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Café, té verde o atole: ¿Cuál es más perjudicial para la salud?

Especialistas en nutrición y diversos estudios científicos coinciden en que el consumo cotidiano de atole conlleva el peligro metabólico más elevado a largo plazo entre las opciones evaluadas. Según reportes técnicos de Healthline, la elaboración tradicional de esta bebida a base de masa de maíz, azúcar, leche y saborizantes eleva drásticamente su densidad calórica y su índice glucémico.

Se estima que una sola ración de esta preparación puede aportar un mínimo de 14 gramos de azúcares añadidos. Esta carga de carbohidratos refinados es un factor determinante en el incremento de peso corporal, además de potenciar la probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2 y resistencia a la insulina.

La ingesta habitual de preparaciones con altos niveles de azúcares simples, como es el caso del atole, se vincula directamente con diversas alteraciones del metabolismo. Así lo subraya la Norma Oficial Mexicana NOM-030-SSA2-2009, enfocada en la hipertensión arterial sistémica.

El atole: una tradición con riesgos metabólicos
(Imagen Ilustrativa Infobae)

Esta normativa técnica sugiere restringir el consumo de azúcares simples y priorizar el uso de productos integrales para evadir patologías crónicas. Si bien el atole suministra energía de rápida absorción y calcio (especialmente si se incluye leche en su receta), su equilibrio nutricional resulta deficiente en comparación con otras alternativas líquidas disponibles.

El café: Virtudes y precauciones de su consumo frecuente

El café se posiciona como una de las infusiones predilectas a nivel mundial. Cuando se ingiere con moderación, produce efectos favorables en el organismo. De acuerdo con Healthline, beber entre 3 y 4 tazas diarias se relaciona con una disminución en la incidencia de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y condiciones neurodegenerativas tales como el Parkinson y el Alzheimer. Dichas propiedades preventivas provienen de su aporte de cafeína y antioxidantes como los polifenoles.

Sin embargo, es importante considerar su acidez y la concentración de cafeína (cerca de 96 mg por cada taza de 240 ml), lo que podría desencadenar nerviosismo, falta de sueño o irritación estomacal en individuos sensibles. Los expertos sugieren optar por el café filtrado para prevenir el alza del colesterol derivado de compuestos como el cafestol. El límite aconsejado para adultos sanos es de 400 mg de cafeína al día.

Café: beneficios y advertencias en el consumo habitual
Imagen Ilustrativa Infobae

Té verde: La alternativa de mayor beneficio

Para la salud prolongada, el té verde surge como la opción más aconsejable. Su relevancia reside en la alta concentración de catequinas y polifenoles, los cuales actúan como potentes antiinflamatorios y antioxidantes. Publicaciones como Psychology Today señalan que el hábito de tomar té verde ayuda a controlar la glucosa, mitigar la inflamación y salvaguardar el sistema cardiovascular ante el daño oxidativo celular.

Informes citados por Psychology Today indican que esta bebida contribuye a reducir la presión arterial, optimizar los niveles de lípidos y facilitar el mantenimiento de un peso saludable. En regiones como Corea y Japón, investigaciones vinculan el consumo de 2 a 3 tazas diarias con una protección contra el deterioro cognitivo. Al contener apenas 29 mg de cafeína por taza, resulta más tolerable que el café, aunque su exceso podría irritar la mucosa gástrica debido a los taninos.

Té verde: la opción más saludable

 (Imagen Ilustrativa Infobae)

Análisis comparativo de riesgos y componentes

En el balance final, el atole se distingue por ser la bebida con el impacto metabólico más negativo si se vuelve un hábito diario y se consume en porciones generosas. Por el contrario, el café y el té verde muestran niveles de riesgo mínimos o incluso neutros si se prescinde de endulzantes o aditivos calóricos.

  • Atole: El peligro se incrementa con la grasa y el azúcar. Se recomienda su consumo esporádico y con recetas bajas en endulzantes.
  • Café: Se deben evitar cremas o azúcares para maximizar sus beneficios. La opción negra o con leche descremada es la mejor.
  • Té verde: La protección ideal ocurre con 2 a 4 tazas al día sin azúcar. Personas con afecciones gástricas deben ser precavidas.

Basándose en criterios de Healthline y la Norma Oficial Mexicana NOM-030-SSA2-2009, el té verde representa la alternativa más saludable para el consumo cotidiano a largo plazo, el café ofrece beneficios en dosis moderadas, mientras que el atole debe limitarse para prevenir trastornos metabólicos.

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