Ubicado en la exclusiva zona de Sands Point, Nueva York, en los Estados Unidos, el imponente Palacio Hempstead destaca como uno de los destinos turísticos más fascinantes de la costa este. Esta edificación ofrece una inmersión total en la arquitectura medieval, transportando a los visitantes a una atmósfera propia del “Viejo Mundo” europeo sin salir del continente americano.
Integrado dentro de la vasta reserva de Sands Point, el recinto fusiona la solidez de sus muros de piedra y sus elegantes arcos con una cronología histórica que lo vincula estrechamente con la alta sociedad neoyorquina. Además de su atractivo visual, el castillo es reconocido por ser un escenario habitual para grandes producciones de Hollywood y recreaciones históricas, consolidándose como un ícono cultural en el norte de Long Island.

Historia y orígenes del Palacio Hempstead
La construcción de este complejo arquitectónico fue iniciada por Howard Gould en el año 1900. Gould, quien fuera hijo del poderoso magnate de los ferrocarriles Jay Gould, seleccionó este terreno privilegiado a principios del siglo XX para asentar su residencia.
La obra se completó definitivamente en 1912, periodo en el cual la propiedad fue adquirida por Daniel Guggenheim. Tras este cambio de dueño, la mansión principal fue rebautizada como Hempstead House, aunque las estructuras destinadas a los establos de piedra caliza y las áreas de servicio conservaron hasta hoy el nombre original de Castillo Gould.

En el año 1917, los Guggenheim decidieron donar la extensión de la finca al Instituto de Ciencias Aeronáuticas. No obstante, la propiedad cambió de manos nuevamente cuando el instituto la entregó a la Marina de los Estados Unidos. Finalmente, en 1971, la titularidad del predio fue otorgada al condado de Nassau, integrándose así a la red de espacios públicos administrados en Nueva York.
Diversos visitantes y expertos señalan que el entorno del palacio logra evocar de manera sorprendente los escenarios cinematográficos de “Hogwarts”. Este sentimiento de fantasía se intensifica al ingresar al Gran Salón, donde sus ventanales de gran formato capturan la belleza natural de la reserva boscosa.
Atractivos y valor arquitectónico
La combinación de sus fachadas rústicas y su ubicación privilegiada sobre el acantilado han convertido a esta finca en un punto estratégico para sesiones de fotografía editorial y rodajes internacionales. La magnitud de sus arcos y la complejidad de su diseño arquitectónico lo sitúan a la par de otros monumentos históricos del noreste de Estados Unidos, tales como el Castillo Hammond en Massachusetts.

Actividades y oferta cultural en Long Island
La reserva de Sands Point, que sirve de hogar a la propiedad, gestiona una agenda anual repleta de actividades que celebran la tradición europea. Durante las temporadas de primavera y verano, tanto los jardines como el castillo se transforman en escenarios de un museo vivo. Entre los eventos más destacados se encuentran el Festival de las Hadas de Long Island y el Día de las Princesas en el Castillo, citas que atraen a miles de familias cada año.
“El lugar logra crear un ambiente evocador de escenarios cinematográficos como Hogwarts, un efecto que se potencia en el Gran Salón”
El flujo constante de miles de turistas se mantiene durante los doce meses del año, ya que la reserva permite explorar no solo las mansiones, sino también sus jardines formales, extensos senderos a través del bosque, un estanque natural y una impresionante playa de 1 kilómetro situada frente al estrecho de Long Island.
La gestión del lugar recae sobre la Sands Point Preserve Conservancy, organización que coordina visitas guiadas especializadas, talleres de educación ambiental y diversos programas de temporada. Para fines administrativos, la entidad es referida comúnmente como la conservancy.
Información logística para el visitante
- Dirección exacta: 127 Middle Neck Road, Sands Point, Nueva York.
- Tiempo de viaje: El trayecto es de aproximadamente 45 minutos desde Midtown.
- Transporte público: Se puede utilizar el tren LIRR hasta la estación Port Washington, seguido de un viaje de 10 minutos en servicios de transporte privado como Uber.
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