos atributos permiten que el material sea ideal para encapsular y proteger moléculas delicadas dentro de productos cosméticos y emulsiones alimenticias, asegurando que sus beneficios se mantengan intactos durante más tiempo.

La quitina extraída de residuos marinos se utiliza como materia prima para innovadoras aplicaciones biotecnológicas en la salud femenina (Imagen Ilustrativa Infobae)

Bioactivos orientados al bienestar integral

Dentro de los componentes utilizados para combatir las afecciones femeninas, resalta el ácido g-linolénico. Este ácido graso omega-6, que se encuentra en los aceites de borraja, posee capacidades estrogénicas y antiinflamatorias que ayudan a disminuir la irritabilidad, los sofocos y la falta de sueño.

Investigaciones recientes han puesto a prueba la eficacia del quitosano en el ámbito metabólico. Según un estudio experimental difundido en la revista European Journal of Nutrition, la ingesta de este polímero ayudó a reducir la acumulación de grasa visceral y el peso corporal en modelos animales con deficiencia de estrógenos. Asimismo, se observó una mejora en la microbiota intestinal y otros parámetros metabólicos, lo que sugiere beneficios importantes para la salud durante la menopausia.

Otro activo relevante es el bakuchiol, un elemento de origen vegetal extraído de la Psoralea corylifolia. Este compuesto se considera una opción vegana frente al retinol y ofrece funciones similares a los estrógenos, además de ser antienvejecimiento, antioxidante y antifúngico. Sus propiedades también incluyen efectos antiinflamatorios y despigmentantes, lo que lo vuelve un ingrediente multifuncional.

  • Clorofilina: Derivada de la clorofila, actúa como antioxidante, favorece la cicatrización y tiene funciones desodorantes y antiinflamatorias.
  • Reishi (Ganoderma lucidum): Un hongo adaptógeno estudiado por la EHU que asiste al cuerpo en la gestión del estrés emocional y físico, además de aliviar síntomas relacionados con la fibromialgia.

Una planta de Psoralea corylifolia se exhibe en primer plano, destacando sus distintivas hojas verdes pinnadas y racimos de flores de color púrpura vibrante, junto a algunas vainas de semillas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Innovación en productos funcionales y estabilidad

Uno de los mayores obstáculos para la industria es la baja estabilidad de muchos de estos compuestos bioactivos, los cuales suelen perder sus propiedades si no se conservan correctamente. Ante esto, la encapsulación en quitosano a partir de residuos marinos aparece como una alternativa sostenible y eficiente.

La combinación de elementos como el bakuchiol, el reishi, la clorofilina y el ácido g-linolénico en estructuras de quitosano representa un progreso significativo en la creación de alimentos funcionales. Esta tecnología permite el desarrollo de formatos innovadores, tales como snacks saludables y dispositivos transdérmicos, fomentando una economía circular que aprovecha los recursos del mar para mejorar la calidad de vida de las mujeres.

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