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China exige proteger el flujo de petróleo en el estrecho de Ormuz

La situación en el golfo Pérsico ha alcanzado un punto crítico tras una serie de ataques contra embarcaciones que han mermado de forma considerable el tránsito por el estrecho de Ormuz. Este paso es vital para la economía del planeta, ya que por sus aguas circula aproximadamente el 25% del petróleo comercializado vía marítima en todo el mundo, además de cargamentos fundamentales de fertilizantes y gas natural licuado.

Ante este panorama de inestabilidad, el gobierno de China ha manifestado su profunda preocupación y ha emitido una exhortación directa a los protagonistas del conflicto en Oriente Próximo. El objetivo de Pekín es que se garantice un abastecimiento energético ininterrumpido para prevenir el estallido de una crisis de dimensiones internacionales.

Llamado a la responsabilidad internacional

La administración china considera imperativo que se estabilice la oferta de crudo, especialmente tras el reciente aumento de la tensión bélica y la consecuente fluctuación en las cotizaciones de los mercados globales. Lin Jian, quien se desempeña como portavoz del Ministerio de Exteriores de China, enfatizó durante una rueda de prensa la urgencia de que todas las partes involucradas asuman un compromiso de responsabilidad para salvaguardar el flujo de energía.

Este pronunciamiento surge como respuesta a la escalada ocurrida el pasado 28 de febrero, fecha en la que se registraron ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. Dichas acciones desencadenaron una réplica por parte de la República Islámica y de diversas agrupaciones armadas alineadas con los intereses de Teherán en la zona geográfica mencionada.

En el marco de estas tensiones, el vocero Lin Jian se refirió a las posturas del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, declarando de forma enfática:

“La seguridad energética es de gran importancia para la economía mundial”

Impacto en el comercio global y precios

El incremento en el costo del barril de Brent ha complicado aún más la navegación por el estrecho de Ormuz. Este corredor no solo es una ruta geográfica, sino el eje central del comercio petrolero global; cualquier obstáculo en su operatividad repercute directamente en la estabilidad financiera de las naciones y en el dinamismo comercial en general.

Por otro lado, la administración de Washington está evaluando posibles ajustes en sus políticas de presión económica. Scott Bessent sugirió que Estados Unidos podría analizar la suspensión de las sanciones que pesan sobre el crudo de Irán que actualmente se encuentra en alta mar. Esta postura coincide con un alivio parcial de sanciones al petróleo de Rusia anunciado previamente, movimiento que Moscú ha calificado como una estrategia para intentar equilibrar el mercado energético global ante la presión militar.

Las hostilidades iniciadas el 28 de febrero entre Estados Unidos, Israel e Irán han provocado que las naves que intentan cruzar el estratégico paso marítimo sufran agresiones recurrentes. Esto ha derivado en una reducción evidente de la actividad logística, afectando no solo el traslado de petróleo, sino también de otros insumos básicos para la industria internacional.

Finalmente, las autoridades de China han insistido en que las oscilaciones de los mercados y la posibilidad de un desabastecimiento energético representan un riesgo sistémico. Por ello, instan a mantener el tránsito de recursos sin bloqueos. La postura de Pekín busca evitar que la inseguridad en el golfo Pérsico desencadene una escasez de crudo que dispare los precios y perjudique a los principales consumidores a escala global.

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