Este domingo, el mandatario estadounidense Donald Trump ratificó su postura de fuerza frente al régimen de Irán, emitiendo un nuevo ultimátum para que se restablezca el flujo de navegación en el estrecho de Ormuz. Esta declaración surge en un contexto de altísima volatilidad en el Medio Oriente. Previamente, el sábado, el líder republicano ya había demandado de forma pública que se liberara esta ruta marítima estratégica de manera inmediata y sin ningún tipo de trabas, advirtiendo que, de ignorarse su petición, daría luz verde a bombardeos dirigidos específicamente contra las infraestructuras eléctricas de la nación persa.
Sin embargo, durante la jornada dominical, el discurso de la Casa Blanca se endureció significativamente. Trump elevó el tono de la amenaza al señalar que, si la República Islámica persiste en su negativa de reabrir la vía,
“la destrucción será total”
.
Declaraciones a medios internacionales
En una entrevista concedida a la emisora de televisión israelí Canal 13, el presidente norteamericano profundizó en su advertencia sobre las consecuencias militares inminentes. Según las palabras de Donald Trump:
“Pronto verán lo que pasa con el ultimátum de las centrales eléctricas. El resultado va a ser muy bueno (…). La destrucción de Irán va a ser total y va a funcionar estupendamente”.
Además, el mandatario justificó estas acciones potenciales alegando un historial de décadas de tensiones:
“Irán ha sido muy malo durante 47 años y ahora está recibiendo su justo castigo”
.
De igual manera, el mandatario aprovechó la oportunidad para cuestionar la pasividad de sus aliados internacionales, específicamente a los miembros de la OTAN, por no involucrarse directamente en las operaciones que se desarrollan en la región. Al respecto, Trump manifestó con dureza:
“Los países de la OTAN no están haciendo nada. Es una vergüenza enorme”
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Crisis energética y parálisis en el comercio naval
Desde que se desatara el enfrentamiento bélico el pasado 28 de febrero de 2026, la situación en el estrecho de Ormuz ha empeorado de manera drástica. En la actualidad, las cifras son alarmantes: apenas un cinco por ciento del tráfico comercial marítimo usual continúa operando. Esta parálisis ha tenido un impacto severo en la economía global, impulsando los precios internacionales del crudo a niveles críticos, llegando a superar los 119 dólares el barril antes de mostrar una ligera estabilización.
Por su parte, el mando militar de operaciones de Irán, conocido como Khatam Al-Anbiya, ha respondido de forma desafiante. Las autoridades militares iraníes aseguraron que, en caso de que Estados Unidos cumpla sus amenazas de ataque, procederán a la clausura absoluta del estrecho hasta que cada una de las instalaciones afectadas sea totalmente reconstruida. Actualmente, el paso está bajo restricciones severas que solo permiten el tránsito de un reducido número de embarcaciones al día. Teherán insiste en que la normalización total solo ocurrirá tras la reparación de su infraestructura y bajo una estricta coordinación con sus autoridades locales.
Diplomacia y reacciones globales
A pesar del lenguaje belicista, la representación iraní ha sugerido que todavía hay espacio para el diálogo, aunque con condiciones estrictas. Ali Mousavi, representante de Irán en Londres, enfatizó que para reducir las tensiones es imperativo que cese la agresión y se recupere la confianza mutua. No obstante, por ahora, Teherán solo permite el cruce a barcos de naciones que no considera hostiles, aplicando protocolos de seguridad extremos en conjunto con la Organización Marítima Internacional.
A nivel global, la preocupación es compartida por más de una veintena de países, incluyendo a diversas naciones europeas, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin. Este bloque internacional emitió un documento conjunto en el que condenan las agresiones iraníes contra barcos e infraestructura civil, a la vez que se comprometieron a colaborar en los esfuerzos para salvaguardar el libre tránsito marítimo.
Informe del Comando Central
En el ámbito operativo, el jefe del Comando Central de los Estados Unidos, Brad Cooper, entregó un balance de las acciones realizadas hasta el momento. Según el alto mando militar, ya se ha logrado impactar y neutralizar diversos puntos de apoyo logístico e instalaciones estratégicas del régimen, lo que, a su juicio, ha mermado la capacidad de amenaza iraní en la zona de Ormuz.
Finalmente, diversos analistas han puesto el foco en los riesgos de una “interdependencia forzada” si Irán decide implementar cobros de peajes a los buques extranjeros. Este escenario no solo alteraría el equilibrio geopolítico regional, sino que generaría una incertidumbre persistente sobre el abastecimiento de energía en el mundo y una reconfiguración total del mercado petrolero.
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