El fallecimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido en el ámbito criminal como “El Mencho” y líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), ha desencadenado una preocupante escalada en la actividad de las mafias mexicanas en la frontera sur de Estados Unidos. Según informaron altos mandos militares de dicho país, la situación ha derivado en hostilidades directas hacia su personal.
El general Gregory Guillot, quien ejerce como titular del Comando Norte, ratificó que, a raíz del operativo realizado en Tapalpa, Jalisco, se han detectado nuevas modalidades de acoso contra los soldados estadounidenses. Estas acciones comprenden desde el hackeo de dispositivos móviles hasta amenazas de carácter personal.
En una reciente comparecencia efectuada este martes ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, el general Guillot reconoció que las tropas desplegadas en la franja fronteriza han sido el objetivo de una campaña de amedrentamiento orquestada por organizaciones criminales de origen mexicano, aunque no especificó nombres de grupos particulares.

Este repunte en las agresiones digitales y físicas parece estar vinculado directamente con la desestabilización interna de los grupos delictivos tras la captura y el posterior deceso de Oseguera Cervantes, hecho que tuvo lugar el 22 de febrero en suelo mexicano.
Durante la sesión legislativa, la representante demócrata Sara Jacobs expresó su inquietud sobre estos actos de intimidación. Al respecto, Guillot manifestó:
“Soy consciente de las amenazas y, por supuesto, cualquier amenaza a cualquiera de nuestras fuerzas es algo que no solo me preocupa, sino que requiere mucha atención para asegurarnos de que la estamos abordando adecuadamente”
.
Como medida de respuesta, el comandante detalló que se ha incrementado el despliegue de patrullajes preventivos utilizando drones y aeronaves no tripuladas en los puntos críticos de vigilancia. El objetivo es mitigar las posibilidades de un ataque frontal contra los uniformados.
Cifras entregadas ante el Congreso revelan que actualmente existen más de 12 mil militares estadounidenses operativos en la frontera sur, dedicados exclusivamente a labores de inteligencia, vigilancia y reconocimiento.
Respecto a la dinámica de los grupos delictivos, el jefe del Comando Norte señaló:
“La escalada de violencia entre cárteles, y dentro de ellos, sigue siendo motivo de preocupación, ya que grupos rivales luchan por el control del territorio y las rutas de tráfico”
.

Por otra parte, Josep Humire, subsecretario de Guerra de los Estados Unidos, sostuvo que el gobierno federal ha tomado una postura mucho más agresiva. El funcionario afirmó que se ha pasado
“a la ofensiva contra las organizaciones terroristas designadas y otros cárteles importantes en nuestro hemisferio”
. Humire destacó que, gracias a esta estrategia, el tráfico de fentanilo hacia el país ha bajado un 56 por ciento, mientras que las fatalidades por sobredosis han registrado una caída del 20 por ciento en meses recientes.
El Grupo de Trabajo Conjunto de la Frontera Sur ha manifestado su compromiso de continuar la labor coordinada con las instituciones de México para garantizar la paz en la región. Este esfuerzo es visto como vital de cara a la Copa Mundial de la FIFA 2026, evento que será organizado de forma conjunta por México, Estados Unidos y Canadá.
Incertidumbre y refuerzo en las filas de los cárteles
Paralelamente al incremento de las amenazas cibernéticas, los grupos criminales en México han iniciado una fase de rearmamento preventivo ante el temor de una posible intervención armada desde el exterior. Investigaciones recientes señalan que integrantes del Cártel de Sinaloa han pasado de la incredulidad a una preparación seria frente a una eventual incursión militar por parte de Estados Unidos.

Un mando operativo de la facción de Los Mayos, vinculada a Ismael “El Mayo” Zambada, describió un panorama de “paranoia y nerviosismo” dentro de su estructura. Según este testimonio, existe un miedo constante a la infiltración de informantes tanto de agencias mexicanas como estadounidenses. “Las conversaciones se han vuelto cautelosas y los movimientos más calculados”, indicó la fuente.
Entre las acciones defensivas detectadas destaca la adquisición de granadas propulsadas por cohetes y sofisticados sistemas antidrones. Estos equipos, con un costo aproximado de 40 mil dólares cada uno, sirven para interferir las comunicaciones de naves no tripuladas de vigilancia. Asimismo, se ha reforzado la presencia de vigías en la Sierra Madre para monitorear cualquier movimiento aéreo sospechoso.
La tensión se agudizó tras las imágenes difundidas en enero sobre una incursión de fuerzas estadounidenses en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro, lo que ha servido de advertencia para los líderes criminales en México. No obstante, el general Guillot aclaró que, por el momento, estas organizaciones están concentradas en sus rentas ilícitas y no buscan una confrontación directa con el ejército de Estados Unidos, aunque advirtió que las fracturas internas podrían acelerar nuevos conflictos a corto plazo.
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