No data was found

Alba Guijarro: Cómo identificar la invalidación emocional y el daño

La invalidación emocional constituye una vivencia recurrente dentro de los vínculos humanos, aunque frecuentemente pase desapercibida o se considere una conducta normal en la rutina diaria. Este fenómeno puede surgir en diversos contextos, desde el núcleo familiar y las amistades, hasta los entornos de trabajo o las relaciones sentimentales.

La capacidad de detectar esta dinámica resulta vital para salvaguardar el equilibrio psicológico. Sus consecuencias directas suelen socavar la autoestima y la percepción del valor individual. Cuando este patrón se vuelve sistemático, tiende a disparar cuadros de ansiedad, inseguridad y una peligrosa inclinación a silenciar los sentimientos propios por miedo al juicio ajeno.

A través de su perfil en redes sociales, la psicóloga Alba Guijarro (@talcualtia) ha puesto énfasis en la necesidad de entender qué es la invalidación, definiéndola como el acto de minimizar o ignorar de forma constante lo que el otro siente. La especialista es tajante al señalar que:

“Si alguien sabe lo que te duele y lo hace igual, eso ya no es un error”

estableciendo de este modo un límite claro entre lo fortuito y una conducta consciente que prioriza la comodidad propia sobre el bienestar del prójimo.

El límite entre la equivocación y la voluntad de dañar

Este análisis cobra una importancia crucial cuando la persona afectada ha realizado el ejercicio de expresar su dolor de forma clara, pero recibe como respuesta la reiteración de la misma acción hiriente.

En estos escenarios, el uso de la comunicación asertiva se transforma en un recurso fundamental. Permite evaluar si la contraparte posee la voluntad de rectificar su comportamiento o si, por el contrario, prefiere mantener una estructura de relación perjudicial.

Una amistad falsa. (Adobe Stock)

Según la visión de Alba Guijarro, existe

“una diferencia enorme entre alguien que te hace daño sin querer y alguien que ha hecho algo que te molesta, tú se lo has dicho y vuelve a hacerlo”

. Esta precisión es vital para reconocer relaciones tóxicas, ya que la experta sostiene que este tipo de proceder deja de ser una simple distracción para convertirse en una elección premeditada.

Lograr este reconocimiento faculta a los individuos para analizar su entorno social y establecer fronteras que protejan su integridad emocional. Estos límites personales actúan como mecanismos de autodefensa frente a actitudes que buscan desestimar la validez de los afectos.

Responsabilidad relacional y validación de los sentimientos

La profesional también advierte sobre las tácticas comunes que se emplean para desacreditar un reclamo justo.

“a veces si te enfadas te dicen: ‘Ay, es que tienes la piel muy fina’”

describió Guijarro. Según su lectura clínica, este tipo de frases buscan trasladar la culpa a la víctima y consolidar el ciclo de desprecio emocional.

Bajo esta presión, quien es invalidado suele dudar de la legitimidad de su propio sufrimiento e incluso experimenta remordimiento por haberse expresado. Estas respuestas favorecen el aislamiento y la resignación, bloqueando la construcción de vínculos equitativos y sanos.

Para concluir, la psicóloga hace un llamado directo a retirarse de cualquier espacio donde no se valore el sentir del individuo. Su mensaje final es claro:

“basta ya de quedarnos en sitios donde no se respeta lo más básico, que es que lo que te duele, te duele”

.

Esta recomendación subraya la urgencia de priorizar entornos seguros donde la empatía y la escucha activa sean la norma. Reivindicar el derecho a ser comprendido es un movimiento indispensable para alcanzar una vida emocionalmente satisfactoria y plena.

Fuente: Fuente

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK

TWITTER