La implementación de hábitos saludables en la rutina cotidiana tiene la capacidad de transformar profundamente el bienestar emocional. Así lo sostiene el psiquiatra Fernando Mora, quien defiende que no en todas las circunstancias se requiere el uso de fármacos para alcanzar un equilibrio mental. El especialista señala que establecer prácticas que conecten el cuerpo y la mente genera resultados positivos directos, tal como lo expuso en el espacio Tengo un Plan.
Para fortalecer la salud mental, el doctor Mora sugiere un enfoque integral que contempla: el ejercicio físico adaptado a cada perfil, una nutrición enfocada en precursores de neurotransmisores como el triptófano, el uso de métodos de relajación durante la jornada y la creación de rituales nocturnos que prioricen la gratitud y una adecuada higiene del sueño.
La relevancia del ejercicio físico en el equilibrio mental
Desde la perspectiva de Fernando Mora, la interconexión entre el aspecto físico y el mental es una pieza clave para la estabilidad emocional. Al respecto, el profesional manifestó:
“La actividad física quema cortisol y reduce el estrés, es fundamental. Tenemos que tenerla dentro de nuestro día a día”.

Para aquellos individuos que buscan un nivel de exigencia superior en sus rutinas, el médico sugirió lo siguiente:
“Si no, tres, cuatro días a la semana de hacer un poco más de deporte aeróbico o incluso deporte de fuerza, perfecto. Pero insisto, adaptado a cada uno”.
Un punto esencial para el psiquiatra es que el deporte se convierta en una acción automatizada.
“El deporte siempre está en la vida. No lo pienso”
, puntualizó. En su ámbito personal, Mora practica artes marciales y describe su experiencia:
“Yo hago kárate de señores mayores, no voy ahí a pelearme duramente. Es disciplina, estrategia. También ejercita la memoria y favorece la psicomotricidad. Siempre hay respeto y es un trabajo muy bonito”.
Alimentación y neurotransmisores: el combustible de la mente
La dieta juega un papel determinante en la gestión de las emociones. Mora explica que la calidad de lo que ingerimos influye directamente en la química cerebral:
“Tenemos que tener una alimentación rica, variada y que tenga triptófano o tirosina, que es el aminoácido que fabrica la dopamina. Cuando nos alimentamos bien, conseguimos que nuestros neurotransmisores se fabriquen de manera óptima”.

El especialista destaca las bondades de la dieta mediterránea como un modelo ideal para el cerebro. Según sus palabras, este régimen
“es rica en frutas, en verduras, en aceite de oliva y en proteínas de calidad”
. Por el contrario, advirtió que el consumo desmedido de grasas saturadas y azúcares impacta negativamente en el funcionamiento cerebral, mientras que una dieta alta en vegetales favorece el equilibrio de los neurotransmisores.
Técnicas de relajación y la importancia de la siesta corta
En cuanto al descanso durante el día, Fernando Mora recomienda métodos específicos para liberar el estrés acumulado. Uno de ellos es el escaneo corporal, que define de la siguiente manera:
“El escaneo corporal es sentarte en una silla tranquilamente, cerrar los ojos e ir recorriendo tu cuerpo mentalmente y relajando aquellas partes que notas con más tensión”.
Otra herramienta recomendada es la relajación muscular progresiva de Jacobson, un ejercicio muy físico pero de gran efectividad que consiste en:
“Contraigo y suelto, contraigo y suelto. Es una manera de poder ir relajando el cuerpo. Es muy, muy física, pero muy eficaz”.
Asimismo, el psiquiatra introduce el concepto de “islas de tiempo”, pequeños cortes durante el día para recuperar vitalidad. En este sentido, defiende la “siesta restauradora” bajo parámetros científicos estrictos:
“Son siestas de 20 minutos, tempranas, antes de las cuatro de la tarde y que no nos lleven a un sueño muy profundo. No te metas en la cama y lo pongas todo oscuro, sino que hagas una siesta un poco superficial. Esa siesta nos recarga la energía”.

Esta práctica, según el experto, es mucho más beneficiosa que los descansos prolongados de dos horas, ya que no altera el ciclo de sueño nocturno y permite una recarga energética eficiente.
Gratitud y desconexión: el cierre de la jornada
Para finalizar el día de manera constructiva, Mora propone el hábito del diario de gratitud basado en la regla del “tres más tres”, la cual consiste en dedicar
“tres minutos, tres cosas por las que dar gracias ese día”
. Este ejercicio permite redirigir la atención hacia eventos positivos, como logros laborales, tiempo de calidad con la familia o diálogos constructivos.
Finalmente, para garantizar un descanso reparador, el psiquiatra es enfático en la necesidad de una desconexión digital rigurosa:
“Fuera celulares mínimo 40 minutos antes o una hora antes, habitación a oscuras, ambiente cálido y con la idea de enseñarle a mi cabeza que me estoy yendo a dormir”.
A través de estos rituales, Fernando Mora busca que las personas preparen su mente para un sueño de calidad, dejando atrás las tensiones y enfrentando el día siguiente con mayor serenidad.
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