Este jueves, el gobierno de Omán manifestó su rechazo oficial ante las ofensivas ejecutadas por Irán contra diversas infraestructuras del sector energético localizadas en Emiratos Árabes Unidos (UAE), Qatar y Arabia Saudí. Según los reportes, estas acciones militares de Teherán surgen como una medida de represalia tras el previo bombardeo efectuado por Israel contra el yacimiento de gas iraní conocido como Pars South.
La postura oficial fue difundida a través de la agencia estatal de noticias ONA, citando la gravedad de los hechos:
«El Sultanato de Omán condena los ataques contra instalaciones energéticas en Emiratos Árabes Unidos y el Estado de Qatar, así como los demás ataques dirigidos contra el Reino de Arabia Saudí»
En su comunicado, la nación del Golfo subrayó la importancia crítica de «respetar las leyes y normas internacionales». Asimismo, el Sultanato hizo un llamado urgente para evitar cualquier tipo de agresión contra infraestructuras de carácter civil y proteger el flujo constante del suministro energético mundial, que se ve amenazado por este tipo de hostilidades regionales.
Adicionalmente, Omán ha manifestado su respaldo y solidaridad hacia sus vecinos árabes en la implementación de las «medidas legítimas» que consideren oportunas para garantizar su propia seguridad y estabilidad nacional. Es relevante recordar que Omán había desempeñado un rol fundamental liderando las gestiones diplomáticas entre Irán y Estados Unidos pocas semanas antes de que se produjera la ofensiva conjunta de Washington y Tel Aviv contra la República Islámica el pasado 28 de febrero.
Críticas a la escalada bélica de Israel
Previamente, durante la jornada del miércoles, Omán ya había expresado su «condena profunda» ante lo que calificó como una «peligrosa escalada» por parte de Israel. Este pronunciamiento se dio tras los bombardeos israelíes que impactaron directamente el campo gasífero de Pars South. El ejecutivo omaní describió dicha acción militar como una clara «violación de las leyes y normas internacionales», advirtiendo sobre las consecuencias negativas para la paz en la región.
Desde el Sultanato se enfatizó que estos movimientos bélicos representan una «amenaza directa» no solo para la seguridad de la zona, sino también para la estabilidad de los mercados de energía a nivel global. Ante la gravedad de la situación actual, las autoridades instaron a un cese inmediato de las hostilidades y solicitaron a las partes involucradas realizar los esfuerzos necesarios para «contener las repercusiones derivadas de ellas» y evitar un conflicto de mayores proporciones.
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