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Nueva píldora reduce el colesterol LDL un 60% con gran eficacia

En la actualidad, una gran cantidad de personas en todo el planeta conviven con niveles elevados de colesterol LDL, considerado uno de los detonantes cruciales de los infartos y accidentes cerebrovasculares. En este contexto, una nueva píldora experimental consiguió disminuir el colesterol LDL en aproximadamente un 60% durante un ensayo clínico de carácter internacional coordinado por el Centro Médico UT Southwestern. Este hallazgo pone a este tratamiento oral al mismo nivel de efectividad que las terapias inyectables más avanzadas que existen hoy en día.

Esta innovación representa una opción mucho más sencilla y accesible para aquellos pacientes que encuentran obstáculos con los métodos actuales, marcando un avance sin precedentes en la medicina preventiva cardiovascular. El fármaco, denominado Enlicitide, es un comprimido en fase de experimentación que trabaja bloqueando la proteína PCSK9, facilitando así la reducción drástica del llamado colesterol “malo”.

En lo que se considera la investigación más extensa realizada hasta la fecha sobre este compuesto, se contó con la participación de 2.909 pacientes diagnosticados con aterosclerosis o con un elevado riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Los resultados del estudio mostraron que la gran mayoría de los sujetos alcanzaron una baja notable en sus niveles de lípidos, manteniendo dicha mejoría a lo largo de un año de seguimiento.

Desarrollado expresamente como una alternativa a las inyecciones periódicas, este tratamiento demostró en sus ensayos de fase tres una capacidad de reducción del 60% en los niveles de colesterol LDL, según datos proporcionados por el Centro Médico UT Southwestern. El uso de este medicamento podría simplificar significativamente el acceso a la salud para millones de personas para quienes las terapias actuales no resultan efectivas o suficientemente accesibles.

Sumado a su impacto directo sobre el LDL, los investigadores registraron progresos en otros indicadores de salud adicionales, tales como la apolipoproteína B y la lipoproteína(a).

Bases científicas del colesterol LDL

Por décadas, la ciencia médica ha señalado al colesterol LDL como un factor determinante en el desarrollo de patologías del corazón. Las concentraciones altas de esta sustancia están vinculadas directamente con la aparición de placas en las arterias, un fenómeno que eleva exponencialmente la probabilidad de sufrir un infarto agudo de miocardio o un accidente cerebrovascular isquémico. Esta evidencia ha sido respaldada por múltiples análisis epidemiológicos y ensayos clínicos a nivel global.

El ensayo clínico internacional, con 2.909 pacientes de alto riesgo cardiovascular, demuestra resultados sostenidos de reducción del colesterol con enlicitide (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un punto de giro fundamental en la historia médica fue la identificación del receptor de LDL en las células hepáticas, trabajo realizado por Michael Brown y Joseph Goldstein. Su labor en el Centro Médico UT Southwestern les permitió recibir el Premio Nobel de Medicina en 1985. Este descubrimiento fue el cimiento para crear las estatinas, fármacos orales que hasta el día de hoy son el pilar del tratamiento para reducir el colesterol en la población general y pacientes de alto riesgo.

Posteriormente, las indagaciones de Helen Hobbs y Jonathan Cohen, también investigadores en UT Southwestern, permitieron comprender mejor la importancia de la proteína PCSK9. Sus estudios genéticos demostraron que ciertas variantes que limitan la actividad de esta proteína ayudan al hígado a procesar mejor el colesterol, bajando el riesgo cardiovascular. Gracias a estos conocimientos nacieron los inhibidores de PCSK9, que inicialmente solo existían como terapias inyectables.

La ventaja de una terapia oral frente a las inyecciones

Si bien los inhibidores de PCSK9 inyectables han dado resultados sólidos en la reducción del colesterol LDL y en la prevención de eventos graves, su implementación a gran escala se ha visto frenada por costos elevados y la incomodidad de la administración subcutánea periódica. Estas barreras administrativas y logísticas limitan el acceso, especialmente en regiones con menos recursos o en pacientes con fobia a las agujas.

Inhibidores de PCSK9 inyectables presentan alta eficacia pero su costo limita su uso en sistemas de salud públicos

La aparición de Enlicitide, una molécula que se toma por vía oral y actúa sobre el mismo objetivo, podría cambiar las reglas del juego. Según los expertos del Centro Médico UT Southwestern, la toma diaria de una tableta podría mejorar la constancia de los pacientes en su tratamiento, facilitar el monitoreo médico y disminuir los gastos logísticos asociados.

Durante las pruebas clínicas, la mayoría de los participantes ya estaban bajo tratamiento con estatinas, pero registraban un promedio de 96 mg/dl de colesterol LDL. Esta cifra es considerablemente superior a los 70 mg/dl recomendados para pacientes de alto riesgo o los 55 mg/dl sugeridos para quienes ya han tenido eventos cardiovasculares previos.

Tras completar 24 semanas con Enlicitide, una proporción importante de los pacientes logró cumplir con las metas de salud avaladas por las guías internacionales, superando así las dificultades de comodidad relacionadas con las inyecciones.

Perspectivas futuras y respaldo de la comunidad científica

Actualmente se lleva a cabo un ensayo clínico adicional para confirmar si esta baja en el colesterol realmente se traduce en una reducción directa de infartos y accidentes cerebrovasculares en el largo plazo.

El Centro Médico UT Southwestern informó que la compañía farmacéutica Merck financió la investigación y que la Dra. Ann Marie Navar, quien lideró el proceso, ha actuado como consultora para dicha empresa y otras firmas vinculadas al sector cardiovascular.

Un ensayo clínico en curso evaluará si la reducción de colesterol LDL con enlicitide se asocia a menor incidencia de eventos cardiovasculares mayores (Imagen Ilustrativa Infobae)

El desarrollo de Enlicitide como una opción oral no solo es relevante por lograr la reducción más alta en un fármaco de este tipo desde la invención de las estatinas, sino porque propone una estrategia de prevención cardiovascular más inclusiva y sostenible para millones de personas que aún no encuentran soluciones en los tratamientos convencionales.

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