La carrera por cerrar la brecha digital global suele medirse en promesas de inversión y planes a 2030. Sin embargo, en el Mobile World Congress, Huawei puso una cifra concreta sobre la mesa: 170 millones de personas en zonas remotas de más de 80 países ya cuentan con conectividad gracias a sus despliegues, superando ampliamente el compromiso que había asumido en 2022 dentro de la iniciativa Partner2Connect (P2C), impulsada por la Unión Internacional de Telecomunicaciones.
El anuncio adquiere relevancia en un contexto en el que la propia Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), calcula que se necesitarán cerca de 2,7 billones de dólares para lograr la conectividad universal antes de 2030. La falta de acceso a redes de alta velocidad sigue limitando oportunidades en educación, servicios financieros, comercio electrónico y salud digital en vastas regiones de África, América Latina y Asia.
“Las redes digitales de alta velocidad y las robustas capacidades informáticas son bases esenciales para una era de IA inclusiva y sostenible”, afirmó Yang Chaobin, CEO de Huawei ICT BG. El directivo explicó que el avance no responde únicamente a expansión de cobertura, sino a una estrategia de colaboración con operadores locales para desarrollar modelos de despliegue viables en geografías complejas y de baja densidad poblacional.
Para alcanzar estas cifras, la compañía desarrolló la denominada Serie Rural, una línea de soluciones enfocadas en reducir costos de instalación y consumo energético en entornos de difícil acceso. Entre ellas se encuentra RuralCow, presentada a finales de 2025, que simplifica la implementación de estaciones base compactas y disminuye los requerimientos de infraestructura física y suministro eléctrico. Este enfoque permite a los operadores extender señal en zonas donde el retorno de inversión tradicional suele ser limitado.
La estrategia combina infraestructura con formación. A través del programa Skills on Wheels, más de 130.000 personas en 21 países han recibido capacitación en habilidades digitales básicas, buscando que la conectividad no sea solo acceso a red, sino una herramienta de productividad económica y desarrollo local.
“Superar la meta pactada con la UIT marca un punto de partida para profundizar la colaboración abierta y acelerar el empoderamiento de habilidades digitales”, agregó Yang Chaobin. Según el ejecutivo, el siguiente paso no es únicamente ampliar cobertura, sino garantizar sostenibilidad operativa y calidad de servicio en comunidades históricamente excluidas.
En la práctica, la expansión de conectividad en territorios remotos se ha convertido en un factor estructural de competitividad para economías emergentes. El acceso a internet determina hoy la posibilidad de participar en cadenas digitales de valor, acceder a servicios financieros móviles y reducir costos logísticos y administrativos.
El cumplimiento del compromiso con Partner2Connect refuerza el papel de la cooperación entre sector privado y organismos multilaterales como mecanismo para acelerar la inclusión digital. En un entorno donde la inteligencia artificial y la digitalización productiva avanzan con rapidez, la infraestructura de conectividad deja de ser un asunto exclusivamente técnico y se consolida como un habilitador económico de largo plazo.