Una serie de trabajos de investigación arqueológica han permitido el descubrimiento de dos altorrelieves estucados en el municipio de Tetlatlahuca, en el estado de Tlaxcala. Estas piezas, cuya antigüedad se sitúa entre los años 650 y 900 d.C., ofrecen una perspectiva renovada sobre la historia prehispánica de la región. Según los reportes oficiales, las figuras fueron decapitadas de manera intencional en la antigüedad, un acto que podría estar vinculado a las dinámicas de poder de antiguos linajes indígenas.
Ubicados en el sitio conocido como Cerro de las Tres Cruces, estos elementos fueron desenterrados durante un proyecto de rescate que dio inicio en febrero de este año. En cuanto a sus dimensiones, el primero de los relieves alcanza 1.80 metros de longitud por 40 centímetros de altura, mientras que el segundo registra 1.45 metros de largo por 30 centímetros de alto. Los especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) localizaron estas estructuras en lo que se presume fue un patio palaciego, rodeado por restos de construcciones habitacionales que guardan una estrecha relación estética con el sitio de Cacaxtla.
La presentación oficial de este hallazgo estuvo a cargo de representantes de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y del INAH. Durante el evento, se enfatizó que estos vestigios son fundamentales para profundizar en el estudio de la arquitectura de gran escala y la organización política en el valle tlaxcalteca durante el periodo Epiclásico mesoamericano.

Como parte de las labores técnicas, el equipo de arqueólogos logró la consolidación de diversos pisos y muros fabricados en estuco. Asimismo, se identificaron las cuatro esquinas que delimitaban el patio central y se recuperaron fragmentos de pintura mural situados en el extremo poniente de la excavación. Los restos pictóricos muestran similitudes con el estilo Cacaxtla, lo que refuerza la conexión entre los centros ceremoniales de la zona.
Una red de élites regionales
La interpretación preliminar de los expertos sugiere un cambio en la narrativa histórica de la zona. Los especialistas consideran que los altorrelieves refuerzan la hipótesis de que el poder económico y político de la época no se concentraba únicamente en Cacaxtla, sino que era compartido por otras localidades cercanas. De esta manera, el descubrimiento apunta hacia la existencia de una red de élites regionales distribuidas estratégicamente en el territorio de Tlaxcala.

El arqueólogo Ramón Santacruz Cano, quien lidera las tareas de rescate, detalló que la iconografía de las esculturas incluye elementos asociados a la fertilidad, representados mediante cuerpos de ofidios. En una de las piezas se observa la punta de una lengua bífida y restos de colmillos, rasgos característicos de la deidad Tláloc. Al respecto, el investigador señaló que
“Las representaciones de ofidios están vinculadas, tanto en Teotihuacan como en sitios epiclásicos, a espacios reservados para las élites”
.
Por su parte, la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, reafirmó el deber institucional de proteger estos bienes patrimoniales. La funcionaria manifestó que
“Cada hallazgo nos permite conocer mejor la grandeza histórica de nuestros territorios y reafirma la responsabilidad de conservar ese legado para las generaciones futuras”
.

El titular del INAH, Omar Vázquez Herrera, hizo hincapié en que la preservación de estos contextos requiere un esfuerzo conjunto entre la ciudadanía y los niveles de gobierno estatal, federal y municipal. En este marco, se procedió a la firma de un convenio de cooperación con el Ayuntamiento de Tetlatlahuca, representado por el alcalde Hugo Mendoza Salazar, con el fin de potenciar las tareas de investigación, salvaguarda y difusión del patrimonio de la localidad.
El grupo de trabajo, que contó con la participación de Valeria Valero Pié y Vicente de la Rosa Herrera, ambos del INAH, ha ejecutado labores de estabilización en los relieves utilizando materiales que garantizan su conservación a largo plazo. Como medida inmediata de seguridad, el municipio se comprometió a colocar un enmallado perimetral y mantener vigilancia constante para evitar afectaciones en la zona arqueológica hasta que sea posible el acceso al público general.

En conclusión, el hallazgo en Tetlatlahuca permite trazar un mapa más complejo sobre la diversidad de los centros de mando durante el Epiclásico. Las evidencias demuestran que la hegemonía política y la capacidad constructiva monumental no pertenecían de forma exclusiva a un único asentamiento, sino que se manifestaban en diversas comunidades del valle.
A la ceremonia de presentación también asistió la exgobernadora Beatriz Paredes Rangel, cuya presencia, junto a otros funcionarios, subrayó el respaldo político a las labores de recuperación de la memoria histórica y arqueológica de la entidad tlaxcalteca.
Fuente: Fuente