El renombrado actor irlandés Cillian Murphy ha vuelto a captar la atención internacional debido al próximo lanzamiento de Peaky Blinders: El hombre inmortal, el largometraje que continúa la historia de su emblemático personaje de Netflix. Tras haber alcanzado la cima de su carrera con un Premio Oscar por su interpretación en Oppenheimer, dirigida por Christopher Nolan, Murphy ha optado por mantener un perfil discreto, centrándose en proyectos independientes en su país natal.
Esta dualidad entre participar en grandes blockbusters y apostar por el cine de autor ha sido una constante en su trayectoria. Un ejemplo claro ocurrió el mismo año que formó parte de El caballero oscuro: La leyenda renace, cuando decidió colaborar con el talento español en la tercera película del director Rodrigo Cortés, quien ya gozaba de prestigio internacional tras el impacto de su cinta Buried (Enterrado).
Un enfrentamiento épico entre la razón y lo inexplicable
Dicho proyecto fue Luces rojas, un largometraje de intriga que propone el complejo desafío de diferenciar entre los hallazgos de la ciencia y los supuestos eventos de carácter sobrenatural. La trama se sumerge en un juego de tensiones donde se busca desenmascarar el fraude frente a la posibilidad de una realidad desconocida.
En el núcleo de esta historia se encuentran la doctora Margaret Matheson, interpretada por Sigourney Weaver, y su asistente Tom Buckley, a quien da vida Cillian Murphy. Ambos son investigadores académicos cuya misión principal es desvelar la falsedad detrás de fenómenos paranormales. Sin embargo, su escepticismo es puesto a prueba con el retorno de Simon Silver, un legendario mentalista encarnado por Robert De Niro, quien vuelve a la vida pública tras tres décadas de ausencia.
El equipo liderado por Matheson y Buckley analiza meticulosamente una vasta gama de presuntos poderes paranormales. Su labor es puramente racional: demostrar científicamente que no existe nada fuera de lo común detrás de estas manifestaciones.

No obstante, la figura de Silver introduce una grieta en sus convicciones. Como un médium célebre que ha estado lejos de los escenarios durante treinta años, su reaparición genera incertidumbre incluso en las mentes más racionales, planteando la inquietante posibilidad de que algunos eventos estén simplemente fuera del alcance del entendimiento científico actual.
Más que terror, un thriller psicológico de alto nivel
La película de Rodrigo Cortés se aleja deliberadamente de los tropos del terror convencional para establecerse firmemente en el género del thriller. Ambientada en la época contemporánea, define a sus protagonistas como “cazafarsantes” que operan bajo un método de investigación riguroso. Aunque la historia inicia con una incursión en una vieja casona que evoca el cine de miedo tradicional, rápidamente evoluciona hacia secuencias donde se exponen las artimañas de quienes simulan capacidades extrasensoriales. En una de estas escenas, destaca la participación de Leonardo Sbaraglia, quien interpreta a un mentalista que finge una identidad italiana.
Desde una perspectiva técnica, Luces rojas rinde tributo a la tradición del cine fantástico de la década de los cincuenta. El enfoque de Cortés ha sido comparado con el estilo moral y metafísico de figuras como Roger Corman y Jacques Tourneur, utilizando un juego de sombras y luces para representar el conflicto entre la fe y la lógica.
Hacia su segunda mitad, el filme incrementa su intensidad y ambigüedad, adentrándose en un terreno donde la superstición, los engaños y el miedo se entrelazan. El clímax de la obra se desarrolla en un ambiente de gran tensión escénica, donde la búsqueda de certezas científicas choca frontalmente con el riesgo de sucumbir al autoengaño o de aceptar lo paranormal como un hecho irrefutable.
El largometraje presume de un reparto de primer nivel internacional. Junto a Murphy, Weaver y De Niro, aparecen actores de la talla de Elizabeth Olsen, Toby Jones y Joely Richardson. Aunque parte de la producción se llevó a cabo en la provincia de Ontario, en Canadá, una porción significativa del rodaje tuvo lugar en diversas localizaciones de la ciudad de Barcelona.
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