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Coca Codo Sinclair baja su aporte, la demanda de energía aumenta y Colombia, nada; un cóctel que templa el sistema eléctrico

La central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair (CCS), la joya de la corona del sistema energético ecuatoriano con 1.500 megavatios (MW) de capacidad instalada, atraviesa su momento más crítico.

Con un caudal de ingreso que se ha desplomado a apenas 118 y 130 metros cúbicos por segundo (m³/s), frente a los más de 250 m³/s que requiere para operar con normalidad, la planta apenas logra generar entre 500 y 600 megavatios (MW).

Esta caída drástica, provocada por la falta de agua y la alta concentración de sedimentos en el río Coca, ha reducido su aporte del habitual 40% a un escaso 23% o 26% de la energía hidroeléctrica nacional, así como lo señalan los informes del Operador Nacional de Electricidad (Cenace).

Expertos califican la gestión actual como “rara”, advirtiendo que el Cenace no podía enfrentar el pico nocturno de demanda sin agua suficiente en el microembalse de la central.

“Se les durmió la contingencia”, señalan analistas ante la falta de previsión que ha dejado al país sin su principal pulmón energético justo cuando el respaldo externo -desde Colombia- ha desaparecido. Esto ocurre en medio de apagones esporádicos que se han registrado los últimos días en Quito, Guayaquil y una parte de la costa ecuatoriana.

Por eso, las opciones se reducen: dependencia de las centrales termoeléctricas y que las hidroeléctricas del complejo Paute Integral (Mazar, Paute y Sopladora) salgan al rescate.

Potencia vs. energía

Para comprender por qué Ecuador enfrenta un panorama complejo en cubrir la demanda eléctrica diaria, es necesario distinguir entre “energía” y “potencia”.

“El problema eléctrico en el país con corte al 19 de marzo de 2026 no es de ‘energía’, sino de ‘potencia’.

En la hora pico, alrededor de las 19:00, no se logra abastecer completamente la demanda”, explican informes técnicos.

Mientras que el país tiene energía almacenada en megavatios hora (MWh) para el consumo diario, carece de la potencia (megavatios – MW) instantánea para cubrir el momento de mayor uso. Esto significa que, aunque la capacidad instalada existe, no hay agua suficiente para mover las ocho turbinas de Coca Codo Sinclair al mismo tiempo durante las horas pico.

Esta vulnerabilidad técnica se agudiza con la pérdida del “marcapasos” del sistema: Colombia.

El pasado 22 de enero de 2026, el gobierno colombiano suspendió de forma indefinida la venta de energía a Ecuador, una medida de protección ante el Fenómeno de El Niño y una respuesta diplomática a la imposición de aranceles desde el Gobierno de Daniel Noboa a las importaciones del vecino país.

Sin los 400 a 450 megavatios (MW) que Colombia inyectaba y que servían como reserva de potencia, el Sistema Nacional Interconectado (SNI) se ha vuelto “menos confiable y vulnerable ante la presencia de fallas”.

Demanda récord, pero con cuellos de botella

Mientras la oferta cae, el consumo de los ecuatorianos se dispara a niveles nunca antes vistos. El miércoles 18 de marzo de 2026, el país registró una demanda máxima histórica de 5.274,46 MW. Las proyecciones de Cenace son aún más sombrías, estimando que para abril la demanda podría escalar hasta los 5.400 MW debido a las olas de calor en la Costa.

Este incremento masivo saturó la infraestructura de transmisión, revelando “cuellos de botella” en las subestaciones, especialmente en Guayas, donde la capacidad de transformación está cerca o sobre sus límites máximos.

El informe técnico SGTEE-DEGTEE-2026-01 del 4 de marzo advierte con crudeza: “Existen restricciones estructurales y operativas en el Sistema Nacional de Transmisión que generan riesgos de sobrecarga, bajos perfiles de voltaje y posibles desconexiones de demanda”.

Ayuda de los privados

Ante la insuficiencia de las centrales estatales y la imposibilidad de importar energía barata, el Gobierno activó una línea de defensa clave: los generadores privados.

Mediante el Oficio Nro. CENACE-CENACE-2026-0402-O del 17 de marzo de 2026, el operador eléctrico dispuso la activación de los grupos electrógenos de emergencia (GEE) del sector privado para cubrir el déficit de potencia.

El pedido puntual establece horarios obligatorios para que las empresas operen sus motores de combustión interna:

  • Lunes a viernes: De 09:00 a 23:00, priorizando las horas de máxima demanda.
  • Fines de semana y feriados: De 18:00 a 22:00.

Esta medida se ampara en el Acuerdo Ministerial Nro. MAE-VEER-2026-0001-AM, que faculta al Cenace a administrar estos equipos no solo por sequía, sino ante cualquier contingencia que amenace la red nacional.

Una energía cuatro veces más cara

La crisis no solo es técnica, sino económica.

El exministro de Energía, Fernando Santos Alvite, detalla un cambio alarmante en la matriz productiva: mientras semanas atrás la generación hidroeléctrica era del 90%, hoy ha caído al 70%, obligando a elevar la producción térmica al 30%.

“Estamos quemando diésel o fuel oil para producir electricidad que cuesta de USD 3 a USD 4 el galón”, advierte Santos Alvite, señalando que mientras Colombia vendía energía a USD 0,10 por kWh, generar con termoeléctricas locales cuesta al menos USD 0,40 por kWh.

Para incentivar el aporte privado, el Estado ofrece compensaciones bajo la Regulación ARCONEL-003/24. Tarifas recientes han fijado pagos de USD 0,25,77 por kWh para quienes usen diésel 1 y 2, y USD 0,28,04 para los que utilicen diésel premium.

Discurso oficial choca con la realidad

A pesar de los cortes de luz en el norte y luego en el sur de la ciudad de Quito, así como apagones en la Costa en los últimos días, la narrativa gubernamental se mantiene optimista.

La ministra de Energía, Ines Manzano, aseguró el 18 de marzo que Ecuador está “muy bien” y que posee capacidad suficiente (+5.000 MW) para cubrir la demanda gracias a las precauciones tomadas desde enero. Por su parte, John Reimberg justificó las desconexiones alegando que habría apagones programados específicamente en zonas bajo toque de queda.

Sin embargo, el analista Darío Dávalos compara la situación con un cuerpo enfermo: “Imaginen al sistema eléctrico como un gran corazón… en momentos late lento y necesita de un marcapasos (reserva de potencia). El nuestro tiene limitaciones y el otro marcapasos, Colombia, no ha sido posible utilizarlo”.

Mientras siga suspendido la importación de energía de Colombia por razones diplomático.

Radio Pichincha

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