El vermut ha dejado de ser una bebida reservada para las reuniones familiares de antaño. En la actualidad, este destilado ha conquistado las barras modernas, siendo redescubierto por una generación joven que le imprime un estilo propio y recetas sumamente creativas. Esta bebida, de profundas raíces en el continente europeo, atraviesa hoy una reinvención en Argentina, estableciendo un puente generacional y consolidándose como la opción predilecta en bares, terrazas y eventos sociales.
Con una base de hielos, notas botánicas y el acompañamiento de cítricos, el vermú o vermouth suma diariamente a nuevos seguidores que buscan innovar en sus técnicas y rituales de consumo. Ante la llegada del Día Mundial del Vermut, celebrado este sábado 21 de marzo, diversos referentes de la mixología analizan este fenómeno cultural y proponen diversas maneras de disfrutar de una industria en plena expansión.
Nuevas tendencias y horarios de consumo
Los expertos coinciden en que el lugar histórico del vermut, tradicionalmente vinculado al mediodía o como antesala de la comida, ha mutado drásticamente. En ciudades como Buenos Aires, el auge del “tardeo” lo ha posicionado como el compañero ideal para encuentros informales. Gracias a su moderada graduación alcohólica, permite una pausa social agradable antes de finalizar la jornada.
El bartender Santiago Lambardi señala que este regreso no ha sido impulsado únicamente por las marcas de siempre, sino por el surgimiento de producciones artesanales a pequeña escala, cuya estética resuena con el público joven. Según Lambardi,
“el vermut es protagonista del tardeo porteño”
, enfatizando que su bajo contenido de alcohol facilita compartir momentos agradables y algún picoteo antes de regresar al hogar.
Por su parte, Inés de los Santos, figura clave de la coctelería, destaca el cambio en el paradigma de consumo:
“Antes el vermut estaba muy ligado al aperitivo, siempre antes de comer al mediodía o antes de la cena. Hoy los jóvenes lo sacaron de esa situación de consumo y lo pueden tomar para acompañar la comida, para cenar o en un bar a la noche. Se desestructuró la forma de tomarlo”
.
Esta visión es compartida por la mixóloga Brenda Asís, quien observa que las nuevas generaciones han transformado el vínculo con la bebida. Mientras que el consumo tradicional se limitaba a tomarlo solo o con soda y naranja, los jóvenes lo están reorientando hacia combinaciones contemporáneas.

Asimismo, Sol Agustina Lemos define este momento como un periodo de redescubrimiento. Para ella, la juventud actual no solo busca calidad, sino también experiencias que se alejen de lo meramente tradicional.
Recomendaciones para iniciarse en el mundo del vermut
Para aquellos que dan sus primeros pasos en esta tendencia, la recomendación general es apostar por la sencillez, replicando las costumbres de casa: soda muy fría, hielo abundante y una rodaja de cítrico. Este equilibrio entre lo herbal y lo frutal sigue siendo la base del éxito.

Nicolás Borda, bartender en el establecimiento La Capitana de Almagro, menciona que los jóvenes prefieren bebidas más ligeras y sociales. Borda aconseja empezar con la mezcla clásica de vermut y soda, para luego evolucionar hacia el uso de agua tónica, menta o rodajas de naranja.
Desde Hierro y Hierro Bodegón, Santiago Lambardi ratifica que el vermut con soda es el punto de partida perfecto, ya que permite que resalten el dulzor natural y las hierbas aromáticas de la preparación.
En Belgrano, desde Mixtape, Brenda Asís indica que los principiantes suelen preferir variantes refrescantes que suavicen las notas herbales intensas. Sus sugerencias incluyen:
- Combinar con soda para un perfil clásico.
- Usar agua tónica para mayor complejidad.
- Mezclar con ginger ale para un toque especiado.

Desde Bestial Fly Bar en Palermo, Sol Agustina Lemos propone textualmente
“vermuth, soda y una rodaja del cítrico de preferencia”
, sugiriendo avanzar gradualmente hacia cócteles de mayor complejidad como el Americano.
En el mismo barrio, Ramiro Suárez Plata, propietario de Pasillito, sugiere preparar el trago en casa utilizando hielo de calidad y un vaso estéticamente atractivo, permitiendo incluso probar el aperitivo puro antes de rebajarlo con soda.
Explorando recetas y combinaciones creativas
La versatilidad del vermut permite que se disfrute solo o en mezclas innovadoras. Nicolás Borda anima a los consumidores a incorporar aromas como el amaretto o el coco para transformar la vivencia sensorial.
En cuanto a las tendencias internacionales, Santiago Lambardi menciona el fat washing. Esta técnica utiliza elementos como el aceite de sésamo o de coco para alterar la textura y el perfume de los tragos, resultando especialmente interesante cuando se aplica al vermut blanco.
La mezcla con ginger ale también gana terreno por ser aromática y fácil de beber para quienes debutan en la categoría. Lemos reitera que tras dominar la mezcla con soda, el siguiente paso lógico son clásicos como el Negroni.

Finalmente, Inés de los Santos destaca la creciente costumbre de usar pomelo, ya sea en jugo o gaseosa, para acompañar la bebida. Su receta predilecta es el Americano tradicional, compuesto por partes iguales de bitter italiano o Campari, vermut rosso, soda y naranja.
“Es la manera ideal”
, asegura.
Como concluye Brenda Asís, la demanda actual de botánicos frescos y vermús artesanales marca el ritmo de una tendencia con gran proyección a futuro, donde el vermut se establece como el pretexto perfecto para generar nuevos rituales de conexión cotidiana.
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