El actual soberano del Reino Unido, el rey Carlos III, ha concretado una importante inversión inmobiliaria al adquirir una propiedad valorada en 3,75 millones de libras esterlinas. El inmueble se encuentra ubicado en la localidad de Reybridge, dentro del condado de Wiltshire. Esta transacción ha despertado nuevamente el interés público sobre la particular organización doméstica que mantiene con su esposa, la reina Camila, sugiriendo que ambos prefieren continuar con sus rutinas de forma independiente a pesar de su vínculo matrimonial.
Informes oficiales detallan que el monarca formalizó la compra de la residencia denominada The Old Mill, la cual se localiza justo al lado de Reymill House, el hogar campestre donde la reina Camila ha residido durante las últimas tres décadas. Para efectuar este movimiento financiero, se estableció la firma Frisa Nominees Ltd, inscrita en febrero de 2025 con sede en el Palacio de Buckingham. La adquisición quedó oficialmente registrada en marzo del mismo año.

El monto pagado por el hijo mayor de la fallecida Isabel II es considerablemente superior al valor de mercado previo de la vivienda. Hace apenas ocho años, el mismo inmueble fue vendido por 675.000 libras esterlinas. La relevancia de esta casa radica en su ubicación estratégica, ya que comparte un sendero de acceso privado con Reymill House, lo que parece ser una estrategia deliberada para incrementar la seguridad y la discreción en el entorno personal de la consorte del Reino Unido.
Una relación basada en la independencia personal
Por su parte, Reymill House fue comprada originalmente por la reina tras concluir su proceso de divorcio de Andrew Parker Bowles, con un costo inicial de 850.000 libras esterlinas. Aunque registros recientes mencionaron nombres como el financiero Jake Irwin y Harry Lopes en la titularidad, personas allegadas a la corona han aclarado que su función es meramente de fideicomisarios. Bajo este esquema legal, ellos figuran como los titulares formales, pero los beneficiarios finales de la propiedad siguen siendo los miembros de la familia de la reina.

La integración de The Old Mill al patrimonio real se percibe como una medida para salvaguardar el retiro privado de la reina, quien considera su casa en Wiltshire como un santuario fuera del protocolo. Este movimiento inmobiliario subraya la dinámica de pareja de los monarcas británicos. Si bien su base de operaciones oficial es Clarence House en Londres, muy cerca del Palacio de Buckingham, los reyes suelen pasar periodos extensos en sus propias casas privadas.
Sobre esta dinámica, Jack Stooks, quien fuera jardinero principal de Highgrove House —la residencia campestre del rey—, comentó lo siguiente:
“antes de casarse, Carlos y Camila acordaron que Camila conservaría su casa. Tener un espacio propio era importante para ambos y para sus familias. Son personas independientes y no les importa pasar tiempo separados”
En la práctica, Carlos III del Reino Unido suele retirarse a Highgrove House, situada en Gloucestershire. Dicha finca fue adquirida por el soberano en 1980, poco antes de su enlace con Diana de Gales, y es allí donde se dedica a la horticultura y la jardinería, actividades que lo apasionan profundamente.
Mientras tanto, la reina Camila disfruta en Reymill House de un ambiente libre de las rígidas normas institucionales. Una amistad íntima ha definido esta propiedad como su escape esencial:
«Raymill es el único lugar donde puede, literal y metafóricamente, quitarse los zapatos y pasar tiempo con familiares y amigos en un ambiente muy informal»
De acuerdo con testimonios cercanos, la consorte suele trasladarse a esta residencia la mayoría de los fines de semana. Así, aunque cumplen con una agenda institucional compartida, sus vidas cotidianas se desarrollan frecuentemente bajo techos distintos. Usualmente, conviven en Londres durante los días de trabajo y se separan al llegar el fin de semana, a menos que existan eventos oficiales o viajes conjuntos. La compra de The Old Mill por parte de Carlos III no hace más que ratificar este modelo de convivencia no tradicional dentro de la corona británica.
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