A cumplirse dos décadas del inicio del fenómeno global Hannah Montana, la artista Miley Cyrus ha decidido profundizar en uno de los periodos más agitados de su existencia y trayectoria profesional. En una reveladora entrevista concedida a Variety y difundida este 18 de marzo, la cantante reflexiona sobre las diversas controversias que rodearon su etapa de transición tras su salida de Disney. Cyrus detalla cuáles fueron sus motivaciones reales durante esa ruptura de imagen y cómo fue su vínculo con las sustancias durante sus años de mayor intensidad mediática.
El punto de partida de sus grandes escándalos se sitúa en el año 2008. En aquel entonces, con apenas 15 años de edad, la joven fue el centro de las críticas tras posar para la portada de la revista Vanity Fair. La polémica surgió por una imagen donde aparecía con la espalda al descubierto, cubriendo su torso únicamente con una sábana. La reacción negativa de la sociedad fue de tal magnitud que la intérprete del éxito “The Climb” se vio obligada a emitir una disculpa pública, un hecho que terminó por alimentar el morbo de los medios de comunicación.
“Recuerdo estar sentada frente al ordenador de casa leyendo lo que la gente decía de mí”, confiesa la estrella. “No es que estuviese arrepentida, sino que me daba vergüenza la reacción, y me parecía que pedir perdón me ahorraría muchos problemas”.
Con la perspectiva que otorga el tiempo, la artista cuestiona hoy aquella decisión impuesta por las circunstancias. “No creo que fuera algo por lo que debiera disculparme, porque no hice nada malo”, sostiene firmemente Miley Cyrus en la actualidad.

Posteriormente, la carrera de la joven sumó otros incidentes que reforzaron su imagen de figura disruptiva. Al cumplir los 18 años, la empresa Walmart rescindió un contrato millonario con ella debido a la propagación de un video donde se le veía fumando en un bong. Apenas un año más tarde, fue desvinculada del elenco de la cinta animada Hotel Transylvania a causa de una fotografía en la cual posaba junto a un pastel de cumpleaños con una forma fálica.
Sobre aquel agitado tramo de su vida, la cantante es determinante al asegurar que: “El arrepentimiento pertenece tanto al pasado que es inútil”.
El fin de Hannah Montana y el impacto de la era ‘Bangerz’
Para el año 2013, un año después de que su serie insignia llegara a su fin, Cyrus emprendió una transformación estética y conceptual que sacudió su imagen pública. Con el cabello corto y decolorado, una propuesta visual provocadora y un acercamiento directo a la cultura del hip-hop, la cantante desafió las expectativas. El momento más recordado de esta fase fue su actuación en los MTV VMAs, donde realizó una coreografía de twerk junto al músico Robin Thicke.
Aquel suceso fue visto durante mucho tiempo como un plan calculado para destruir su herencia como estrella infantil. No obstante, ella aclara esa percepción: “No estaba tratando de matar a Hannah. Solo estaba progresando”.

La intérprete argumenta que su conducta era una manifestación de un proceso natural de maduración que la mayoría de los adolescentes experimentan en la intimidad, pero que en su caso ocurrió bajo el escrutinio de todo el mundo.
Miley Cyrus admite que, en ese momento, tenía la opción de seguir un camino mucho más conservador y seguro, permaneciendo ligada a la factoría Disney mediante nuevos largometrajes o series. A pesar de la seguridad económica que esto representaba, prefirió apostar por el riesgo creativo.
“Tal vez habría sido exitosa en ese momento, y no hubiera tenido que cargar con esa cruz, pero no sé si habría tenido la sostenibilidad que tiene mi carrera ahora”, explicó respecto a esa decisión de vida.
Un punto crucial en sus declaraciones recientes es su honestidad sobre el uso de alcohol y estupefacientes en esos años de fama abrumadora. Cyrus ya había abordado el tema previamente, revelando incluso que utilizó diversas sustancias durante la creación de su disco de 2015. En una conversación anterior en el podcast de The Ringer, relató que solía ocultar estos gastos a su contabilidad personal alegando que eran compras de ropa vintage.

“No es de extrañar que tuviera mis experiencias con las drogas y el alcohol”, sentenció esta semana para Variety. “Estaba tan acostumbrada a vivir en un estado de euforia que no creo que haya aprendido nunca a bajar de esa nube”.
Un cambio trascendental ocurrió durante el confinamiento por la pandemia, cuando la artista decidió abandonar esos hábitos y dar inicio a un camino de sobriedad que le facilitó un proceso de autodescubrimiento. “Ahora, desde una mirada sobria, puedo tener compasión y comprensión por mí misma”, reflexionó la cantante.
A sus 33 años, Cyrus afirma haber alcanzado finalmente un equilibrio integral. Distanciada de los comportamientos erráticos de su pasado, la ganadora del Grammy asegura disfrutar de una etapa llena de tranquilidad. “Mi vida es tan hermosa. Ya no se siente como si estuviera nadando contra la corriente”, puntualizó.
Esta paz interior también ha modificado su visión sobre Hannah Montana, un rol que hoy en día ya no intenta rechazar, sino integrar como una parte fundamental de su propia historia.
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