La iniciativa Amazon Leo, el ambicioso proyecto de conectividad satelital que se posiciona como el rival directo de Starlink, liderada por Elon Musk, ha puesto en marcha un plan agresivo para intensificar sus operaciones hacia el año 2026. Hasta la fecha, la organización ha logrado poner en órbita más de 200 satélites y mantiene un contingente similar de 200 unidades adicionales listas para su próximo envío al espacio.
Dentro del cronograma de las misiones venideras, destaca el uso del cohete Atlas V, el cual se encargará de transportar 29 satélites. Esta operación representa un hito técnico, ya que se convertirá en la carga útil de mayor peso que haya gestionado este lanzador hasta el momento. El propósito fundamental de Amazon es consolidar una infraestructura robusta de dispositivos orbitales que garantice un servicio de internet de banda ancha caracterizado por una baja latencia.
La firma ha revelado que su planificación contempla la ejecución de más de 20 misiones durante su segundo año de despliegue operativo. Este calendario incluye los primeros vuelos utilizando los modernos cohetes New Glenn y Vulcan Centaur, piezas clave para escalar su presencia en la órbita terrestre.

“Hemos invertido más de 200 millones de dólares en mejoras de infraestructura y servicios en las instalaciones de lanzamiento de ULA en la Estación Espacial Internacional de Cabo Cañaveral, Florida”
, señalaron representantes de la compañía con respecto al fortalecimiento de sus bases operativas.
Características y tecnología de los satélites Amazon Leo
El diseño de los equipos que integran Amazon Leo ha sido desarrollado bajo una premisa de máxima eficiencia operativa, buscando no solo optimizar el despliegue en cada fase, sino también reducir los costos logísticos a largo plazo.
Para este año, la estrategia se basa en el aprovechamiento de nuevos vehículos de lanzamiento con capacidades de carga superior. Esta ventaja tecnológica permitirá que cada misión individual pueda colocar un mayor número de dispositivos en órbita de manera simultánea.
Un antecedente relevante ocurrió el pasado 12 de febrero con el lanzamiento inaugural denominado Leo Europe 1 (LE-01). En aquella ocasión, se utilizó el cohete Ariane 64 de la empresa Arianespace para desplegar 32 satélites Leo. Se anticipa que las optimizaciones futuras en este sistema de propulsión permitirán transportar volúmenes de carga aún más significativos.

El cronograma de expansión también integra el uso de lanzadores de carga pesada como el New Glenn, perteneciente a Blue Origin, y el Vulcan Centaur, operado por United Launch Alliance (ULA).
En las fases iniciales, se espera que el New Glenn albergue 48 satélites dentro de una cofia con un diámetro de 7 metros. Por su parte, el Vulcan Centaur está programado para movilizar 40 satélites en sus primeras misiones. Ambos vehículos han sido diseñados con la flexibilidad necesaria para incrementar la cantidad de equipos transportados conforme evolucione su rendimiento técnico.
Respecto al Atlas V, la capacidad de transporte de Amazon ha experimentado un incremento, pasando de 27 a 29 satélites a partir del lanzamiento identificado como Leo Atlas 5 (LA-05). Esta mejora fue posible gracias a la implementación de una versión optimizada del motor RL10C en su etapa superior Centaur.

Asimismo, los especialistas de ingeniería de Amazon realizaron ajustes críticos en el sistema dispensador de satélites. Esta modificación consistió en integrar un cuarto nivel a la estructura que anteriormente solo contaba con tres niveles de configuración. Con la inclusión de estos 29 satélites, el LA-05 se registrará como el cargamento más pesado jamás operado por un Atlas V.
El avance de Blue Origin en el procesamiento de datos orbitales
Blue Origin, la compañía aeroespacial bajo el mando de Jeff Bezos, ha dado un paso estratégico al solicitar formalmente a la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) la autorización para poner en órbita cerca de 52.000 satélites especializados en tareas de inteligencia artificial.
De acuerdo con la visión de la empresa, estas unidades funcionarán mediante energía solar y servirán como un soporte vital para los centros de datos ubicados en la Tierra. Al operar desde el espacio, estos sistemas podrían evitar las barreras logísticas y físicas que limitan a las infraestructuras terrestres convencionales, según reportes de The Wall Street Journal.
En los documentos entregados a la FCC, se detalla que el denominado Proyecto Sunrise tiene como meta expandir el potencial de procesamiento del sector tecnológico. La idea central es trasladar la potencia de cálculo al entorno orbital, aprovechando fuentes de energía renovable para ejecutar procesos informáticos de alta intensidad.

La organización de Jeff Bezos compite en este segmento con SpaceX, de Elon Musk, y con la empresa emergente Starcloud, quienes también han iniciado gestiones ante la FCC para obtener los permisos necesarios para desplegar satélites con capacidades de inteligencia artificial.
Hasta la fecha, ninguna de las entidades involucradas ha compartido especificaciones técnicas exhaustivas ni cronogramas definitivos para el inicio del despliegue. No obstante, existe un consenso en la industria sobre el uso de órbitas heliosíncronas y sistemas de enlaces ópticos para potenciar la eficiencia del servicio.
Es importante destacar que la petición de Blue Origin se hizo pública pocos días después de que Amazon Leo instara a la FCC a desestimar una propuesta de SpaceX. Dicha propuesta buscaba lanzar un millón de satélites enfocados en centros de datos orbitales; ante esto, Amazon Leo argumentó que la viabilidad de tal plan es extremadamente baja y que su ejecución real podría tomar “siglos”.
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