Una estructura geográfica de origen fluvial sumamente antigua ha sido localizada a una profundidad superior a los 35 metros bajo la superficie de Marte. Este hallazgo proporciona pruebas determinantes sobre la existencia de agua en el planeta rojo durante eras geológicas pasadas.
Dicho descubrimiento, efectuado por el rover Perseverance de la NASA en la zona del cráter Jezero, permite ampliar el cronograma de habitabilidad del planeta. El hallazgo respalda la teoría de que Marte pudo ser un entorno propicio para la vida en condiciones mucho más benignas que las actuales. Esta investigación, considerada uno de los hitos más relevantes de la misión actual, fue detallada en la publicación especializada Science Advances.
El robot explorador Perseverance, que inició su travesía espacial en 2020 con el fin de localizar rastros de vida ancestral, ha permanecido en el cráter Jezero desde su llegada en febrero de 2021. En esta región, el rover se dedica a la recolección de muestras geológicas. La NASA eligió este cráter, que posee un diámetro aproximado de 45 kilómetros y se sitúa al norte del ecuador de Marte, debido a sus características morfológicas únicas.
Este tipo de formaciones geológicas sugieren la existencia pasada de cursos de agua y, potencialmente, la capacidad de sustentar vida.
Un área específica denominada “Unidad del Margen” ha captado el interés de la comunidad científica por su elevada presencia de carbonatos. De acuerdo con los informes de la agencia espacial, estos minerales —que en la Tierra suelen encontrarse en ambientes acuáticos como lechos lacustres o mares de poca profundidad— indican que hubo interacciones prolongadas entre el líquido vital y la roca en el Marte primitivo.

Los datos obtenidos por el Perseverance son el resultado de 78 trayectos realizados entre septiembre de 2023 y febrero de 2024. Para ello, se empleó una combinación de tecnología de satélite, posicionamiento avanzado y radar de penetración terrestre. El componente fundamental para este logro fue el RIMFAX (Radar Imager for Mars’ Subsurface Experiment), el cual detectó las estructuras bajo el suelo en áreas que anteriormente no habían sido exploradas con tal precisión.
Evidencias de un ecosistema fluvial
La investigación logró profundizar hasta los 35 metros, lo que representa casi el doble de la capacidad alcanzada en exploraciones de radar previas en el planeta. El equipo científico, liderado por la experta Emily Cardarelli de la Universidad de California en Los Ángeles, utilizó esta información para crear una cartografía tridimensional de las capas ocultas bajo el polvo marciano.
A través del radar, se identificaron múltiples clinoformas, que consisten en capas de sedimento inclinadas típicamente halladas en deltas de ríos. Según el equipo de investigación, estas formaciones
“se forman cuando un río desemboca en una masa de agua estancada, como un lago, y deposita arena y lodo”
. Se estima que este sistema deltaico subterráneo se consolidó hace entre 3.700 y 4.200 millones de años, lo que lo convierte en un vestigio anterior al delta que actualmente es visible en la superficie del cráter Jezero.
En un recorrido que abarcó cerca de 6,1 kilómetros, los especialistas detectaron
“numerosas estructuras subsuperficiales y estratificación a escala submétrica a centimétrica”
. Los análisis sugieren que estos
“reflectores subsuperficiales son consistentes con estructuras fluviales enterradas y estratos deltaicos, que han experimentado múltiples episodios de erosión y deposición”
.

Este descubrimiento revela que un sistema de ríos mucho más viejo operó en la misma ubicación en tiempos remotos. Cardarelli y su equipo enfatizaron que
“RIMFAX ha revelado un entorno deltaico subterráneo anterior bajo el delta actual, extendiendo así el período de posible habitabilidad de Jezero aún más atrás en el tiempo”
. Este escenario incrementa las probabilidades de encontrar rastros biológicos preservados.
Entre las deducciones fundamentales del estudio se destaca que
“la superficie de Marte albergó en el pasado agua líquida y un clima más cálido que el actual, con interacciones pasadas entre agua y roca registradas en los depósitos de carbonato hallados en su superficie”
.
La denominada Unidad del Margen es descrita como
“un importante depósito de carbonato de magnesio”
, cuya creación está directamente ligada a la presencia de agua en estado líquido.
Gracias a los sondeos que alcanzaron más de 35 metros de profundidad, los expertos concluyen que este hallazgo
“pone de manifiesto un paleopaisaje bien conservado en el que se desarrolló un entorno deltaico antes de la formación del delta occidental de Jezero, ya en el período Noeico (hace entre 4.200 y 3.700 millones de años)”
.
La localización de este delta fluvial sepultado, obtenida mediante la tecnología del Perseverance, ofrece una prueba irrefutable de que Marte contó con agua líquida y entornos habitables mucho antes de lo proyectado anteriormente. Este descubrimiento redefine la línea de tiempo de la evolución geológica marciana y abre nuevas puertas en la búsqueda de vida más allá de la Tierra.
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