En un avance sin precedentes para la medicina argentina, el Hospital Universitario Fundación Favaloro ha concretado exitosamente el primer bypass coronario con asistencia robótica del país. Este acontecimiento marca un cambio significativo en la cirugía cardíaca local, según detalló la cirujana cardiovascular Vanesa Audil, quien formó parte del equipo líder en esta intervención.
La doctora Audil destacó que este logro institucional representa una continuación del trabajo iniciado por el fundador de la entidad:
“El hito este de hacer el primer bypass robótico para nosotros como institución es seguir el legado de René”
. El procedimiento se llevó a cabo utilizando la avanzada plataforma Da Vinci, un sistema tecnológico de alta precisión.
Un nuevo estándar en procedimientos cardíacos
La especialista profundizó en el funcionamiento de esta tecnología, aclarando que
“el robot se mueve por las órdenes del cirujano”
. Para operar este sistema, se requiere una coordinación exacta entre un cirujano que comanda las acciones desde una consola y otro profesional ubicado directamente junto al paciente. Durante la operación, se realizan incisiones mínimas de apenas cinco milímetros en la zona lateral izquierda del tórax, espacio por donde ingresan la cámara y los brazos del equipo robótico.
Entre los beneficios técnicos, Audil resaltó:
“esto nos da una cirugía de precisión”
. El sistema es capaz de filtrar el temblor humano hasta veinte veces y ofrece una capacidad de aumento visual de aproximadamente 15x. En cuanto a las ventajas directas para el intervenido, la experta enfatizó que
“el paciente se va de alta mucho más rápido, tiene menos dolor postoperatorio, menor sangrado y vuelve a su vida normal a las dos semanas de operarse”
.
Comparado con la cirugía convencional, que suele requerir hasta dos meses para una recuperación plena, la técnica robótica permite que a los tres días el paciente pueda retornar a su hogar y en un plazo de diez días recupere su actividad normal.
Capacitación técnica y estadísticas del sector
A pesar de sus beneficios, el uso de robots en el corazón aún es limitado a nivel global. Se estima que apenas el 1% de las cirugías cardíacas se realizan mediante esta modalidad. Según cifras citadas por Audil, en el año 2025 se llevaron a cabo diecisiete mil cirugías robóticas frente a un universo de dos millones de intervenciones quirúrgicas cardíacas totales.
La formación para este nivel de medicina es rigurosa. Es obligatorio que el profesional posea experiencia previa en un número determinado de cirugías por esternotomía convencional antes de iniciar el entrenamiento en simuladores y obtener la certificación para operar el robot.

El sistema Da Vinci incorpora elementos de inteligencia artificial para refinar los movimientos del operador. Además, ofrece personalización ergonómica; los cirujanos pueden programar su perfil para que el equipo ajuste automáticamente la posición de la espalda y los brazos, optimizando la comodidad durante la intervención.
Representación femenina y el primer caso clínico
Durante la presentación de este hito, se abordó la baja participación de mujeres en esta especialidad. Audil proporcionó datos globales:
“En el mundo hay un 8% de mujeres cirujanas cardíacas. En Europa y Estados Unidos tienen más o menos un 11%”
. La doctora mencionó que la escasez de modelos femeninos en textos y medios puede influir en la motivación de las futuras profesionales.
Sobre la primera paciente operada con esta tecnología en el país, se informó que se trataba de una mujer que ya tenía antecedentes de cirugía cardíaca. En casos de reoperación, el robot resulta particularmente útil. “Utilizamos el lado izquierdo y pudimos hacer la cirugía sin inconvenientes”, explicó la cirujana sobre este caso pionero.

Desafíos económicos y proyecciones
El acceso a esta innovación enfrenta barreras de costo, ya que la plataforma supera el millón de dólares. Respecto a la cobertura médica, Audil señaló que el financiamiento por parte de obras sociales y medicina prepaga se analiza caso por caso, dependiendo de la presentación médica y las negociaciones con las aseguradoras.
La cirujana concluyó que, aunque el sistema robótico no es el estándar masivo actual, representa el futuro inmediato de la medicina. Recalcó que toda innovación tecnológica debe estar enfocada primordialmente en el beneficio final del paciente y celebró que estas herramientas lleguen al sistema de salud local para mejorar los resultados clínicos.
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