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Europa identifica causas del masivo colapso eléctrico en la Península

La organización de gestores de redes eléctricas en Europa, ENTSO-e, ha presentado este viernes los resultados finales de su investigación sobre el apagón masivo que afectó a España y Portugal el pasado 28 de abril de 2025. El documento define este incidente como

“el más severo en el sistema eléctrico europeo en más de 20 años”

. Según las conclusiones, el colapso no fue producto de un error aislado, sino de una concatenación de negligencias y fallos operativos que involucran a Red Eléctrica, operadoras privadas, generadoras de energía renovable y los organismos reguladores del Estado.

El análisis fue realizado por un equipo técnico compuesto por 49 expertos, entre los que se encuentran miembros de los Operadores de Sistemas de Transmisión (TSO), Centros de Coordinación Regional (RCC), la ACER y diversas Autoridades Reguladoras Nacionales (ARN). Los especialistas enfatizan que la crisis del 28 de abril fue

“un evento sin precedentes”

originado por una compleja red de factores que desencadenaron picos de tensión y una serie de desconexiones automáticas en cadena que terminaron por apagar el sistema.

Entre los puntos críticos señalados, el informe detectó deficiencias severas en la administración de la infraestructura por parte de Red Eléctrica. Se critica especialmente que el manejo manual de ciertos componentes vitales para la regulación de la tensión impidió una respuesta lo suficientemente ágil ante la rapidez con la que se propagó el fallo. Asimismo, se subraya la inexistencia de una vigilancia en tiempo real para contrastar la potencia reactiva real de las centrales frente a las previsiones del operador de red.

Responsabilidad de las grandes eléctricas y las energías limpias

Líneas eléctricas que conectan torres de alta tensión durante el atardecer en una subestación eléctrica en las afueras de Ronda, durante un apagón en la ciudad, España. 28 de abril de 2025. (REUTERS/Jon Nazca)

El informe también pone el foco en la actuación de las principales corporaciones del sector: Iberdrola, Endesa y Naturgy. La investigación determinó que los generadores convencionales de estas empresas fueron insuficientes, cubriendo menos del 75% de la demanda de potencia reactiva necesaria durante los momentos de mayor inestabilidad. Este déficit es catalogado por los expertos como una de las causas fundamentales para que el sistema no pudiera sostenerse.

En cuanto al sector de las energías renovables, el panel de expertos advirtió que su esquema operativo actual en España fue un factor agravante. Al trabajar con un factor de potencia estático, estas plantas no realizaron ajustes ante los cambios bruscos de tensión. Esto provocó que no solo fueran incapaces de estabilizar la red, sino que muchas se desconectaran de forma prematura antes de alcanzar los límites de seguridad permitidos. El reporte definitivo de ENTSO-e y ACER insiste en que faltó transparencia informativa sobre los parámetros de desconexión, lo que impidió conocer con precisión la magnitud exacta de estas salidas de servicio anticipadas.

Más allá de lo operativo, se adjudica una cuota de responsabilidad a las entidades reguladoras españolas, específicamente a la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia y al Ministerio para la Transición Ecológica. El informe sostiene que el marco legal vigente en España ha facilitado el escenario para este incidente. Se denuncia que la normativa española permite oscilaciones de tensión en la red de 400 kV muy superiores a los estándares del resto de Europa, lo que redujo drásticamente el margen de seguridad entre el funcionamiento normal y el bloqueo de los generadores.

Hoja de ruta para evitar futuros apagones

Con el objetivo de blindar el sistema eléctrico de cara al futuro, los expertos han emitido un listado de recomendaciones obligatorias para España. Las sugerencias principales incluyen:

  • Implementar una supervisión rigurosa y en tiempo real de la potencia reactiva.
  • Definir normativas claras con sanciones económicas directas para las empresas que no cumplan con los protocolos de control.
  • Aumentar la frecuencia de los ensayos de arranque en negro y fortalecer los simulacros conjuntos entre operadores y gestores de red.
  • Desarrollar sistemas de control remoto y comunicación que operen de forma totalmente independiente de la red eléctrica pública.
  • Garantizar que las instalaciones de energía renovable vinculadas a la red de distribución no bloqueen la restauración del servicio tras una caída.

Finalmente, los resultados de la indagación recalcan la urgencia de modernizar los marcos legales para que estos puedan adaptarse a la naturaleza cambiante y descentralizada del sistema eléctrico contemporáneo.

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