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Sebastián Marset ante la justicia de EE.UU.: Sin derecho a fianza

El reconocido narcotraficante uruguayo Sebastián Marset ya se encuentra bajo custodia en la prisión federal de la localidad de Alexandria (Virginia), situada en las proximidades de Washington, en territorio estadounidense. Su traslado a esta instalación se produjo tras ser localizado en una propiedad en Santa Cruz de la Sierra y su posterior expulsión desde Bolivia hacia los Estados Unidos.

Durante su comparecencia inicial ante la justicia norteamericana el pasado viernes, el magistrado federal William B. Porter dictaminó que el procesado debe permanecer en prisión preventiva sin ninguna oportunidad de acceder a una fianza. Esta decisión se tomó tras considerar los argumentos de la fiscalía, que señalaban un evidente riesgo de fuga por parte del acusado.

Al ingresar a la sede del Tribunal de Distrito para el Distrito Este de Virginia —transcurrida una semana desde su captura en territorio boliviano—, Marset vestía un uniforme carcelario verde oscuro con la inscripción “Alexandria inmate” y calzado deportivo negro. Los reportes del suceso indican que el sujeto mostró signos de tensión hasta que logró establecer contacto visual con Rodrigo Da Silva, integrante de su equipo legal, momento en el cual el narcotraficante esbozó su primera sonrisa.

La defensa de Sebastián Marset, dando una conferencia de prensa en Montevideo (@cabezamartini)

Situación legal y aplazamiento de audiencias

Pese a la presencia de sus representantes legales, en esta instancia Marset contó con el respaldo de un defensor de oficio, aunque el imputado manifestó su intención de contratar a un abogado particular para su defensa. Aunque se esperaba que la siguiente audiencia se realizara el próximo miércoles, la defensa pública solicitó postergarla hasta el 1 de abril con el fin de profundizar en el estudio del expediente judicial.

Sebastián Marset, sobre quien pesan cargos por lavado de activos, podría recibir una sentencia de hasta 20 años de privación de libertad.

El operativo coordinado entre Bolivia y organismos internacionales acabó con la captura de Marset tras meses de fuga en la región. (Policía de Bolivia/EFE)

El equipo de fiscales, integrado por Anthony T. Aminoff y Catherine Rosenberg, argumenta que el procesado blanqueó sumas millonarias provenientes de actividades ilícitas globales a través de entidades bancarias en Estados Unidos y Europa. En estas operaciones habría participado Federico Santoro, quien actuó como su financista antes de una ruptura en su relación; el propio Marset lo calificaba como “sapo”, término que en el mundo criminal identifica a un delator.

Cabe destacar que en julio de 2025, el mencionado tesorero fue sentenciado a 15 años de cárcel por el juez Rossie Alston Jr., del mismo tribunal en Virginia. Dicha condena fue el resultado de un acuerdo de culpabilidad por lavado de dinero derivado del tráfico internacional de estupefacientes, logrando probarse que Santoro movilizó más de once millones de dólares en el sistema financiero estadounidense.

Un alcance de distribución sin precedentes

Dentro de los argumentos presentados contra Santoro, el Ministerio Público describió a Marset como un traficante “increíblemente prolífico”, con capacidad para coordinar traslados de hasta 10.000 kilogramos de cocaína en una sola operación.

Federico Santoro, uruguayo perteneciente al esquema liderado por Sebastian Marset y Miguel Ángel Insfrán, al ser extraditado a Estados Unidos (Senad Paraguay)

Basándose en estas cifras, las autoridades estiman el impacto de la droga comercializada: considerando que una dosis estándar oscila entre 20 y 50 miligramos, un solo envío podría generar entre 200 y 500 millones de dosis. Esta escala permitió a Erik S. Siebert, fiscal federal del Distrito Este de Virginia, llegar a una conclusión contundente:

“En otras palabras, con un par de envíos, la organización de Marset suministraba suficiente cocaína como para drogar a cada hombre, mujer y niño de Europa”.

Para la justicia estadounidense, el uruguayo lideraba una red de narcotráfico de grandes proporciones que enviaba miles de kilos de droga a naciones como Bolivia, Paraguay, Uruguay, Brasil, Bélgica, los Países Bajos y Portugal, entre otros destinos.

Luego de concretarse su captura, la DEA (Administración de Control de Drogas) se refirió a Marset como “un Pablo Escobar de la era moderna”, posicionándolo como uno de los criminales más influyentes y notorios de Sudamérica en la actualidad.

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