Durante su permanencia en la residencia de Jeffrey Epstein ubicada en Palm Beach, Florida, la princesa Mette-Marit de Noruega atravesó una situación que le generó una profunda inseguridad, llevándola a buscar el respaldo de su esposo, el príncipe heredero Haakon. En una conversación con la cadena NRK, la princesa explicó que, si bien prefirió no profundizar en los pormenores del incidente, ese evento transformó radicalmente su visión sobre el fallecido financiero. Producto de esta vivencia, la heredera subrayó que optó por restringir su interacción con Epstein, a quien calificó como un individuo manipulador, aclarando que la distancia que interpuso fue una respuesta directa a las circunstancias incómodas en las que él la involucraba.
De acuerdo con lo reportado por el medio NRK, la princesa Mette-Marit declaró abiertamente:
“Probablemente fue porque era tan manipulador que se aprovechó de que teníamos un amigo en común. Que soy ingenua. Me gusta creer lo mejor de la gente, pero también decidí cortar el contacto con él, y fue por episodios como ese”.
Un vínculo bajo el escrutinio público
En el marco de estas declaraciones, Mette-Marit aseveró que fue objeto de “manipulación y engaño” por parte de Jeffrey Epstein, manifestando un evidente arrepentimiento por haber coincidido con él. El conflicto mediático se intensificó tras conocerse el intercambio de múltiples correos electrónicos entre ambos, efectuados entre los años 2011 y 2014. Esta revelación generó una fuerte controversia en Noruega debido a la relación de la princesa con un hombre condenado por delitos de índole sexual.
En una entrevista conjunta con su esposo para aclarar la situación ante la opinión pública, la princesa enfatizó que desconocía por completo las actividades criminales del estadounidense. Según la información difundida por NRK, Mette-Marit fue tajante al señalar:
“Es sumamente importante asumir la responsabilidad por no haber investigado sus antecedentes con mayor detenimiento. Y asumir la responsabilidad por haber sido tan manipulada y engañada”.
Asimismo, la heredera recalcó que, en el transcurso de sus encuentros con el financiero, jamás fue testigo de acciones ilícitas.
Justificaciones sobre el origen de la amistad
La princesa reconoció ante el medio NRK que era imperativo dar explicaciones sobre un escándalo que ha afectado la imagen de la Casa Real noruega. Al ser consultada sobre cómo surgió el contacto con el estadounidense, Mette-Marit puntualizó que el vínculo nació debido a que Epstein mantenía una amistad cercana con una persona de su propio círculo de confianza. Además, mencionó que existían conexiones compartidas vinculadas a labores en salud global y gestión en organizaciones públicas.
La confianza en dicho entorno y la fiabilidad que otorgaba al criterio de sus allegados fueron, según sus palabras, los factores que la condujeron a entablar comunicación con el magnate sin sospechar de su pasado judicial. No obstante, la controversia persiste dado que, al momento de iniciar la amistad, Epstein ya contaba con antecedentes por cargos de prostitución en Estados Unidos y había compensado económicamente a víctimas bajo acuerdos legales. Ante esto, la princesa reiteró:
“No era consciente del alcance y la naturaleza de los actos delictivos que él había admitido y por los que había cumplido condena”.
La controversia de los correos electrónicos
Uno de los puntos más críticos reportados por NRK es un correo electrónico enviado por la princesa a Epstein, donde admite haber realizado búsquedas sobre él en Google y menciona que el resultado “no tenía buena pinta”, acompañando el texto con un emoticón de sonrisa. Este detalle ha generado dudas sobre cuánto sabía realmente la princesa en aquel entonces. Al respecto, ella declaró:
“Pasé mucho tiempo tratando de averiguarlo por mi cuenta”.
Argumentó además que, si hubiese tenido certeza sobre el historial de abusos del financiero, jamás habría respondido de manera informal o amistosa.
Finalmente, Mette-Marit identificó el año 2019 como el momento en que comprendió la verdadera magnitud de los crímenes cometidos por Epstein. Durante su intervención, buscó desvincularse de cualquier responsabilidad por los actos del financiero y puso el foco en quienes sufrieron sus agresiones.
“Son todas las víctimas, quienes han sido sometidas a estos graves abusos, las que merecen justicia”
, concluyó. La princesa también ofreció una disculpa por si su presencia contribuyó a dar una apariencia de legitimidad a Jeffrey Epstein, cerrando con una frase contundente:
“Ojalá nunca lo hubiera conocido”.
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