Si busca un postre que combine sencillez y un resultado profesional capaz de cautivar a sus comensales, la tarta de arroz con leche es la elección perfecta. Esta propuesta culinaria es ideal para reposteros novatos que desean presentar algo creativo sin complicarse demasiado en la cocina.
Una de sus mayores ventajas es que se elabora sin horno. El resultado final es un manjar con un sabor profundo que evoca al tradicional postre típico asturiano, potenciado por el aroma característico de la canela. Su método de preparación es tan accesible que incluso una persona sin experiencia previa puede lograr un éxito rotundo, sorprendiendo a sus invitados con una propuesta diferente y deliciosa.
Para la realización de este plato, se puede optar por aprovechar las sobras de una preparación previa o cocinar el arroz con leche específicamente para la ocasión. La estructura se apoya en una base firme compuesta por una mezcla de mantequilla y galletas, técnica común en otras elaboraciones como las tartas de queso. Como toque final, se añade una lluvia de canela en polvo, rindiendo homenaje a este pilar de la gastronomía española.
Receta de tarta de arroz con leche
Este postre se define por tener una base sólida de galletas trituradas, sobre la cual se asienta una capa de crema de arroz con leche con una consistencia espesa y perfectamente cuajada. Para lograr la firmeza adecuada al momento de servir, es fundamental su paso por el refrigerador.
Tiempos de preparación
- Tiempo total: 1 hora y 20 minutos (adicional al tiempo de enfriado)
- Preparación inicial: 25 minutos
- Fase de cocción: 55 minutos
Ingredientes necesarios
- 200 g de galletas tipo María
- 80 g de mantequilla
- 1 litro de leche entera
- 150 g de arroz de grano redondo
- 1 rama de canela
- 1 cáscara de limón
- 180 g de azúcar
- 3 yemas de huevo
- 1 sobre de cuajada en polvo (opcional para mayor firmeza)
- Canela en polvo para la decoración final
Instrucciones paso a paso
- Comience por triturar las galletas hasta que queden convertidas en un polvo fino y homogéneo.
- Derrita la mantequilla y mézclela con el polvo de galleta hasta formar una pasta compacta.
- Utilice un molde desmontable de 22 cm y cubra el fondo con esta mezcla, asegurándose de presionar firmemente con una cuchara o vaso. Mantenga en refrigeración mientras continúa el proceso.
- En una olla, caliente la leche junto con la rama de canela y la cáscara de limón. Al alcanzar el punto de ebullición, incorpore el arroz.
- Mantenga la cocción a fuego lento por un espacio de 35 minutos, removiendo de forma constante para que el arroz suelte su almidón y no se pegue al fondo.
- Extraiga la canela y la piel del limón. Añada el azúcar, mezcle bien y permita que se cocine por otros 5 minutos adicionales.
- Retire la olla del fuego e integre las 3 yemas de huevo previamente batidas. Es crucial hacerlo con rapidez para evitar que se cuajen antes de integrarse por completo.
- Si prefiere una textura más sólida y estable, puede disolver un sobre de cuajada en un poco de leche fría e incorporarlo en este punto del proceso.
- Vierte con cuidado el preparado de arroz caliente sobre la base de galletas que tenía reservada en la nevera.
- Deje que la tarta pierda calor a temperatura ambiente y luego trasládela al refrigerador por un mínimo de 4 horas; lo más recomendable es dejarla reposar durante toda la noche.
- Al momento de servir, desmolde con precaución y espolvoree generosamente la canela en polvo por la superficie. El postre debe estar bien frío para garantizar un corte limpio y perfecto.
Rendimiento y porciones
Esta receta rinde aproximadamente entre 8 y 10 porciones generosas.
Información nutricional estimada
Cada porción aporta los siguientes valores aproximados:
- Calorías: 290 kcal
- Grasas: 9 g
- Hidratos de carbono: 45 g
- Proteínas: 5 g
Es importante recordar que estas cifras son estimaciones y pueden variar según las marcas y tipos de ingredientes específicos utilizados en la preparación.
Recomendaciones de conservación
La tarta se mantiene en óptimas condiciones hasta por 3 días si se guarda en la nevera debidamente tapada para que no absorba otros olores. No se aconseja su congelación, puesto que la base de galleta suele perder su textura característica al descongelarse.
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