El ministro de Relaciones Exteriores de la República Islámica de Irán, Abbas Araqchi, ha remitido una misiva formal dirigida tanto al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas como al secretario general de la organización, António Guterres. En el documento, el canciller demanda la intervención urgente de la comunidad internacional para detener lo que califica como «violaciones graves» del Derecho Internacional perpetradas por Estados Unidos e Israel, haciendo especial énfasis en las agresiones sufridas por sus infraestructuras nucleares.
Según la postura oficial de Teherán, la conducta de ambas naciones contraviene los pilares de la convivencia global. Araqchi fundamentó su reclamo en el Proyecto de Artículos sobre la Responsabilidad de los Estados por Hechos Internacionalmente Ilícitos, señalando que la responsabilidad de Washington y el gobierno israelí deriva de quebrantar normas imperativas.
«Dado que la responsabilidad internacional de Estados Unidos y del régimen israelí surge de graves violaciones de sus obligaciones en virtud de las normas imperativas del Derecho Internacional general, en particular la ‘prohibición de la agresión'», ha afirmado Araqchi, «todos los Estados están obligados, entre otras cosas, a ‘cooperar por medios legítimos para poner fin a tales violaciones graves'».
Afectaciones ambientales y derechos nucleares
La diplomacia iraní también ha puesto sobre la mesa la transgresión de normativas ambientales internacionales tras las ofensivas militares contra las plantas de Bushehr y Natanz. El ministro defendió que su país posee el «derecho inalienable» de avanzar en la investigación y generación de energía atómica con propósitos no militares, basándose en el artículo 4 del Tratado sobre la No Proliferación de Armas Nucleares (TNP).
En este contexto, el titular de Exteriores instó al Consejo de Seguridad a retomar el precedente sentado en 1981. En aquel año, el organismo condenó de forma unánime el bombardeo de Israel contra reactores en Irak, calificándolo como una amenaza directa a la Carta de la ONU y al sistema de salvaguardias del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
Críticas a la inacción internacional
El comunicado iraní no escatimó en cuestionamientos hacia la actual gestión del OIEA. Abbas Araqchi reprochó la postura del director general del ente, el diplomático argentino Rafael Grossi, y de la Junta de Gobernadores. A su juicio, la falta de medidas contundentes:
- Ha incentivado la continuidad de las agresiones.
- Ha provocado un daño irreparable a la credibilidad del organismo técnico.
- Debilita la autoridad del sistema global de salvaguardias.
Ante lo que describió como ofensivas deliberadas contra instalaciones civiles pacíficas, el canciller subrayó que el Consejo de Seguridad tiene el deber legal de condenar estos actos sin más dilaciones. Irán exige que se obligue a los responsables a detener sus ataques y a pagar una indemnización íntegra por las pérdidas materiales y los daños causados a su programa energético.
Seguridad regional y desarme
Finalmente, Araqchi hizo hincapié en el arsenal nuclear que posee Israel y su conducta bélica recurrente en la zona. El funcionario iraní solicitó que se apliquen las resoluciones previas que exigen al Estado israelí renunciar a sus armas de destrucción masiva y adherirse formalmente al Tratado sobre No Proliferación.
El ministro concluyó su denuncia mencionando que las operaciones militares conjuntas registradas en junio de 2025 y durante el periodo de febrero-marzo de 2026 representan «graves violaciones materiales del principio de no agresión». Por ello, insistió en que esta situación requiere una respuesta tajante del Consejo de Seguridad para salvaguardar la paz y la estabilidad global.
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