Las autoridades de Venezuela han emitido un llamamiento urgente para establecer y consolidar una región que se encuentre totalmente «libre de sanciones y operaciones militares». En su pronunciamiento, el gobierno venezolano ha reivindicado la necesidad primordial de fortalecer la unidad entre las naciones latinoamericanas y caribeñas como mecanismo de defensa ante posibles amenazas externas.
Estas declaraciones se producen casi tres meses después de la intervención militar ejecutada por Estados Unidos, la cual concluyó con la captura del presidente Nicolás Maduro y de la primera dama, Cilia Flores. En este contexto, el ministro de Relaciones Exteriores, Yván Gil, informó mediante un comunicado oficial su reciente participación en la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), con el objetivo de reafirmar el compromiso histórico de promover la integración regional.
Unidad frente a las medidas coercitivas
El canciller venezolano fue enfático al señalar la dirección que, a su juicio, debe tomar el bloque regional para garantizar su autonomía. A través de un mensaje compartido en la plataforma Telegram, Gil manifestó lo siguiente:
«Nuestro mensaje es claro: debemos avanzar hacia una postura sólida que nos permita construir una región libre de medidas coercitivas unilaterales y de operaciones militares que amenacen nuestra soberanía y zona de paz»
Asimismo, el diplomático instó a los países miembros a realizar una reflexión profunda y urgente sobre el respeto a la institucionalidad. Gil subrayó que es vital garantizar de forma plena la inmunidad de los jefes y jefas de Estado, además de asegurar que la integridad de las capitales no sea vulnerada, proponiendo para ello una «respuesta colectiva» de los estados vecinos.
Denuncia por la situación de Maduro y Flores
Durante su intervención, Yván Gil puso especial énfasis en la defensa de los derechos de Nicolás Maduro y Cilia Flores, quienes, según sus palabras, fueron «secuestrados el pasado 3 de enero de 2026 por Estados Unidos». El ministro cuestionó la posibilidad de alcanzar una verdadera integración mientras persistan las presiones externas sobre las economías de la zona.
- Rechazo frontal a los bloqueos económicos.
- Solidaridad con los pueblos de Cuba y Venezuela ante las sanciones.
- Exigencia de respeto a la soberanía de las naciones.
«¿Cómo podemos hablar de unión si no somos capaces de hacer frente a las sanciones colectivas como las que sufren los pueblos de Cuba y Venezuela? Con bloqueos, con sanciones económicas, no hay unidad posible», lamentó el funcionario. Finalmente, hizo un llamado a los líderes regionales para que abandonen los «intereses mezquinos» y los cálculos políticos menores, insistiendo en que la unidad regional no debe ser una simple consigna, sino una obligación histórica que debe asumirse sin dilaciones en el momento actual.
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