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Waller prevé recortes de tasas en la Fed tras ajuste de postura

Ante las proyecciones más recientes del panorama laboral en Estados Unidos, que apuntan a una generación de puestos de trabajo prácticamente inexistente y una tasa de desempleo del 4,4% tras la supresión de 92.000 empleos en el mes de febrero, el gobernador de la Reserva Federal (Fed), Christopher Waller, ha señalado que este escenario es determinante para definir el rumbo de la política monetaria. La reciente resolución del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de conservar los tipos de interés en un rango de entre el 3,50% y el 3,75% se constituye como la primera acción de peso del organismo tras la agudización de las tensiones en Irán, situación que ha inyectado una fuerte dosis de incertidumbre y presión en el sector energético global.

Durante una comparecencia pública, el alto funcionario sugirió que la actual estrategia de mantenimiento podría transformarse si la fragilidad del mercado de trabajo se profundiza y los costos de la energía logran estabilizarse. Resulta notable que Waller, quien anteriormente se había mostrado partidario de iniciar una senda de reducción en el costo del dinero, optara en esta ocasión por alinearse con el consenso mayoritario de la Fed para sostener los niveles actuales. Este viraje en su voto se fundamenta, principalmente, en la volatilidad que experimenta el petróleo y otros derivados energéticos debido al conflicto iraní y las complicaciones logísticas en el estrecho de Ormuz.

Preocupación por la inflación y geopolítica

El gobernador ha manifestado que la prolongación del conflicto internacional sugiere que los hidrocarburos continuarán encarecidos por un periodo más extenso de lo previsto. Al respecto, Christopher Waller fue enfático al declarar lo siguiente sobre su cambio de perspectiva:

“Todo apunta a que el conflicto se prolongará mucho más y los precios del petróleo se mantendrán altos durante más tiempo. Eso me hizo pensar que la inflación era una preocupación mayor de la que yo creía”

Este contexto de inestabilidad global ha obligado a Waller a priorizar la estabilidad de precios frente al objetivo del pleno empleo, aunque ambos sigan siendo los pilares fundamentales que rigen las decisiones de la Reserva Federal. No obstante, el funcionario aclaró que esta no es una postura inamovible para el resto del año. En referencia a la situación de los trabajadores, puntualizó que “si las cosas van razonablemente bien y el mercado laboral sigue débil, volvería a abogar por una bajada de tipos”.

El equilibrio en el mercado laboral

El análisis interno de la institución sobre la creación de empleo también ha pesado en el juicio del gobernador. Según su evaluación, cuando la economía genera una cifra de puestos cercana a la nulidad, se alcanza un umbral crítico. Waller afirmó textualmente que

“entonces no se necesita ningún aumento, cero es el punto de equilibrio para la creación neta de empleos”

. De esta manera, el temor por la salud del mercado laboral compite con el impacto inflacionario que generan las fricciones en Oriente Medio.

Este ajuste de posición es significativo, ya que Waller era reconocido como uno de los principales promotores de un recorte temprano de tasas dentro de la Reserva Federal. Con este cambio, Stephen Miran —quien fuera designado por el exmandatario Donald Trump— quedó como el único integrante del consejo que mantuvo su voto a favor de una disminución inmediata de los tipos de interés en la última sesión del FOMC.

Vigilancia ante riesgos externos

Actualmente, el gobernador mantiene una vigilancia estricta sobre la crisis energética y cómo esta puede alterar las expectativas de inflación en el corto y mediano plazo. A pesar de reconocer que existen presiones externas, incluso desde la esfera política administrativa, para ejecutar recortes que dinamicen la economía, Waller defiende que

“quizás la cautela está justificada”

frente a los riesgos que amenazan la estabilidad de los mercados financieros.

Por ahora, la determinación de la Fed mantiene el costo del crédito en sus niveles más bajos observados desde el cierre de 2022. Esta postura precavida evidencia cómo las fluctuaciones internacionales repercuten tanto en el empleo local como en el costo de vida de los ciudadanos. La mezcla de geopolítica, precios de la energía y debilidad laboral configura un tablero donde la Reserva Federal prefiere actuar con prudencia, dejando la puerta abierta a revisiones futuras según evolucione el panorama económico.

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