La Comisión Europea ha solicitado formalmente al Gobierno de Hungría que aclare las «preocupantes» sospechas sobre presuntas filtraciones de información confidencial hacia Rusia. El foco de la controversia es el ministro de Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, quien habría divulgado detalles de debates privados mantenidos durante los encuentros de alto nivel de la Unión Europea (UE), aunque por el momento el organismo no ha tomado medidas sancionatorias.
«Las noticias sobre que el ministro de Asuntos Exteriores de Hungría supuestamente reveló a su homólogo ruso el contenido de una discusión ministerial a puerta cerrada en el Consejo son profundamente preocupantes»
Así lo manifestó Arianna Podestà, portavoz adjunta del Ejecutivo comunitario, durante una reciente rueda de prensa. Según la visión de la institución, la armonía y el funcionamiento del bloque dependen de una «relación de confianza» recíproca entre los Estados miembros, por lo que esperan que la administración húngara entregue los descargos necesarios sobre estas acusaciones.
Investigación de los hechos y cautela en Bruselas
Al ser consultada sobre posibles represalias o nuevas medidas de seguridad para proteger los secretos del bloque frente al Kremlin, la portavoz subrayó la necesidad de actuar con base en certezas. «Como he dicho, por ahora estamos a la espera de esas aclaraciones, y en este punto nos encontramos (…). Así que primero necesitamos establecer los hechos y recibir esas aclaraciones», puntualizó Podestà.
Esta postura de Bruselas surge tras una publicación del diario estadounidense The Washington Post. El medio, fundamentado en fuentes diplomáticas, asegura que el Gobierno de Hungría ha mantenido durante años una práctica de filtración de datos sensibles sobre las deliberaciones internas de los 27 países que integran el Consejo de la UE.
Reacciones internacionales y desmentidos
La noticia generó una reacción inmediata de Donald Tusk, primer ministro de Polonia, quien afirmó en redes sociales que estas sospechas han circulado entre los líderes europeos durante bastante tiempo. Tusk confesó que, ante el riesgo de espionaje, prefiere limitar sus intervenciones en las cumbres internacionales a lo «estrictamente necesario» para decir apenas «lo justo y necesario».
«Las noticias de que la gente de (el primer ministro húngaro, Viktor) Orbán informa a Moscú sobre cada detalle de las reuniones del Consejo de la UE no debería sorprender a nadie»
Tusk, quien desempeñó el cargo de presidente del Consejo Europeo entre 2014 y 2019, cuestionó abiertamente la transparencia de los funcionarios de Viktor Orbán. No obstante, Péter Szijjártó rechazó categóricamente los señalamientos, tildándolos de «informaciones falsas». El canciller húngaro contraatacó acusando a Varsovia de intentar promover un «gobierno títere pro-guerra» en su país a través del apoyo al partido opositor Tisza.
De acuerdo con la investigación de The Washington Post, el jefe de la diplomacia de Hungría entablaría diálogos telefónicos constantes con su homólogo ruso, Sergei Lavrov. Estos contactos ocurrirían precisamente en los intermedios de las sesiones oficiales en Bruselas para proveer «informaciones directas sobre lo discutido» y alinear estrategias con la capital rusa.
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