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Conflicto en Irán: Crecen los temores de una escalada bélica regional

La actual crisis que sacude a Medio Oriente puede analizarse bajo la óptica de dos frentes bélicos simultáneos. El primero consiste en la ofensiva de ataques aéreos ejecutados por Estados Unidos e Israel contra las estructuras del régimen iraní; el segundo es la contraofensiva de Irán dirigida a desestabilizar la economía a nivel global. Ambas estrategias presentan un carácter marcadamente asimétrico: mientras Teherán carece de defensas para interceptar las aeronaves que vigilan su espacio aéreo, Washington no cuenta con una solución sencilla para garantizar la operatividad del estrecho de Ormuz, un punto estratégico crucial para el transporte de materias primas como petróleo y gas.

Esta disparidad de fuerzas es fundamental para la estrategia iraní. El objetivo de su guerra energética es forzar a la administración estadounidense a detener su campaña aérea y disuadir futuras agresiones. Sin embargo, esta táctica podría generar el efecto contrario en Donald Trump, quien difícilmente detendrá las operaciones mientras persista el bloqueo en el estrecho. Además, sus aliados en el Golfo, tras sufrir las represalias de Teherán, parecen coincidir en la necesidad de ver al régimen debilitado. Aunque Estados Unidos, Israel y las naciones del Golfo iniciaron con metas distintas, tras cuatro semanas de hostilidades, las acciones iraníes los están obligando a unificar sus posturas.

Intensificación de la ofensiva militar y bajas clave

De acuerdo con informes del Pentágono, se han ejecutado más de 7.000 bombardeos en territorio iraní hasta la fecha. Por su parte, Israel ha sumado miles de ataques adicionales, enfocándose en la eliminación de figuras de alto rango. El pasado 17 de marzo, fue asesinado Ali Larijani, una figura política de gran influencia que lideraba a los Basij, la organización paramilitar del régimen. Tan solo un día después, el 18 de marzo, se confirmó la muerte del ministro de Inteligencia iraní.

Más allá de los nombres de alto perfil, las fuerzas de Israel y Estados Unidos han devastado la infraestructura militar de Irán, golpeando fábricas de drones y almacenes de misiles. Los registros indican que más de 100 embarcaciones han sido hundidas. El costo humano también es elevado: la organización HRANA reporta más de 3.000 fallecidos en Irán, entre los cuales se cuentan al menos 1.300 civiles.

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A pesar de que algunos sectores del gobierno estadounidense sugieren que el dominio del aire es suficiente para declarar una victoria, Donald Trump parece concentrarse ahora en el impacto económico. Los precios internacionales del petróleo y el gas natural se han disparado debido a los ataques a centros energéticos, afectando también el costo de insumos críticos como el helio —esencial para semiconductores— y los fertilizantes.

El bloqueo estratégico del estrecho de Ormuz

Si bien la flota naval iraní ha sufrido graves pérdidas y muchas de sus unidades están inutilizadas, el régimen ha logrado imponer un bloqueo de facto. Esto se ha conseguido mediante amenazas constantes y el uso de drones y misiles contra cargueros comerciales, lo que ha llevado a las navieras a evitar la zona por el alto riesgo. El estrecho de Ormuz posee apenas 54 kilómetros (34 millas) de ancho en su parte más angosta, rodeado de montañas, lo que facilita los ataques desde tierra firme.

Ante esta situación, el Pentágono ha evaluado el envío de escoltas militares, aunque la logística actual es compleja. Trump, tras intentar presionar a sus aliados en Europa y Asia para formar una coalición, afirmó el 17 de marzo que ya no era indispensable el apoyo externo:

“De hecho, ¡No necesitamos la ayuda de nadie!“

No obstante, la geografía dificulta cualquier protección total. Los barcos de escolta tendrían escaso margen de maniobra frente a proyectiles que pueden ser disparados desde lo profundo del territorio iraní. Ante la imposibilidad de ocupar la costa, el enfoque de Trump podría volverse hacia la isla de Kharg, el punto por donde transita el 90 % de las exportaciones petroleras de Irán. Ya en 1988, el mandatario sugirió que, de tener el poder, le

“daría una lección”

a dicha zona. El pasado 13 de marzo, EE.UU. bombardeó diversos objetivos militares en la isla.

Kharg como punto de inflexión económica

Hasta el momento, la infraestructura de carga en Kharg permanece operativa por lo que el presidente describe como

“razones de decencia”

. Se especula que Washington busca tomar el control de la isla, para lo cual ha reasignado una unidad de marines desde Japón hacia Medio Oriente. De concretarse la captura, Estados Unidos usaría la isla como moneda de cambio: si los países del Golfo no pueden exportar, Irán tampoco podrá hacerlo, aunque esto arriesga un aumento aún mayor en los precios del crudo, considerando que Irán exporta cerca de 1 millón de barriles diarios a China.

Paralelamente, Teherán busca alternativas para presionar. Aunque existen oleoductos en Arabia Saudita (con capacidad de 7 millones de barriles diarios) y en Emiratos Árabes Unidos (con capacidad de unos 1,7 millones) que evitan Ormuz, Irán ha intensificado sus ataques con drones contra los yacimientos saudíes y la refinería de Ruwais en los EAU.

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Tras la ofensiva israelí contra el sector iraní del mayor yacimiento de gas del mundo el 18 de marzo, el régimen respondió atacando la planta procesadora en el lado de Qatar. Esta táctica marca un cambio: ahora el objetivo directo son los centros de producción y no solo los buques de transporte.

Impacto en el comercio y la aviación regional

Existe el riesgo de que los hutíes en Yemen retomen sus ataques en el mar Rojo bajo órdenes de Teherán, lo que sembraría el pánico en los mercados globales. Además, la economía local del Golfo está sufriendo; tras el Ramadán (que finalizó el 19 de marzo), la temporada alta de turismo y negocios se ha visto truncada por cancelaciones masivas y la salida de residentes extranjeros.

  • La frecuencia de los ataques iraníes ha bajado de 1.000 proyectiles diarios al inicio, a cerca de 100 en la actualidad.
  • A pesar de la reducción, incidentes como el del 15 de marzo, donde restos de un dron impactaron el aeropuerto de Dubái, mantienen la alerta.
  • La aerolínea Emirates solo ha podido retomar el 60% de sus operaciones habituales.

En el ámbito diplomático, los contactos han sido infructuosos. Representantes del régimen han sido acusados de manipulación al negar ataques a civiles. Un diplomático señaló recientemente:

“Nos están manipulando”

Las exigencias de Irán incluyen la salida de todas las tropas estadounidenses y financiamiento del Golfo para su reconstrucción.

Aunque naciones como los Emiratos Árabes Unidos, a través de su asesor Anwar Gargash, han mostrado disposición el 17 de marzo para participar en una coalición naval, su principal postura es no presionar a Estados Unidos para detener la guerra. La conclusión compartida por los enemigos de Irán es que el conflicto solo podrá cesar cuando el régimen pierda por completo su capacidad de acción.

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