La estabilidad de los mercados globales de energía enfrenta una amenaza crítica debido al persistente bloqueo en el estrecho de Ormuz. Según informes de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), por este punto estratégico circula aproximadamente el 20% del consumo mundial de crudo, lo que representa cerca de 20 millones de barriles diarios entre petróleo y sus derivados. Ante la crisis en Oriente Próximo, la entidad ha instado a gobiernos, corporaciones y ciudadanos a transformar sus modelos de trabajo, transporte y consumo con urgencia.
La organización ha presentado un plan de acción compuesto por un decálogo de recomendaciones fundamentales destinadas a reducir la demanda internacional de hidrocarburos. Estas medidas, calificadas como de aplicación inmediata, surgen poco después de que los países miembros acordaran la liberación de 426 millones de barriles provenientes de sus reservas de emergencia. La AIE sostiene que enfocarse únicamente en aumentar la oferta no es suficiente; por el contrario, gestionar la demanda resulta vital para aliviar la presión sobre los precios y fortalecer la seguridad energética.
Impulso al teletrabajo y transporte colectivo
Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE, ha destacado que el trabajo remoto es una de las herramientas más efectivas para recortar el consumo estructural.
«La apuesta por el teletrabajo figura como una de las vías más rápidas para disminuir el consumo estructural de petróleo»
. Los cálculos técnicos sugieren que laborar desde casa al menos tres días adicionales por semana, cuando sea posible, podría reducir el uso de combustible en automóviles particulares entre un 2% y un 6% a escala nacional, llegando incluso a un 20% en conductores individuales. Asimismo, potenciar el uso del transporte público permitiría contraer la demanda nacional de crudo entre un 1% y un 3%.
Regulaciones en el transporte terrestre y ciudades
En el ámbito de la movilidad por carretera, la AIE sugiere disminuir los límites de velocidad en autopistas en al menos 10 kilómetros por hora, lo cual generaría un ahorro de combustible de entre el 5% y el 10%. Otras estrategias clave incluyen:
- Limitar el acceso alterno de vehículos privados a las grandes urbes según días asignados, reduciendo la congestión y el consumo entre un 1% y un 5%.
- Fomentar el uso compartido de vehículos y orientar a la población hacia prácticas de conducción eficiente, con un potencial de ahorro de entre 5% y 8%.
- Implementar técnicas de mantenimiento preventivo y manejo económico en el transporte de mercancías para optimizar el uso de diésel.
Adicionalmente, se planteó la necesidad de priorizar el gas licuado de petróleo (GLP) para el uso en cocinas y aplicaciones esenciales en lugar del transporte, con el fin de proteger el abastecimiento de los sectores más vulnerables.
Restricciones en aviación y tecnología doméstica
En cuanto al sector aeronáutico, la agencia aconseja disminuir los viajes en avión siempre que existan alternativas viables, lo que podría reportar una baja en el uso de queroseno de entre el 7% y el 15%. En paralelo, se promueve la transición hacia sistemas de cocina eléctricos o tecnologías más modernas para recortar la demanda de GLP destinado a esta actividad doméstica.
El esquema propuesto no se limita a la movilidad, sino que abarca la racionalización de insumos en la industria petroquímica y la implementación de estrategias de eficiencia industrial a corto plazo. La AIE enfatiza que el liderazgo gubernamental es crucial, recomendando el uso de estímulos financieros y regulatorios focalizados en lugar de subsidios generalizados, los cuales suelen ser menos sostenibles fiscalmente.
Finalmente, el organismo advierte que si el conflicto en Oriente Próximo no se resuelve prontamente, las repercusiones económicas mundiales se profundizarán. Por ello, la ejecución inmediata de este decálogo es la vía prioritaria para responder a la emergencia y garantizar la seguridad energética a mediano plazo.
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