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Israel elimina a Esmail Ahmadi, jefe de Inteligencia de la Basij

Las autoridades militares de Israel han ratificado la ejecución de una operación estratégica que resultó en la muerte de Esmail Ahmadi, quien lideraba el Departamento de Inteligencia de la fuerza paramilitar Basij. Este suceso coincide con la validación de Irán sobre el fallecimiento de Ali Mohamad Naini, portavoz de la Guardia Revolucionaria. El ataque, ejecutado en el centro de Teherán, se enmarca en la ofensiva bélica conjunta que Israel y Estados Unidos emprendieron el pasado 28 de febrero contra la cúpula del régimen iraní.

Según la información del Ejército de Israel, Ahmadi desempeñaba un papel fundamental en la gestión de operaciones consideradas atentados por el Estado hebreo. A través de canales oficiales, se subrayó que el jefe de inteligencia también coordinaba el control del orden público y la difusión de los valores de la Guardia Revolucionaria. Además, se le atribuye la dirección de tácticas represivas contra civiles durante las recientes manifestaciones en territorio iraní, consolidando el aparato de vigilancia interna.

Para la inteligencia israelí, la eliminación de Esmail Ahmadi y del comandante de la unidad Basij, Golamreza Soleimani —cuya baja ya se conocía previamente—, representa un golpe severo a la cadena de mando y la logística de seguridad de Irán. El comunicado oficial destaca que estas muertes se suman a las de decenas de oficiales de alto rango de las Fuerzas Armadas, lo que profundiza el daño infligido a los sistemas de seguridad del Estado.

Impacto en la alta jerarquía de Teherán

El alcance de la ofensiva binacional entre Israel y Estados Unidos ha afectado a los niveles más altos del régimen. Entre las bajas confirmadas por las autoridades de Teherán figuran nombres de máxima relevancia:

  • Ayatola Alí Jamenei: Líder supremo de la nación.
  • Alí Lariyani: Secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional.
  • Aziz Nasirzadé: Ministro de Defensa.
  • Esmaeil Jatib: Ministro de Inteligencia.

En cuanto al balance de víctimas, los informes oficiales iraníes sitúan el número de fallecidos en más de 1.200 personas. Sin embargo, la organización Human Rights Activists in Iran, con sede en territorio estadounidense, ha elevado esta cifra a más de 3.000 muertos, señalando que la gran mayoría de las víctimas son civiles.

Esta escalada militar contra objetivos estratégicos en Teherán se produce en un contexto de negociaciones entre Irán y Estados Unidos para establecer un nuevo acuerdo nuclear. Como respuesta a la ofensiva, el régimen iraní ha atacado objetivos israelíes y estadounidenses, alcanzando infraestructura militar en diversos puntos de Oriente Próximo.

Respecto a la figura de Ali Mohamad Naini, se resaltaron sus funciones como responsable de la propaganda y las relaciones públicas de la Guardia Revolucionaria. El bombardeo contra la sede de la Fuerza Basij es visto como un movimiento táctico decisivo al impactar los centros de mando que dirigen la represión interna y externa del régimen.

La intervención de las fuerzas aliadas responde a la percepción de amenazas y actividades hostiles atribuidas a Irán. La neutralización de Ahmadi y otros líderes clave busca degradar la estructura de inteligencia y defensa del país, considerada el eje de sus operaciones. Este escenario de inestabilidad regional impacta directamente tanto en la operatividad militar como en la estructura de poder central del régimen iraní.

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