La cifra de víctimas por las recientes agresiones con proyectiles balísticos lanzados desde Irán contra las localidades de Arad y Dimona, en el sur de Israel, se ha elevado oficialmente a 175 personas heridas. Los datos, validados por los servicios de emergencia y organismos médicos, revelan la magnitud de la ofensiva, que si bien no ha provocado fallecimientos inmediatos, ha generado una crisis hospitalaria significativa. Actualmente, las autoridades de defensa se encuentran analizando por qué los protocolos de seguridad y los escudos antiaéreos no lograron neutralizar el impacto de estos misiles.
En el caso específico de Arad, el saldo de afectados alcanzó las 115 personas. Según reportes del Centro Médico Soroka, donde se centralizó la atención, nueve de estos pacientes presentan cuadros de extrema gravedad. Entre los ingresados en esta casa de salud se encuentran 18 menores de edad, lo que subraya la vulnerabilidad de la población civil durante el ataque. Del total de heridos en esta ciudad, 31 ciudadanos requirieron hospitalización prolongada para intervenciones y estabilización clínica.
Impacto en Dimona y estado de los pacientes
Por otro lado, en la ciudad de Dimona, los bombardeos dejaron un rastro de 60 heridos. Uno de los casos más críticos es el de un niño de doce años que fue sometido a una cirugía de urgencia tras ser alcanzado por los impactos. Asimismo, se reportó que un joven de 20 años se encuentra en condición moderada. El personal sanitario del centro hospitalario confirmó que, al menos, cinco de los afectados en esta zona permanecen bajo una estricta vigilancia clínica debido a la complejidad de sus lesiones.
Los hechos ocurrieron durante la jornada del sábado por la noche, cuando los misiles iraníes lograron penetrar el espacio aéreo israelí. Las Fuerzas Armadas de Israel han ordenado una auditoría interna para esclarecer las fallas técnicas en la interceptación de los misiles en Dimona. A pesar de que se activaron las contramedidas habituales, el sistema no pudo detener el proyectil balístico, lo que ha generado preocupación en el alto mando militar sobre la eficacia de la protección en sectores estratégicos.
“Ha sido una tarde muy difícil para los ciudadanos de Dimona y Arad”, manifestó el primer ministro Benjamin Netanyahu.
El jefe del Gobierno sostuvo una comunicación directa con el alcalde de Arad, Yair Maayan, para coordinar el despliegue de asistencia gubernamental inmediata para las familias damnificadas. Netanyahu enfatizó que su administración mantiene una postura firme de respuesta militar ininterrumpida contra sus oponentes en todos los frentes de batalla activos.
Escalada de violencia y represalias
La tensión no ha disminuido, ya que este domingo se registró una nueva cadena de hostilidades. El Ejército israelí emitió tres comunicados oficiales confirmando la detección de nuevos lanzamientos de proyectiles desde territorio iraní. En un acto de represalia inmediata, las fuerzas de Israel ejecutaron bombardeos estratégicos contra diversos puntos en Teherán, la capital de Irán, según se informó a través de los canales digitales de la defensa israelí.
Este ciclo de violencia tiene sus raíces en la ofensiva iniciada el 28 de febrero, liderada por una coalición entre Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes. La respuesta de la República Islámica ha consistido en el despliegue masivo de drones y misiles no solo hacia Israel, sino afectando la estabilidad de naciones colindantes.
En cuanto al balance de vidas humanas en territorio iraní, las cifras presentan discrepancias notables: mientras el gobierno de Irán reconoce algo más de mil fallecidos, la organización internacional Human Rights Activists in Iran ha denunciado que el número de muertos supera los 3.000, señalando que la gran mayoría de las víctimas son civiles. La situación en la región permanece en un estado de alerta máxima debido a la frecuencia de estas ofensivas cruzadas.
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