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Éric de la Riva y la importancia de proteger la fauna olvidada

El reino animal esconde misterios fascinantes que suelen pasar inadvertidos para el público general. Por ejemplo, existen alianzas estratégicas para la caza entre especies como los meros y las morenas; se ha documentado que las orcas poseen la capacidad de imitar el habla de los seres humanos; e incluso hay animales con comportamientos “pirómanos” que propagan incendios para acorralar a sus presas.

Descubrir estas curiosidades de la fauna puede ser el detonante de una transformación profunda: el desarrollo de una conciencia sobre el complejo mundo de relaciones asombrosas que existen fuera de la esfera humana y la necesidad de preservarlas. Este es uno de los pilares de Grandes enigmas de los animales (editorial Molino, a la venta desde el 26 de marzo), la obra del biólogo y etólogo Éric de la Riva Domínguez. El autor, conocido por su labor de divulgación en el blog y redes sociales de Faunísticos, propone un recorrido de 120 preguntas y respuestas para acercar la naturaleza a las nuevas generaciones.

En un diálogo extenso, De la Riva profundiza sobre el vínculo con el entorno natural, los factores detrás de la actual crisis de biodiversidad y la urgencia de proteger a todas las especies, no solo a aquellas que se consideran iconos de la conservación.

El biólogo Éric de la Riva (Faunísticos) publica su libro 'Grandes enigmas de los animales' el 26 de marzo. (Cedidas)

Vocación y el nacimiento de un proyecto divulgativo

Pregunta: ¿Cómo surgió tu interés por el mundo animal?

“Desde que tengo memoria he estado obsesionado con los animales. Era el típico niño que se pegaba toda la tarde viendo los documentales de La 2 mientras sus padres dormían la siesta y cuando salía al jardín se ponía a buscar insectos, a cuidarlos y a investigar sobre ellos. He tenido la suerte de criarme en un pueblo muy cerquita del campo, entonces he tenido un contacto con la naturaleza siempre muy directo. Eso se tradujo en estudiar Biología y Etología, pues me especialicé también en comportamiento animal”.

El experto relata que su camino hacia la divulgación fue inesperado, impulsado por las circunstancias. Tras dedicarse a la educación ambiental en un centro, la llegada de la pandemia lo obligó a buscar nuevas formas de comunicar su pasión.

P: ¿En qué contexto aparece Faunísticos?

“Yo me dedicaba a la educación ambiental en un centro y fue a raíz de la pandemia. No podía ejercer de algo que a mí me encantaba, que era la divulgación científica. Entonces dije ‘bueno, pues voy a hacerlo con los medios que tengo en casa’, que es Internet, a través de redes sociales. Empezó Faunísticos primero de forma muy arcaica, muy amateur: subiendo simplemente algunos datos curiosos de los que yo comentaba en el acuario”.

Con el tiempo, el proyecto evolucionó para conectar a las personas, especialmente a los habitantes de las ciudades, con su identidad biológica. “Al fin y al cabo, también somos animales”, recuerda el autor.

El biólogo Éric de la Riva divulgando sobre tiburones como parte de su trabajo en un acuario. (Cedida)

Ciencia frente a mitos: El caso del megalodón

Establecer esta conexión no solo es educativo, sino también beneficioso para el bienestar humano. Según De la Riva, está demostrado que el contacto con la naturaleza reduce el estrés y mejora la salud mental en niños y adultos.

Uno de los temas que aborda su libro es la persistencia de mitos sobre animales extintos. Ante la duda recurrente de si el megalodón podría habitar aún en las profundidades inexploradas del océano, el biólogo es tajante basándose en la evidencia científica.

“Los estudios más recientes que tenemos dicen que no, que no es posible por varios motivos. El primero es por dónde vivía el megalodón cuando estaba vivo: el megalodón se extinguió hace aproximadamente unos dos millones de años y vivía en zonas tropicales, donde había muchísimo alimento”.

La baja temperatura de las profundidades y la escasa disponibilidad de biomasa harían imposible la supervivencia de una población de estos depredadores. Además, se han identificado zonas de cría en aguas poco profundas, como en Tarragona, España, lo que refuerza la conclusión de que no podrían pasar desapercibidos hoy en día.

Diente de un megalodón. (Géry Parent/Wikimedia Commons)

La crisis de biodiversidad y las especies invisibles

Miles de especies se enfrentan actualmente a la amenaza de la extinción. De la Riva identifica el estilo de vida humano como la causa principal, mencionando el calentamiento global, la sobreexplotación de recursos y la fragmentación de hábitats.

  • Mascotismo: La captura y venta ilegal de animales silvestres, motivada a veces por tendencias en redes sociales.
  • Destrucción de hábitats: Caso del panda gigante en China o el lince en España, afectados por carreteras y cultivos.
  • Desconocimiento: El abandono de especies que no son populares.

“Todos conocemos al lince, al águila imperial, todos conocemos estas especies bandera que sabemos que debemos proteger. Sin embargo, estamos dejando de lado a otras especies muy importantes que están en aún mayor peligro que estas y que están desapareciendo porque no las conocemos. Por lo tanto, se invierte muy poco en su protección, como por ejemplo el desmán ibérico”.

El desmán ibérico, un pequeño roedor de los Pirineos, es un ejemplo de desaparición silenciosa que la divulgación busca frenar.

Desmán ibérico. (David Pérez/Wikimedia Commons)

Ecosistemas en riesgo: Del Mediterráneo a los océanos

El autor advierte sobre la situación de la posidonia oceánica, cuya desaparición en el Mediterráneo alteraría la dinámica costera y provocaría la pérdida de playas y otras especies. Asimismo, destaca el alarmante ritmo de caza de los tiburones.

“Cada minuto que pasa se matan doscientos tiburones de media en todo el mundo, lo cual es una bestialidad. Y lo peor es que se está haciendo de forma legal, aunque también hay mucha parte ilegal”.

La estigmatización social de estos depredadores dificulta su protección, a pesar de ser piezas clave para el equilibrio del ecosistema oceánico.

Posidonia oceánica. (Frédéric Ducarme/Wikimedia Commons)

El debate de la desextinción y el futuro

Sobre la posibilidad de devolver a la vida a especies extintas, como el mamut o el lobo terrible mediante ingeniería genética y muestras de ADN, De la Riva se muestra cauteloso. Aunque técnicamente podría lograrse con una gran inversión, los riesgos son altos debido a la baja diversidad genética y la inviabilidad de crear poblaciones estables.

“Desextinguir una especie es primero muy caro y segundo muy complicado. Por lo tanto, donde debemos centrar nuestros esfuerzos es en que no desaparezcan más que en recuperarlas una vez han desaparecido”.

Finalmente, el biólogo enfatiza que la educación ambiental en las nuevas generaciones es el único camino viable. Al integrar la conservación en la rutina desde la infancia, se evita el choque con estructuras mentales rígidas de la edad adulta, logrando comportamientos que beneficien permanentemente a la naturaleza.

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