Por más de tres décadas, STOMP ha transformado la percepción de la percusión en los escenarios globales, fusionando con maestría el teatro físico, la comedia y la creación musical a partir de elementos de uso cotidiano. Esta innovadora propuesta, ideada por los británicos Luke Cresswell y Steve McNicholas, ha cautivado a millones de espectadores a lo largo de 50 países.
El aclamado espectáculo se prepara para su retorno a Buenos Aires, donde se presentará en una temporada exclusiva en el Teatro Ópera entre el 2 y el 13 de septiembre de 2026. Tras una ausencia de 16 años en la capital argentina, la compañía traerá una puesta en escena actualizada, ejecutada por su elenco europeo. El propio Cresswell ha manifestado su interés en presenciar personalmente la conexión con la audiencia local.

El esperado reencuentro con el público porteño
Sobre el impacto emocional de volver tras tanto tiempo, el co-creador de la agrupación destacó la importancia de este hito:
“Es algo enorme para nosotros. Siempre quise que el espectáculo volviera a Argentina, pero por distintas circunstancias no sucedió antes. Soy un gran admirador de Argentina y su música. Estoy deseando que llegue el momento del regreso.”
La última visita de la compañía ocurrió en 2010, una cita a la que Cresswell no pudo asistir por otros compromisos profesionales. En esta ocasión, el director resalta que el público encontrará una evolución notable en la obra. Aunque se preservan los conceptos fundamentales, las coreografías han ganado en complejidad y el repertorio musical ha sido renovado casi en su totalidad.


Novedades y piezas de alta complejidad
Uno de los mayores atractivos de esta nueva etapa es la incorporación de la rutina denominada “Poltergeist”. Según explica Cresswell, en este segmento los objetos parecen levitar mientras los artistas ejecutan la música, convirtiéndose en el desafío coreográfico más difícil que han diseñado. Además, el espectáculo incluirá las famosas “donas”, unos dispositivos inflables de gran tamaño que se suman a la experiencia visual.
Respecto a la capacidad de la obra para romper barreras culturales, el artista sostiene que el secreto reside en elementos primordiales del ser humano:
“El ritmo y el humor son universales, actúan como un lenguaje sin fronteras. Toda cultura tiene sentido del ritmo, aunque en cada una se exprese diferente, y a todas las personas les gusta el humor. Cuando juntas ambas cosas, se vuelve algo muy poderoso.”


Legado y la exigencia del elenco
El creador también recordó los inicios en el Orpheum Theater de Nueva York en 1994, una etapa que calificó como el cumplimiento de un sueño profesional. En la actualidad, mantener la vitalidad de la obra depende directamente del compromiso de sus intérpretes. El grupo que viajará a Argentina cuenta con miembros que llevan entre cuatro y ocho años perfeccionando el show, cuya curva de aprendizaje suele superar el año debido a su alta demanda física.


Expectativas sobre la audiencia argentina
Para Luke Cresswell, la audiencia local posee características únicas que lo mantienen expectante. Considera que la combinación del humor porteño y la potencia rítmica del país convertirá las funciones en una verdadera celebración.
“Estoy muy entusiasmado con que la gente vea el espectáculo en Argentina, porque creo que el humor es genial allí y el ritmo tiene muchísima fuerza. Quiero presenciar la reacción y aprender de esa experiencia. Pienso que será como una fiesta.”


Sincronización y espíritu grupal
La coordinación de STOMP no se limita a la técnica, sino que nace de la interacción humana. Durante las audiciones, la compañía prioriza a artistas con flexibilidad mental y capacidad de adaptación. Cresswell subraya que la autenticidad es vital:
“La clave está en quienes actúan. Es muy exigente físicamente, solo puede hacerlo quien de verdad lo disfruta. Si lo hicieras por dinero, habría opciones más fáciles. Queremos que el elenco aporte su personalidad y se involucre a fondo.”


Planes personales y cultura local
Finalmente, el director confirmó su intención de viajar personalmente para supervisar la temporada en el Teatro Ópera. Más allá de lo profesional, Cresswell desea explorar la cultura argentina, el tango y su gastronomía. Ante la consulta sobre sus preferencias alimenticias, aclaró con humor que no es vegetariano:
“Voy a comer buena comida y tomar buen vino.”


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