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Hallazgo de ceniza volcánica en Chile cambia historia de América

Durante un largo periodo, el relato histórico sobre el poblamiento de América se centró en dos trayectorias principales. Un sector de la comunidad científica sostenía que los primeros pobladores cruzaron desde Asia por la región de Beringia, desplazándose luego por el interior del continente. En contraste, otra corriente defendía la tesis de un desplazamiento siguiendo la costa del Pacífico hacia el hemisferio sur.

Dentro de esta controversia, el yacimiento de Monte Verde, ubicado en Chile, se convirtió en una pieza fundamental. Se consideraba que este lugar presentaba evidencias de presencia humana de hace aproximadamente 14.500 años, una fecha significativamente anterior a la de otros asentamientos conocidos en el continente americano. Este dato sugería que la llegada de los humanos a Sudamérica ocurrió mucho antes de lo estipulado, forzando la actualización de teorías migratorias y manuales de historia.

Investigadores de Chile, Estados Unidos y Austria emplearon datación por radiocarbono y luminiscencia ópticamente estimulada para obtener resultados más precisos sobre Monte Verde. (Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) - Chile)

Sin embargo, un estudio inédito publicado recientemente por la revista Science ha transformado esta visión. La investigación determinó que el sitio de Monte Verde es, en realidad, más joven, situando su antigüedad entre los 4.200 y 8.200 años. Este descubrimiento debilita el pilar central que sostenía la teoría de una migración costera extremadamente temprana.

El trabajo científico fue encabezado por Todd Surovell, perteneciente a la Universidad de Wyoming en Estados Unidos. En la investigación también participaron Claudio Latorre, César Méndez y Juan-Luis García, académicos de la Pontificia Universidad Católica de Chile. A este equipo se sumaron Christopher Lüthgens de la Universidad BOKU de Austria y Jay Thompson del Servicio Geológico de Estados Unidos.

Un cronómetro arqueológico bajo la lupa

La antigua fecha de Monte Verde llevó a modificar teorías sobre las rutas migratorias humanas en América y ahora esas hipótesis requieren ser reevaluadas (Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) - Chile)

“El sitio Monte Verde fue considerado durante casi cinco décadas la prueba más antigua de la presencia humana en Sudamérica”

, señaló el doctor Claudio Latorre, especialista en Ecología y Biología Evolutiva e investigador del Instituto de Biología y Biodiversidad de Chile, quien figura como coautor del artículo en Science.

Durante años, se utilizó este emplazamiento como la prueba más contundente para respaldar la migración costera y explicar el arribo de las primeras sociedades al extremo austral de América. No obstante, la antigüedad de Monte Verde siempre generó debates, debido a las dudas de ciertos expertos sobre la relación real entre los objetos hallados, las capas de sedimentos y los resultados de las dataciones.

La nueva investigación se propuso determinar si las fechas originales correspondían verdaderamente a una ocupación humana ancestral o si los materiales analizados eran restos antiguos que se mezclaron por factores naturales. El foco principal fue reevaluar la cronología del componente MV-II, la capa arqueológica de mayor relevancia, y analizar cómo una posible modificación de su edad afectaría las hipótesis vigentes sobre las rutas migratorias.

El misterio revelado en el arroyo Chinchihuapi

Los investigadores Claudio Latorre, Juan-Luis García, Todd Surovell y César Méndez trabajaron en el reconocido sitio arqueológico Monte Verde, en el sur de Chile (Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) - Chile)

Los investigadores dedicaron cuatro años de labores en las orillas del arroyo Chinchihuapi, locación exacta de Monte Verde. Durante este tiempo, examinaron nueve depósitos aluviales utilizando técnicas avanzadas de radiocarbono y luminiscencia ópticamente estimulada, un método que permite establecer cuándo fue la última vez que los sedimentos estuvieron expuestos a la luz solar.

Un hito clave en este proceso fue la identificación de una capa de ceniza volcánica, denominada tefra Lepué, que posee una antigüedad confirmada de 11.000 años. Este estrato se encuentra localizado justo debajo de la principal capa arqueológica. Según puntualizaron los expertos,

“esta tefra es un marcador cronológico regional bien datado que es más antiguo que el componente MV-II”

.

Los análisis revelaron que el suelo donde se hallaron los objetos arqueológicos se constituyó hace menos de 8.600 años. Elementos como turba y madera, considerados anteriormente como muy antiguos, habrían llegado al sitio mucho tiempo después de su origen biológico, arrastrados por la corriente del arroyo. El equipo científico fue enfático al señalar que

“la superficie sobre la que descansa el componente MV-II no existía en el Pleistoceno Tardío y es producto de la erosión del Holoceno Temprano”

.

Los hallazgos indican que la mezcla de restos antiguos y sedimentos jóvenes en Monte Verde generó fechas erróneas sobre la migración humana (Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) - Chile)

La publicación científica aclara que,

“aunque los depósitos ricos en materia orgánica del componente MV-II pueden producir edades de radiocarbono del Pleistoceno Tardío, este material fue redepositado después de 8.600 años antes del presente”

. De esta forma, la supuesta antigüedad milenaria de Monte Verde habría sido producto de una mezcla natural de restos orgánicos viejos con sedimentos más recientes.

Además, se efectuó una revisión de las herramientas líticas del lugar, encontrando que guardan similitudes tecnológicas con otros sitios de la región que datan de entre 8.200 y 4.200 años atrás. El doctor Latorre indicó en declaraciones públicas que,

“A partir de nuestra investigación sugerimos reevaluar todas las teorías sobre el poblamiento de América que se apoyaron en la antigua fecha de Monte Verde”

.

La revisión de herramientas líticas reveló similitudes tecnológicas con otros sitios regionales más recientes en el sur de Chile/Todd Surovell/via REUTERS

Los científicos advierten que cualquier deducción previa sobre el poblamiento del continente basada en la ocupación pleistocénica de este sitio debe someterse a revisión. Aunque el estudio no descarta por completo una llegada temprana de humanos a Sudamérica, sí establece que Monte Verde ya no puede ser citado como evidencia de aquel periodo.

Impacto en la comunidad científica

El caso de Monte Verde obliga a reevaluar teorías clásicas sobre las rutas de migración y el poblamiento temprano de América (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por su parte, Luciano Prates, arqueólogo e investigador del Conicet y de la Universidad Nacional de La Plata, analizó las implicaciones de este hallazgo. Prates recordó que este sitio fue el que consolidó, con amplio consenso, la noción de una presencia humana en América previa a los 13.000 años.

Mencionó que, si bien existen otros yacimientos con antigüedades reportadas similares, como Arroyo Seco en Argentina, Monte Verde era la referencia que legitimaba las investigaciones sobre el poblamiento temprano. Según el experto, este sitio “dejó bloqueada la posibilidad de debatir sobre el poblamiento sudamericano” durante décadas.

Prates destacó que el equipo liderado por César Méndez y Claudio Latorre empleó un enfoque geológico riguroso para entender la formación del terreno. Los resultados confirmaron algo que se sospechaba pero que no tenía pruebas de campo: que el sitio es producto de un retrabajo geológico. Esto implica que la acción del arroyo Chinchihuapi mezcló materiales de distintas épocas de forma secundaria.

Investigadores subrayan la importancia de revisar la antigüedad de otros yacimientos para reconstruir las rutas migratorias originales (Freepik)

Esta dinámica natural generó una acumulación de fósiles y maderas que anteriormente se interpretaron como restos de viviendas, pero que, según los nuevos datos, serían formaciones naturales. La presencia de la tefra volcánica de 11.000 años por debajo de los restos arqueológicos es la prueba definitiva de que los materiales de 15.000 años (paleontológicos) se mezclaron con vestigios humanos mucho más modernos, de entre 8.000 y 9.000 años.

Finalmente, se concluye que Monte Verde no tiene la antigüedad que se le atribuyó originalmente. Este descubrimiento no solo invalida la edad asignada al sitio, sino que, como señala el consenso experto, obliga a replantear el debate sobre el poblamiento americano, abriendo una etapa de discusión sin precedentes en la arqueología del continente.

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