En el marco del severo bloqueo presupuestario que atraviesa el Gobierno de los Estados Unidos, el expresidente Donald Trump manifestó este sábado su intención de utilizar a oficiales de inmigración para cubrir las vacantes en los puestos de control aeroportuario. Esta medida surge como respuesta a la notable escasez de personal de la TSA (Administración de Seguridad en el Transporte), quienes han dejado de percibir sus remuneraciones debido a la falta de fondos públicos.
La advertencia presidencial sobre la seguridad aeroportuaria
El líder republicano subrayó que, de no concretarse un acuerdo legislativo para el restablecimiento de los recursos financieros, procederá con el traslado de efectivos de inmigración a las terminales aéreas. Según Trump, el objetivo es mitigar el desorden operativo que ha paralizado sectores estratégicos desde el pasado 14 de febrero.
A través de su plataforma Truth Social, el mandatario expresó de forma contundente:
“Si los demócratas de izquierda radical no firman de inmediato un acuerdo para que nuestro país, y en particular nuestros aeropuertos, vuelvan a ser LIBRES y SEGUROS, desplazaré a nuestros brillantes y patriotas agentes del ICE a los aeropuertos, donde llevarán a cabo tareas de seguridad como nunca antes se ha visto, incluyendo la detención inmediata de todos los inmigrantes ilegales que hayan entrado en nuestro país, con especial énfasis en los procedentes de Somalia, quienes han destruido por completo, con la aprobación de un gobernador corrupto, un fiscal general y la congresista Ilhan Omar, el otrora gran estado de Minnesota. Espero con interés ver al ICE en acción en nuestros aeropuertos. ¡HAGAMOS GRANDE DE NUEVO A ESTADOS UNIDOS!“
Es importante destacar que el Departamento de Seguridad Interior carece de presupuesto desde mediados de febrero, afectando la vigilancia en nodos críticos como Nueva York, Houston y Atlanta. Aunque los trabajadores de la TSA realizan labores de carácter esencial, su última remuneración fue recibida el 13 de marzo.

Impacto en la operatividad y ausentismo laboral
Esta carencia de pagos ha derivado en un incremento drástico del ausentismo y en tiempos de espera prolongados. En ciudades como Atlanta y Houston, los pasajeros han enfrentado filas de más de dos horas. La precaria situación económica ha obligado a muchos funcionarios a buscar segundas fuentes de ingresos o contraer deudas para cubrir gastos básicos como vivienda y alimentación.
Las estadísticas del sábado reflejaron la magnitud del problema: se contabilizaron 1.284 vuelos con retrasos y un total de 425 cancelaciones en todo el territorio estadounidense. Ante la presión financiera, al menos 366 agentes han optado por renunciar a sus cargos tras un mes sin percibir ingresos.
Por otro lado, existe un contraste operativo en al menos 20 terminales, entre ellas las de San Francisco y Kansas City. Estos aeropuertos operan con empresas de seguridad privada, lo que ha permitido mantener la normalidad en sus procesos, ya que dichos empleados sí han recibido sus sueldos puntualmente.
Cifras del colapso y el factor Elon Musk
Se estima que cerca de 65.000 empleados de la TSA se encuentran actualmente sin sueldo. Estos trabajadores perciben anualmente entre USD 50.000 y USD 60.000. El impacto es masivo, considerando que el presupuesto destinado a este personal oscila entre los USD 2.500 millones y USD 3.500 millones por año.

En cuanto a los niveles de inasistencia, los reportes oficiales indican tasas críticas:
- Atlanta: 21,5% de ausentismo.
- JFK (Nueva York): 21,4% de ausentismo.
- Houston Hobby: 21% de ausentismo.
Debido a esta falta de personal, los retrasos en los controles de seguridad han llegado a alcanzar los 150 minutos diarios. Bajo este escenario de crisis, el magnate Elon Musk, cuya fortuna se valúa en USD 839.000 millones, propuso una solución temporal: financiar los salarios de la TSA mientras se resuelve el conflicto presupuestario. No obstante, su oferta aún no cuenta con una validación oficial.
Debate sobre la privatización del servicio
La situación ha reabierto el debate sobre si la seguridad aeroportuaria debería ser pública o privada. Expertos en el área indican que ambos sectores reciben un entrenamiento equivalente, pero una transición de modelo administrativo podría tardar hasta un año en formalizarse.

Mientras los gremios federales advierten que la privatización podría derivar en una alta rotación de empleados y posibles recortes, otros estudios sugieren que la gestión empresarial incrementaría la eficiencia operativa. Por ahora, la incertidumbre persiste tanto para los viajeros como para las miles de familias que dependen de estos salarios en una de las infraestructuras más críticas de Estados Unidos.
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